Esta furgoneta arriesga (demasiado) con el diseño: tiene dos piezas que se acoplan y la convierten en autobús

Plymouth presentó en la década de los noventa un revolucionario automóvil que se partía en dos.

Esta furgoneta arriesga (demasiado) con el diseño: tiene dos piezas que se acoplan y la convierten en autobús
El prototipo de Plymouth tenía como objetivo ofrecer más plazas de asientos que cualquier otro automóvil. Imagen: Pinterest
Publicado en Motor

El siglo XXI, salvo excepciones, ha sido mucho más comedido a la hora de entender la industria del automóvil. Los fabricantes han sido mucho más moderados a la hora de plantear nuevos modelos y a esto ha contribuido, sin duda alguna, la estandarización del mercado SUV. Hay modelos que cuesta diferenciarlos de marca debido a la homogeneización que ha tenido lugar, pero esto no ocurría así en el siglo XX. Los departamentos de diseño tenían mucha más libertad para jugar con las líneas y esto se nota en múltiples ejemplos.

Plymouth fue una marca que en Estados Unidos tuvo una gran repercusión y, en la década de los noventa, pasó a ofrecer un estilo más moderno. ¿Se pasaron de la raya con esta especie de furgoneta que puedes ver un poco más arriba? Podría ser. Lo cierto es que durante varios meses estuvo presente en varios certámenes en el mundo del automóvil. Finalmente, esta idea fue desechada, pero sirvió para comprender hasta qué punto las marcas de vehículos de pasajeros creían firmemente en el éxito de modelos revolucionarios.

Veamos, por tanto, por qué este modelo se convirtió en una alternativa que llegó a ser estudiada por la cúpula de la compañía, cuáles eran las claves principales para entender este concepto interesante y, por supuesto, hasta qué punto se ha podido ver un proyecto parecido a lo largo de la historia del automóvil. ¿Quién iba a decir que esta tecnología pudo estar circulando por las calles? Sin duda alguna, el concepto que se tenía del automóvil distaba mucho del que impera en la sociedad actual, un modelo que cada vez está apostando más por el coche eléctrico debido a sus ventajas.

Prototipo de Voyager III que permitía adaptar las dimensiones del vehículo a las necesidades

Este prototipo se convirtió en una interesante opción para aquellas familias numerosas. En un momento en el que no había una gran cantidad de furgonetas pensadas para pasajeros, esta propuesta podría tener un cierto encaje en la sociedad de los años noventa. Sin embargo, tras ser expuesto en varias ferias internacionales, terminó abandonándose el proyecto. Al parecer, no acaparó mucho la atención de potenciales clientes y, adicionalmente, los costes de producción eran disparatados en relación a otras alternativas.

Prototipo de un Plymouth de los años noventa

El prototipo de Plymouth, finalmente, no pasó a la cadena de montaje. Imagen: Pinterest

Aun así, cabe señalar que Tom Gale estuvo al cargo de su diseño. Puede que no sepas quién es, pero nos encontramos ante el creador del Dodge Viper. Como es lógico, se trató de 2 alternativas completamente distintas. Ahora bien, ¿cuáles eran las características más interesantes que ofrecía este modelo? Lo primero que cabe señalar es que la parte trasera contaba con habitabilidad para un total de 5 pasajeros. Aun así, llama particularmente la atención cómo dicho espacio contaba con su propia mecánica de combustión interna propia.

De esta manera, se podía obtener un producto con tracción integral. No obstante, no tuvo un cierto éxito debido, sobre todo, a las limitaciones que había en relación a su producción. Al fin y al cabo, el precio debía dispararse para que fuera una opción razonable en materia de facturación, algo que provocó su triste final. Pese a ello, sirvió para comprender cómo Plymouth contaba con algunas innovaciones que posteriormente podrían haber tenido un gran recorrido en la industria del automóvil.

Finalmente, se decidió por ofrecer la Voyager bajo un concepto más próximo al de turismo para familias. El tiempo le dio la razón a la compañía, ya que fue un auténtico éxito. Sea como fuere, este prototipo, inspirado en las caravanas que estaban comenzando a crecer en la industria, demostró cómo un diseño revolucionario no parecía ser un buen ejemplo en términos económicos. Desde principios del siglo XXI, se ha visto, salvo lógicas excepciones, productos mucho más mundanos y con líneas más atemporales.

No verás ninguno de estos en los portales de compra de coches de segunda mano, pero sí verás muchas de las opciones por las que sí se decantó Plymouth finalmente.

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