Desde hace años, la movilidad sostenible ha demostrado cómo el coche eléctrico cuenta con toda una batería de beneficios respecto a las opciones tradicionales. Tanto en términos de consumo, como por emisiones contaminantes o experiencia de conducción, la opción alternativa es bastante más eficiente que la motorización de combustión interna.

Pese a ello, todavía no se ha logrado una fuerte disrupción del segmento eléctrico en la gran mayoría de los parques automovilísticos. Esto se debe, principalmente, a 3 motivos, los cuales ya están siendo atajados por los fabricantes y las Administraciones Públicas. El precio es la variable más importante y, casualmente, la principal debilidad de esta mecánica.

Los coches eléctricos todavía pecan de contar con algunas limitaciones tecnológicas

De igual modo, la infraestructura eléctrica es todavía ineficiente para dar cobertura a la movilidad que está por llegar, a lo cual hay que sumar una autonomía inferior a las que ofrecen las opciones de combustión interna, integradas principalmente por las variantes diésel y gasolina.

La solución a estas 3 fuentes de ventaja competitiva dará lugar al crecimiento exponencial e imparable de los motores eléctricos. Ahora bien, ¿cuáles son los principales beneficios de aquellos vehículos que equipan conjuntos de baterías? Cualquiera de nosotros afirmaría que su desempeño y el ahorro serían sus 2 principales puntos a destacar.

Ahora, no obstante, un nuevo estudio podría haber descubierto una nueva ventaja. Al parecer, la tecnología sin vibraciones ni contaminaciones acústicas ayudaría a mejorar los niveles de estrés de los conductores. ¿Cómo se ha podido llegar a esta conclusión? Te lo mostramos.

El coche eléctrico como medio para reducir el estrés

La población rural ha caído en picado en las últimas décadas. El traslado a los núcleos poblacionales más grandes ha permitido tener a disposición de cada habitante un mejor cobertura de servicios, pero ha provocado, por otra parte, un nivel de vida más estresante.

Los coches eléctricos podrían ser más placenteros de conducir que los tradicionales para la ciencia. Electrek

En este sentido, la movilidad urbana basada en los automóviles de combustión interna ha tenido una fuerte incidencia en el crecimiento de los niveles de estrés de la población. ¿Tienen vuelta atrás estos datos? Un nuevo informe apunta a que el coche eléctrico podría volver a reducir la escala.

El estudio se ha llevado a cabo en el marco urbano de Londres gracias al sector del taxi

Según se puede leer en Electrek, el estudio está realizado por Duncan Williams, investigador de la Universidad de York, en Inglaterra. Convencido de la influencia del ruido que emiten por el tubo de escape los coches contaminantes, se dispuso a comprobar cómo afectaba al cerebro la conducción de estos vehículos.

Tal y como se puede observar en la imagen anterior, llevó a cabo diferentes pruebas para comprobar cómo podría estimular pilotar un automóvil con mecánica diésel y otro que equipase un motor eléctrico y su correspondiente equipo de baterías de ion litio. Los resultados fueron, ante todo, verdaderamente sorprendentes.

Sí, el coche eléctrico estimula mejor el cerebro

Según se puede observar en las conclusiones del experimento, el encefalograma pronosticó que el coche eléctrico ofrece una reducción de los niveles de estrés en la persona, una mejora de la concentración en la conducción y, al mismo tiempo, un nivel de felicidad mayor.

Una nueva generación de taxis que incorporan tecnología eléctrica ya están rodando en Londres. Auto10

Las pruebas tuvieron lugar con 4 unidades del clásico taxi londinense. No obstante, 2 de ellas equipaban un tradicional motor diésel, mientras que las restantes contaban con una motorización eléctrica. Todos los participantes debían incluir en su cabeza el aparato para registrar qué estímulos se producían en el cerebro mientras durase la prueba.

Entre algunas de las conclusiones obtenidas, llama la atención cómo se ha detectado una mayor presencia de actividad de ondas cerebrales beta en los participantes. Esto está relacionado positivamente con los niveles de concentración de una persona. De hecho, esto tenía una especial repercusión cuando el vehículo se detenía en un semáforo.

Por otro lado, la frecuencia cardíaca también era menor en el conductor que estaba al volante de un taxi eléctrico, lo cual muestra una mayor relajación del mismo a la hora de conducir, con todo lo que ello conlleva a nivel de seguridad, tanto para el propio chófer como para el resto de usuarios de la vía.

Todos los conductores informaron estar más tranquilos, menos estresados ​​y más felices en el taxi eléctrico que en el viejo modelo diésel. Tradicionalmente, esos sentimientos se correlacionarían con más ondas cerebrales alfa, que son un buen indicador de relajación.

Tal y como se puede desprender de las palabras del profesor Williams, la conclusión es evidente. A raíz de las pruebas realizadas en este estudio, se puede demostrar cómo las opciones eléctricas en la movilidad contribuyen, además, a un mejor bienestar de la población que vive en las ciudades.