El mundo de los coches clásicos está viviendo una burbuja especulativa. Los precios se multiplican mes tras mes y no es extraño leer noticias en las que se informan sobre un nuevo récord en precio conseguido por una determinada subasta.

No sabemos cuál es el límite que alcanzará este mercado, pero lo que sí tenemos claro este segmento despierta un entusiasmo para el público privado que adora la automoción. ¿Por qué si la tecnología se ha apoderado de la movilidad seguimos sintiendo pasión por los tradicionalismos de los fabricantes?

Muchos modelos poseen el sonido de sus escapes como una seña de identidad infranqueable

Para muchos, el sentimiento de nostalgia viene representado por las motorizaciones clásicas. Más allá de sus consumos, los traqueteos, sonidos de los escapes o, simplemente, las denominaciones V8, despiertan el interés de los más pasionales. ¿Ocurrirá lo mismo en el futuro? Las motorizaciones eléctricas nos dejan entrever que no será así.

Otra parte de público que siente predilección por el pasado en la industria de la automoción, afirma sentir el orgullo de haber vivido el desarrollo del coche eficiente gracias a modelos históricos como el Seat 600 en países como España u otros más pasionales como el 911. Como es lógico, este tipo de consumidor de coche clásico pone en valor lo que representa este mercado.

En este segundo caso, a fin de cuentas, no deberían ver con malos ojos la adecuación de los motores a las tendencias establecidas en la actualidad. ¿Electrificar este tipo de vehículos? Para los primeros esto será inconcebible, mientras que para los segundos esto será visto como algo secundario, que no afectará al espíritu que siempre les ha caracterizado.

Electrificar un mito prolongará su estancia en la carretera

Llegará un momento en el que la industria de la automoción tan solo comercializará versiones eléctricas. Producir un coche con motorización tradicional será extremadamente caro y, sobre todo, debido a la escasez del petróleo se convertirá en un bien solo disfrutable para los más adinerados. Todo ello, por supuesto, contando con que las Administraciones públicas no prohíban su uso.

Zelectric Motors se encarga de adecuar a la movilidad del futuro automóviles tradicionales. Zelectric Motors

Existe un cierto estilo de automóviles a los que no se les puede sacar del capó su motor por lo que este representa sobre el conjunto. El ejemplo más claro que se puede poner al respecto tiene al Ford Mustang como protagonista. ¿Imaginas a uno de los deportivos más famosos de finales de los sesenta despojando su motor V8 para acoplar un equipo de baterías?

Algún que otro modelo de Porsche o Volkswagen son los principales candidatos

Sin embargo, sí que podríamos barajar otras alternativas que seguirían manteniendo intacto su espíritu embriagador. El Volkswagen Beetle o las primeras generaciones del Porsche 911 son algunas de las opciones que no perderían ni un ápice de encanto. Ahora bien, ¿cómo es posible realizar tal obra de ingeniería sobre unos automóviles que no fueron pensados para ello?

Tal y como se puede leer en CheatSheet, Zelectric Motors es una de esas compañías que están expresamente especializadas en adaptar a la conducción eléctrica a todos aquellos conceptos tradicionales que buscan ahora una contribución a la sostenibilidad.

Una apuesta que cada vez cuenta con mayor número de seguidores

Electrificar un coche clásico puede romper con parte de su tradicionalismo, pero, al fin y al cabo, hay que valorar la parte positiva. ¿Merece la pena poder asegurar la vida útil del coche a sabiendas de realizar una preparación de estas características?

Un Volkswagen Beetle tradicional con motor eléctrico instalado por Zelectric Motors. BBC

Como decíamos al principio, este tipo de apuestas son muy arriesgadas en determinados segmentos, pero también debe servir para esta nueva práctica se extienda a vehículo que, tarde o temprano, acabarán solamente en exposiciones o museos sin girar, ni una sola vez, la llave del contacto.

El motivo para realizar esta preparación debe ser puramente impulsivo

El precio de estas preparaciones no es, por supuesto, algo apto para todos los bolsillos. Es el alto coste que hay que pagar si se quiere disfrutar del encanto del siglo pasado en la circulación del día de hoy. Eso sí, merecerá la pena haber pagado unos cuantos miles de euros para disponer de algún que otro centenar de kilómetros de autonomía.

Más aún cuando ello signifique poder circular por aquellas calles y avenidas incluidas en la zona delimitada por las Autoridades. Sí, los cortes al tráfico para los vehículos convencionales son una realidad en algunas ciudades, principalmente en Europa, y en cambio, este tipo de vehículos sí que podrán circular por ellas.