Todos nos acordamos perfectamente del día en el que nos examinamos del permiso de conducir: especialmente del pánico que teníamos ante el hecho de que el examinador nos hiciera aparcar en algún sitio complicado.

No era sorprendente debido a la inexperiencia al volante de todos, y sobre todo a que ese día era normal que los nervios estuvieran a flor de piel. Sin embargo, hoy en día nos seguimos impresionando al comprobar cómo gente con bastante años de experiencia al volante siguen teniendo pánico a realizar esta maniobra cotidiana en la conducción.

Afortunadamente, como suele ocurrir con bastantes tareas cotidianas que nos rodean, las innovaciones van introduciéndose, para hacernos la vida más fácil, o incluso para hacer la tarea por nosotros. Las cámaras traseras, los sensores, y los asistentes de aparcamiento están formando progresivamente parte del equipamiento de serie de los vehículos.

No es necesaria la tecnología para aparcar bien

Pero quienes de momento no puedan acceder a esta tecnología deberán seguir confiando en sus habilidades.

De este modo, nos gustaría ayudar a todos aquellos que ven la maniobra del aparcamiento como una tarea titánica digna del mismo Hércules. Sabemos de buena tinta que existen muchas webs donde verás indicaciones de cómo hacerlo bien, tanto, que si escribes en Google “cómo aparcar bien” te saldrán aproximadamente 1.500.000 resultados.

Aquí procuraremos no solo recordarte la teoría, sino también intentar aplicar unos consejos que te serán útiles en la práctica, y todo ello, sin tapujos ni tecnicismos. Seguro que al terminar de leer estas líneas pierdes el miedo a aparcar en un hueco pequeño.

El secreto

Dejémonos de tonterías; no existe un secreto para aparcar siempre de manera infalible. El aparcar mejor o peor dependerá de tus cualidades al volante y experiencia; es como aprenderse un tema para un examen, podrás tardar dos horas en aprendértelo mientras tu compañero de pupitre sólo ha necesitado una. Si no te lo has estudiado seguro que suspendes.

El miedo a aparcar tiene un nombre

Otro factor es el miedo a aparcar en paralelo, también conocido como paralelofobia, como bien indican en CertifiedFirst. Los hay que consideran una estupidez el no atreverse a aparcar en un sitio por no estar seguro de poder conseguirlo. Debes olvidarte por completo de que jamás podrás, porque el miedo es el único enemigo al que siempre vencerás si te enfrentas a él.

Así que la próxima vez que tengas que aparcar en un sitio en donde creas que no lo conseguirás haz el favor de atreverte. Y mientras ejecutas la maniobra, olvídate por completo de intentar hacerlo de forma rápida para que el resto de conductores no empiecen a tocar el claxon, porque así tardarás más tiempo.

Tampoco seas exigente en tus inicios; no te van a quitar el permiso de conducir si no lo dejas perfectamente alineado, aunque asegúrate de que no entorpeces la circulación de los demás vehículos. Una vez conseguido, ve incrementando poco a poco tu exigencia. Cuando menos lo esperes, aparcarás perfectamente sin ningún tipo de problemas.

El temido estacionamiento en línea

Seguir unas referencias pueden ser muy útiles a la hora de aparcar en línea. Foro DGT

Como habrás comprobado en la imagen anterior, el estacionamiento en línea se hace siguiendo, tal y como predica la autoescuela Practivavial, cuatro sencillos pasos y tomando una serie de referencias clave que nos darán la pista de si estamos ejecutando bien la maniobra.

Eso en lo que a la teoría se refiere, porque lo que es la práctica la cosa ya cambia un poco. En primer lugar, lo que más evidente es que, al contrario de lo que sucede con la mayoría de maniobras que realizamos con el coche, esta se realiza marcha atrás.

Este simple hecho lo complica todo; es como ver el mundo a través de un espejo. Por ejemplo, si giras el volante a la derecha, las ruedas delanteras irán a la izquierda, pero el maletero sí que irá a la derecha. Es el mundo al revés, y como mundo al revés, no queda otra que pensar de la misma forma e ir acostumbrándose poco a poco.

Mide bien el espacio

Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es la “Ley de impenetrabilidad de la materia”, o dicho de otra forma, la de asegurarnos de que nuestro coche cabe ahí donde queremos estacionarlo. Algo cada día más complicado, debido al aumento de tamaño de los vehículos, como ya apuntaban en 20 Minutos hace unos cuantos años.

Ahora mismo te estarás partiendo de la risa ante tal obviedad, pero créenos, en más de una ocasión se han podido evitar disgustos y malos momentos si este detalle se hubiese tenido en cuenta. Todo ello a consecuencia de querer aparcar lo más cerca posible del destino.

Aquí, por ejemplo, tienes una buena muestra de ello. La furgoneta protagonista de estas curiosas imágenes aparcó en el espacio mínimo sin dejar margen con la motocicleta. Es cierto que, de forma práctica, está estacionando bien el vehículo. Sin embargo, viendo la línea dispuesta en el asfalto, se puede ver que teóricamente no.

Hay factores que harán que tu maniobra no siempre tenga que seguir el mismo protocolo al pie de la letra.

