Ahora parece que el coche eléctrico está entrando en los planes de compra de los que apuestan por el futuro en la movilidad. Sin embargo, aún hay mucha gente reticente a su adquisición por la existencia de algunos puntos con mucho margen de mejora.

La conducción eléctrica es, a priori, una alternativa real, pero debe mejorar en varios aspectos como la autonomía o el peso, entre otras variables.

Los fabricantes llevan unos años, más intensamente desde la aparición del Model S en 2012, incrementando sus inversiones en busca de reducir las debilidades de la conducción limpia. ¿Podrán conseguir en el corto y medio plazo acabar con sus deficiencias respecto a las motorizaciones tradicionales?

Para electrificar el parque automovilístico es necesario que todos contribuyamos

Para acabar con la combustión interna y la contaminación producida por el diésel y la gasolina, se precisa de la puesta en marcha de programas que hagan que nos involucremos a todos, los que estamos en el lado de la oferta y la demanda.

Así pues, a continuación analizaremos cuáles son algunos de los lastres que amenazan la electrificación del parque automovilístico. ¿Es posible acabar o minorar estos inconvenientes? La historia nos dice que sí.

La mayor ventaja del motor tradicional es el enemigo del coche eléctrico

Sí, la comodidad que nos reporta saber que podemos hacer uso de nuestro coche contaminante cuando queremos es algo que no tenemos en un eléctrico.

Al fin y al cabo, un coche eléctrico, denostado como electrodoméstico por los haters más radicales, requiere llevar un control exhaustivo de la capacidad de carga en cada momento.

Saber en qué momento se realizó la última carga de batería es vital para calcular lo que queda de autonomía. A modo de comparación, tú puedes haber olvidado repostar combustible, pero solventarlo perdiendo unos minutos en la gasolinera más cerca del lugar en el que te encuentres.

Tener un eléctrico supone mirar el calendario concienzudamente

¿Podemos decir lo mismo con un coche eléctrico? Hoy por hoy, lo cierto es que no. Esta tecnología requiere, por tanto, organización para evitar quedarse tirado mientras vas de camino al trabajo o a la universidad.

Esta planificación es tan importante tenerla en cuenta porque de no seguirla te quedarás sin poder usar el coche por unas horas, siguiente motivo de esta controvertida lista.

Debes tener tiempo libre para que cargue la autonomía suficiente

Pese a que los plazos de carga se han reducido en los últimos años, lo cierto es que aún se necesitan varias horas para recargar porcentajes de batería similares a, al menos, unos 30 o 40 litros de carburante.

Hace unos días pudimos comprobar qué tipos de conectores existen en el mercado, de diferente intensidad y potencia. Lo lógico es pensar que los que poseen una mayor capacidad serán los que terminen imponiéndose en el mercado.

Ahora bien, ¿llegará el día en el que se puedan realizar ciclos de carga completa en tan solo 15 minutos? Ya se están barajando hipótesis de este estilo. Porsche, por ejemplo, con el futuro Mission E, podría incluirlas en un par de años.

La contaminación acústica no es buena, pero el silencio, quizás, tampoco

Mucho nos quejamos a diario de los altos niveles de ruido que existen en las ciudades. Esto se agudiza más aún en las avenidas de varios carriles donde más de uno duplica el límite de velocidad legal.

La rodadura de los neumáticos, el sonido de los motores y el escándalo de los tubos de escape -mucho más cuando están trucados- hace que llegue a ser un runrún molesto que, lamentablemente, acabamos por asumir.

Y te preguntarás, ¿solamente lo causa el tráfico? Por supuesto que no, pero medios como Urbiotica califican que sí es causante de hasta un 80% del ruido en exceso.

El tráfico convencional es el principal causante de la contaminación acústica

Entonces, ante esta situación, una reducción de la movilidad con motor de combustión interna sería positivo. Pues bien, es importante destacar que la circulación silenciosa incrementaría las probabilidades de sufrir un atropello.

Dado que este problema supone un reto para el futuro, ya se han comenzado a estudiar las alternativas para evitar que se incremente el riesgo. Un buen ejemplo de ello sería, tal y como explica el diario El Español, una imitación de la aceleración de un coche convencional.

Aquí tienes la prueba de cómo un BMW i8 con el Active Sound Design, es capaz de sonar como un deportivo con motor de combustión interna sin capacidad eléctrica. Es una medida un tanto polémica eso de incluir un altavoz en uno de los tubos de escape, lo sabemos, pero debe estar entre las posibles alternativas para reducir el riesgo de atropello.

Cruza los dedos para que las baterías no te arruinen

Es el elemento más importante, quizás, de un coche eléctrico. Por ello, tenemos que tener miedo de que, pasada la garantía, nos dé problemas de fiabilidad. ¿Por qué? El precio de sustitución es, literalmente, desorbitado.

Pongamos un ejemplo basándonos en el superventas del segmento, el Nissan Leaf. Tal y como se puede leer en el medio especializado Autobild, el precio de un juego completo asciende hasta los más de 5.000 euros.

Las baterías de un Nissan Leaf se estructuran en bloques desmontables. ForoCochesEléctricos

Teniendo en cuenta que en el mercado no llevan usándose los eléctricos desde hace más de una década, es lógico pensar que nos parezca un tanto arriesgado lanzarse a por un coche de estas características.

Ahora bien, ¿te parece caro este nivel de precios? Debes saber que la sustitución de una línea completa de baterías alcanza los 9.200 euros, ¡una auténtica locura!

¿Merece la pena asumir el riesgo y lanzarse a por un eléctrico?

Ya has podido comprobar cómo aún existe una serie de barreras de entrada relacionadas con esta tecnología. Sin embargo, se están realizando importantes inversiones para lograr minimizar estas desventajas para equipararse a los coches de combustión interna.

Cada vez vemos mejores rangos de autonomía, intervalos de tiempo más cortos y, sobre todo, menores costes de producción. Las compañías saben que el futuro tiene claros tintes eléctricos y, por ello, seguirán haciendo un esfuerzo continuado en aras de electrificar el parque automovilístico.

Del precio no hemos querido hablar porque es lógico pensar que quieran trasladar el coste de sus inversiones a los ingresos potenciales. Sin embargo, todo parece que, gracias a una mayor apuesta de los fabricantes e incentivos estatales, se reducirá el gap respecto a los de combustión interna.