Los coches eléctricos poblarán, sobre todo, las áreas urbanas y metropolitanas en el medio plazo, dejando los últimos resquicios de las modalidades tradicionales para su desempeño en carretera. La tecnología alternativa que equipan los automóvil bajo la premisa sin emisiones contaminantes ha mejorado de manera exponencial, pero no se ha llegado, ni mucho menos, al límite que ofrece.

A las mecánicas eléctricas y conjuntos de baterías les queda mucho recorrido por delante. De hecho, es muy probable que en apenas un par de años comiencen a popularizarse las opciones que superen, en ciclos reales, autonomías de 400 kilómetros, una cifra que podría incrementar el público objetivo seducido por esta variante.

Las mecánicas eléctricas tienen un largo recorrido de mejora por delante

Es lógico pensar que la innovación en materia de movilidad todavía no puede extenderse a todos los mercados. Al fin y al cabo, el coche eléctrico requiere de adquirir un hábito a sabiendas que, pese a ello, no se va a disfrutar de ciclos de carga que posibiliten más kilómetros para realizar. Ante esta situación, ¿cómo se puede alentar esta propuesta?

Si vas a cambiar de coche en los próximos 2 años, es probable que continúes creyendo que te es más conveniente la opción de combustión interna. Ahora bien, ¿cómo reaccionarias si te dijesen que las mecánicas eléctricas tienen un potencial de mejora de hasta el 70%? Esto, en términos de calidad percibida, reducción de consumos o mejora de autonomía supondría un cambio abismal.

La tecnología eléctrica disponible en los próximos años será primordial para conocer cómo y a qué ritmo se producirá el trasvase de las ventas tradicionales en otras sin emisiones contaminantes. ¿En qué se ha basado un nuevo informa para destacar el potencial desarrollo de las mecánicas eléctricas? Veámoslo.

Los coches eléctricos como fuente de desarrollo alternativo

Las opciones eléctricas, conforme van incorporándose al mercado, están mejorando en términos de autonomía y conservación. Gracias a ello, la fiabilidad se ha convertido en una de las premisas más importantes de la conducción silenciosa, algo que seguirá produciéndose conforme se incrementen las partidas presupuestarias en este sentido.

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El coche eléctrico, según se puede leer en InsideEVs, tiene un potencial de desarrollo de hasta el 70%. No obstante, es importante destacar que este estudio se ha centrado específicamente en la intrusión de la automoción en la contaminación.

Se espera que los vehículos eléctricos futuros tengan un 45-78% menos de impacto sobre el cambio climático que los actuales. La electricidad utilizada para cargar es la mayor fuente de variabilidad en los resultados, aunque el tamaño del vehículo, la duración, los patrones de conducción y el tamaño de la batería también contribuirán fuertemente a la variabilidad.

El estudio, publicado en el portal Enviromental Science and Technology, concluye que en 2040 el coche eléctrico ejercerá hasta un 30-70% menos de impacto sobre el medio ambiente que lo que ocurre en la actualidad. La mejora de las baterías y la utilización de más componentes reciclables serán la clave para asegurar estos datos.

El coche eléctrico actual no es tan puro y limpio

Durante décadas nos han vendido la etiqueta ECO sobre modelos que disponían bajo el capó una motorización tradicional sin distinción alguna entre diésel o gasolina. Tras destaparse sucesivos escándalos en los que se enmascaraban los datos de emisiones, ya no cuela, de ahí que el coche eléctrico haya comenzado a crecer a ritmos todavía muy lentos.

Aun así, es importante destacar que, bajo unas condiciones muy específicas, un coche eléctrico podría contaminar más todavía que uno de combustión interna. Bastaría con que la procedencia de la energía de recarga de las baterías viniese íntegramente de una fuente de carbón para que esto tuviese lugar. Ahora bien, ¿se espera que esto sea así en el futuro?

2040 será el año en que las mecánicas eléctricas apenas generarán contaminación

Las energías renovables son el futuro. Cada vez existen más proyectos encaminados a la reducción de los costes y estandarización de estas medidas de obtener energía, mucho menos dañinas para el medio ambiente que aquellas que utilizan los recursos fósiles. Al parecer, en 2040, fecha fijada por el estudio, la movilidad apenas será partícipe residualmente de la contaminación.

Y tú, ¿crees que las motorizaciones eléctricas conseguirán reconvertir en apenas una década la movilidad en los principales núcleos urbanos? Este es, sin duda, uno de los desafíos más importantes que se habría marcado la industria en el medio y largo plazo.