Lo eléctrico es la principal alternativa al mercado tradicional en materia de movilidad. Los motores híbridos son una constante en la industria, mientras que mecánicas como el diésel, la opción más opuesta a la electricidad en términos de emisiones, está sufriendo una caída constante en las ventas.

Este panorama, no obstante, sigue sin romper la dinámica respecto al mercado alternativo. ¿Es posible una estandarización de las ventas eléctricas? Sin la contribución de ayudas públicas bajo el paraguas de las subvenciones o los incentivos fiscales parece que todo será muy complicado en el corto y medio plazo.

Tesla mejorará sus economías de escala gracias a la producción del Tesla Model 3

¿Por qué? El mejor ejemplo de ello nos lo muestra Tesla. La firma de Palo Alto, pese a que hace tan solo un años disponía en oferta el Model S y el Model X, se sabía que esa estrategia tenía fecha de caducidad. La verdadera fuente de beneficios llegará de la mano de versiones más accesibles al público medio.

El Model 3 cuenta con un precio que hace mucho más competitiva la tecnología eléctrica en el mercado. Ahora bien, sin incentivos fiscales ni ayudas externas, ¿seríamos capaces de optar por este modelo o preferiríamos disfrutar de uno con combustión interna? Esta reflexión se puede realizar basándonos en cómo ha afectado en Dinamarca la reducción de la participación del Estado.

¿Cuándo podrá el coche eléctrico ser igual de competitivo que las mecánicas que han imperado en el sector desde comienzos del siglo XX? ¿Está condenada la combustión interna a la desaparición en el medio plazo? Tomar la decisión correcta en el día de hoy puede hacer que ahorremos durante toda la vida útil de nuestro próximo vehículo.

Dinamarca y la explicación de la competitividad del coche eléctrico

Según se puede leer en Bloomberg, los coches que equipan motorizaciones eléctricas están viendo reducida su presencia en la comercialización tras la retirada de las subvenciones en 2015. ¿Por qué se decidió eliminar los estímulos propuestos por el ente público?

Los coches eléctricos son más caros que los tradicionales por la falta de economías de escala en la producción. CNET

Dinamarca, hasta el año 2015, era uno de los países a nivel mundial que estaba viviendo una transformación de su parque automovilístico. Las pocas opciones eléctricas eran, no obstante, el principal reclamo del público. Ahora, en 2018, ha quedado constatado que esto se debía a los incentivos fiscales y las ayudas que recibían los consumidores al optar por esta mecánica.

En Dinamarca se ha dejado constancia de la importancia de las ayudas públicas en la movilidad

El espíritu ecofriendly, por tanto, podría decirse que nunca existió entre la sociedad danesa. 2015, tal y como se puede leer en el citado portal, concluyó con un total de 5.298 ventas de coches eléctricos, mientras que 2017 acabó con 1.342 unidades. Esto se traduce, por tanto, en una caída de casi el 300% de la demanda en solamente 2 años.

Esto nos hace replantearnos si el modelo de negocio de la automoción vivirá un largo periodo trabajando conjuntamente con las posiciones adoptadas por los sucesivos Gobiernos que proceda. ¿Está abocado el coche eléctrico a la inclusión de ayudas públicas? ¿Terminará convirtiéndose el Estado en un cliente más de los fabricantes?

Las economías de escala y las baterías tienen la llave

El incremento de la producción de los coches eléctricos mejorará los márgenes de las empresas. Esto permitirá una mayor competitividad de estas mecánicas, lo que, a su vez, se traducirá en una reducción futura del precio. No obstante, para que eso ocurra todavía deberán pasar unos cuantos años.

El Nissan LEAF de segunda generación está estéticamente más próximo al resto de la familia Nissan. Nissan

Por otra parte, la mejora de las baterías todavía sigue siendo la asignatura pendiente de los fabricantes. La densidad de las mismas es el ratio que debe mejorar exponencialmente para ver incrementos de autonomía que hagan mucho más accesible la opción eléctrica. Quizás, la clave, está en encontrar el equilibrio entre estandarización y desarrollo de innovaciones de baterías.

Las mecánicas tradicionales conllevan el pago de varios tributos

Solamente, de esta forma, las motorizaciones puramente eléctricas podrán competir contra mecánicas tradicionales, las cuales ven reducida su competitividad por el pago de impuestos especiales y cuotas de matriculaciones más caras. ¡Por no hablar de los tributos que gravan el carburante!

Los resultados de Dinamarca, por tanto, muestran cómo la revolución de la movilidad solamente será posible con la contribución de los organismos públicos. En un futuro, el debate estará centrado sobre si realmente es necesaria la intervención de las instituciones, pero por el momento, parece haber quedado clara la necesidad de dicha respuesta para combatir el cambio climático.