Tesla es uno de esos fabricantes que más ha crecido en la última década. Desde el lanzamiento del Model S en 2012, se ha producido una fuerte expansión del coche eléctrico, a pesar de que aún sigue siendo una alternativa muy pequeña en relación con los modelos de combustión interna presentes en el mercado. Ahora bien, a parte del precio, ¿qué es lo que suscita más desconfianza?

Muchos actuales usuarios de modelos que funcionan con diésel o gasolina serían clientes de mecánicas completamente eléctricas. ¿Por qué no se atreven, pues, a dar el salto definitivo a la movilidad sostenible? Una de las causas más destacadas es la desconfianza que se tiene a medio plazo en relación con la utilidad y aprovechamiento de las baterías eléctricas.

La degradación de baterías es uno de los condicionantes del coche eléctrico

Al fin y al cabo, debido a su estrecho margen de maniobra de los modelos eléctricos, no se ha sabido hasta ahora cómo es el envejecimiento de los paquetes de kWh. Teniendo en cuenta que han pasado hasta 9 años desde el inicio de la producción de Tesla a gran escala, ¿cuáles son las conclusiones? La clave para entender la degradación de las baterías está en la autonomía que ofrecen.

Se sabe que alguna que otra unidad de la berlina premium ya ha superado el millón de kilómetros recorridos. Sin embargo, este dato no ofrece una gran información, ya que a lo largo de estos años es probable que el equipo de baterías haya podido ser sustituido. Entonces, ¿cómo saber hasta qué punto la tecnología eléctrica puede ser una opción a mantener en el medio y largo plazo?

Veamos, a través del gráfico que se muestra a continuación, cómo se produce la degradación de las unidades comercializadas por la compañía, hasta qué punto puede ser interesante conservar hasta el final de su vida útil el automóvil en cuestión y, por supuesto, ver en cuáles de los modelos observados se ha producido una mayor o menor pérdida de kilometraje por ciclo completo de carga.

Una imagen para explicar la fiabilidad de Tesla en el mercado

¿Hasta qué punto un coche eléctrico puede durar lo mismo, o incluso más, que uno convencional de combustión interna? Saber con franqueza si esta opción es interesante para el público puede ser determinante. Al fin y al cabo, estamos ante uno de los componentes que más cuesta de sustituir. Veamos, por tanto, poniendo como ejemplo a Tesla, cómo puede ser el grado de degradación de las baterías.

La degradación de los modelos de Tesla vista a través de un gráfico creado por Electrek. Electrek

Tal y como se puede observar en el gráfico elaborado por el portal especializado Electrek, 2 son las versiones que se han tenido en cuenta para valorar la pérdida de autonomía derivada del Model S y Model X. En verde se ofrecen las unidades correspondientes al paquete de baterías de 90 kWh y en azul las de 85 kWh.

La pérdida de autonomía de los modelos de Tesla es relativamente aceptable

En la gráfica se puede distinguir cómo la dispersión que se ofrece suele estar próxima con la media, habiendo algunos casos en los que sí que se ha producido una pérdida de autonomía anormal. Aun así, es importante tener en cuenta que todos los datos corresponden a automóviles que han rodado un máximo de 200.000 millas, es decir, 321.000 kilómetros al cambio.

Además, cabe destacar que Electrek ha agregado información que fue filtrada por la empresa de forma inintencionada en el año 2017, algo que permite comprobar cómo se produce un deterioro más progresivo entre los modelos que equipaban el paquete de baterías de mayor capacidad. ¿Estamos ante una relación a la inversa entre tamaño de batería y caída de kilometraje?

Una caída de autonomía aceptable en lo que respecta al sector

Tesla se ha convertido en un fabricante capaz de competir de lleno con el resto de variantes de combustión interna. Desde hace un tiempo se lleva observando una misma tendencia, la cual permite comprender hasta qué punto el coche eléctrico puede llegar a sustituir a las mecánicas convencionales. La gráfica descrita anteriormente muestra cómo estamos ante una oportunidad real de cambio.

El Tesla Model S 100D es el modelo eléctrico con mayor autonomía del mercado. Híbridos y Eléctricos

Han pasado unos años desde que salieron al mercado algunas de las unidades analizados en el informe descrito anteriormente. Tras ello, se puede entender cómo se trata de una tecnología que puede encajar, en el medio plazo, con las necesidades de movilidad personal de los usuarios. Quizás, eso sí, es necesario contar con una mayor autonomía para algunos casos muy concretos.

¿Le ha llegado el turno a las baterías eléctricas? A estos efectos, es importante tener en cuenta que Tesla es el fabricante que ofrece automóviles con mayor autonomía. El Model S en su versión 100D ha conseguido homologar un ciclo de kilometraje de hasta 400 millas, o lo que es lo mismo, unos 640 kilómetros al cambio. El grado de avance es lo que permite seguir soñando con un futuro sin emisiones.