En un primer lugar, es determinante la posición que tiene tu vehículo cuando vayas a iniciar la maniobra. No es lo mismo estar en paralelo 20 centímetros respecto al vehículo que tomarás como referencia que estar a 50 centímetros.

Según el caso, tendrás que girar más o menos el volante para tener un buen ángulo de entrada al lugar donde quieras aparcar.

La distancia con el otro vehículo es clave

También hay que tener en consideración que la anchura del espacio en la calzada para el estacionamiento es diferente según el lugar. Esto implica que si pudieras hacer una maniobra calcada en dos lugares diferentes, en uno chocarías con el bordillo mientras que en otro es posible que no lo hagas.

Todos hemos pasado por calles estrechas en las que los lugares para estacionar también lo son. En estas situaciones, al aparcar es fácil darse con el bordillo dos o tres veces hasta finalizar la maniobra.

En este tipo de calles hay que girar menos el volante, recurso que no sirve al aparcar en lugares más grandes porque de hacerlo dejaría tu coche demasiado lejos del bordillo.

Por eso, no te sulfures si das con el neumático en el bordillo antes de lo que esperabas; si tienes que tocarlo en más de una ocasión para dejar tu coche bien estacionado no pasa nada.

Otra cosa es que hayas dado tan pronto que sea imposible poder aparcar el coche; en este caso lo mejor será salir e iniciar de nuevo la maniobra pero con un ángulo de entrada inferior, es decir, girando menos el volante.

Si es necesario corrige y vuelve a empezar la maniobra

Con todo, hay un par de trucos que están a tu disposición para poder controlar mejor la distancia al bordillo, como nos cuentan desde la compañía de seguros Balumba.

En un primer lugar, está la regulación eléctrica del espejo retrovisor –los que la tengan–. De este modo, podrás usarlos para enfocar hacia las ruedas traseras y ver mejor si estás cerca del bordillo.

Pero si no quieres perder tiempo regulando el espejo, además de no ser muy recomendable, en algunas ocasiones podrás ver el reflejo de tu vehículo en la carrocería del coche estacionado frente a ti.

Puedes usar esta pista para tener una referencia que te indique si te encuentras ya muy cerca del bordillo y hay que girar el volante hacia el otro sentido.

El aparcamiento en batería marcha atrás

Tan solo hay que posicionar el coche a una distancia determinada para completar la maniobra. Foro DGT

Aparcar en batería no debe implicar tantas complicaciones como aparcar en línea, pero también tiene su dificultad para muchos, y más si tal maniobra también se realiza marcha atrás.

De modo que no dudes en meter primera y avanzar para centrar el coche si es necesario, te será mucho más fácil volver a estacionarlo ya que entrarás desde una posición totalmente paralela al resto de vehículos.

En el siguiente vídeo podrás ver cómo se realiza esta maniobra de forma correcta.

Además, en esta maniobra tus mejores aliados son los espejos retrovisores; sírvete de ellos para saber de forma constante si tu vehículo está demasiado cerca de alguno de los que tengas a ambos lados.

Estacionamiento en batería (frontal)

Puede que sea para tomárselo a risa, pero esta fácil maniobra también resulta un problema para muchos. En teoría, al eliminar la dificultad de tener que hacerla marcha atrás, parece sencillo, pero también hay que tener algunos aspectos en cuenta.

Si para aparcar en línea es importante la posición de tu vehículo para entrar en el espacio donde quieres estacionar, en este caso tal hecho se convierte en algo de vital importancia.

Si no te abres hacia un lado un poco antes de estacionar, no tendrás suficiente ángulo de entrada y acabarás golpeando la puerta del coche que esté frente a ti antes de poder estacionar el coche.

Este vídeo te muestra por qué parece sencillo pero no lo es. Es importante tener claro cuáles son las medidas del coche y cerciorarse de que cabe con amplitud suficiente.

Para esta maniobra, puede resultar útil acordarse de los pilotos de Fórmula 1. Estos toman las curvas desde un ángulo abierto para atacar el vértice de la misma y así tener una mejor trazada.

Aquí ocurre lo mismo, el espacio donde vas a aparcar es como una curva de modo que si ves que estás muy cerrado para entrar, lo más conveniente es que te abras un poco y después gires más el volante. De esta forma, conseguirás un mejor ángulo de entrada al aparcamiento y estarás seguro de que no rozarás a los demás coches.

Y en todo caso, si ejecutando la maniobra ves que no es posible estacionar tu coche, haz lo mismo que anteriormente. Pon marcha atrás y corrige la posición de tu vehículo para volver a entrar en el aparcamiento con un mejor ángulo y dejar el coche centrado.

La clave está en la constancia y la experiencia al maniobrar

Como ves, el aparcar bien es una cuestión de nociones básicas teóricas a las que hay que ir añadiendo el hábito a través de la práctica. Evidentemente, es trabajo de las autoescuelas el enseñarte debidamente esta temida maniobra, pero independientemente de ello, la mejor herramienta para aparcar bien es practicar.

De modo que si ves que estás verde en este aspecto, igual que un futbolista entrena para estar siempre en forma cuando llegue la hora de jugar un partido, si tienes tiempo aprovecha. Coge tu coche y practica en algún lugar cercano a tu casa sin prisas. Lo agradecerás cuando llegue el día del partido.