El ingenioso sistema ideado para que los coches pudieran aparcar de forma super fácil en 1950

¿Sabías que la inclusión de una quinta rueda se valoró en la década de los cincuenta para facilitar el aparcamiento? He aquí la operativa y su curioso funcionamiento

El ingenioso sistema ideado para que los coches pudieran aparcar de forma super fácil en 1950
Este sistema de aparcamiento permitía facilitar el aparcamiento gracias a la disposición de una quinta rueda. Wikipedia
Publicado en Motor

Los coches actuales gozan de un equipamiento tecnológico increíble. Los sistemas de conducción autónoma de nivel 3 en adelante están a la vuelta de la esquina y, entre otras maniobras, hacen posible el estacionamiento de los vehículos. Ahora bien, ¿y si te dijésemos que ya en la década de los cincuenta apareció una innovación que facilitaba el aparcamiento? Se trataba de un curioso sistema que, sin embargo, no tuvo la acogida que se esperaba. He aquí su operativa y modus operandi.

En 1950 ya era posible aparcar el coche fácilmente gracias a un ingenioso sistema

La instalación de una quinta rueda con su correspondiente sistema eléctrico permitía a un conductor aparcar fácilmente el vehículo. El no tener que realizar múltiples maniobras hacía que cada estacionamiento se hiciese en un tiempo récord. Para conseguir fijar al suelo la quinta rueda, tan solo había que pulsar un botón próximo al puesto de mando. Se trataba de un sistema que era de gran utilidad en aquella época, ya que por aquel entonces la dirección eléctrica asistida era algo que no había sido inventado.

La instalación de un brazo robótico que se acciona mediante un botón permitía levantar las ruedas traseras, consiguiéndose así reducir el número de maniobras a realizar mediante el volante. Es una alternativa que pronto fue rechazada por la industria, ya que limitaba notablemente el diseño de los automóviles. Era un sistema que resultaba ser muy caro de producir e instalar por aquella época, convirtiéndose así en otro factor determinante para que los coches actuales no cuenten con esta opción.

Esta tecnología, también conocida como Park Car, ya se pudo ver en algún que otro modelo de los años treinta. El sistema fue perfeccionado posteriormente, pero ni siquiera, bajo esta nueva configuración, tuvo éxito en el mercado. Al fin y al cabo, se trata de un elemento que puede terminar afectando a la estructura del chasis ante un continuo accionamiento. Ahora, con la presencia de los sistemas de conducción autónoma, esta alternativa también habría quedado a un segundo plano.

Del mismo modo, los coches actuales tienen un peso muy superior a los de primera mitad del siglo XX. El incremento del nivel de equipamiento y el aumento de las medidas de seguridad disponibles han provocado que esta propuesta quedase obsoleta demasiado pronto. Aun así, sí se trata de un producto que ofrecía una ventaja competitiva, ya que permitía cambiar de dirección en apenas unos segundos tras el accionamiento del sistema. Con una mejora continua de esta tecnología, ¿podría haber tenido un mayor recorrido comercial?

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