Europa le da el ultimátum a los coches de combustión, este será el año en el que se prohibirá su venta
Queda pendiente la aprobación de los países miembros, pero la Unión Europea tiene clara su postura.
El mundo del motor tiene un destino muy claro, y es eléctrico. Aunque los vehículos a combustión siguen llevando la voz cantante en carretera, los modelos híbridos y eléctricos están empezando ya a registrar números muy notables. Una de las barreras principales suele ser el precio con el que las marcas tasan estos modelos, pero eso está cambiando. Cada día vemos en el mercado más coches eléctricos baratos, lo cual está fomentando muchísimo las ventas, remando hacia el estándar de electrificación 100% que tanto busca la Unión Europea.
Y hablando de Europa, el Parlamento Europeo ha puesto por fin la fecha límite para que desaparezca la venta de coches de combustión. La Eurocámara ha determinado que en 2035 las marcas tendrán prohibida la venta de coches de gasolina o diésel, estableciendo un nuevo estándar eléctrico para los coches adquiridos en la próxima década. La fecha se aprobó con 340 votos a favor, 279 votos en contra y 21 abstenciones. Cabe destacar que, aunque esta decisión venga directamente del Parlamento Europeo, los estados miembros de la Unión deben aprobarla formalmente para que entre finalmente en vigor.
En 2035 queda prohibida la venta de coches de gasolina y diésel
Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea y principal impulsor del Pacto Verde, dice que esta nueva medida pretende crear el equilibrio perfecto entre conductores, industria y Medio Ambiente:
"La nueva ley encuentra el equilibrio perfecto entre los intereses de la industria, el clima y de los trabajadores. Si el sector se las apaña para construir motores de combustión interna con cero emisiones, pues perfecto, que lo hagan. Sin embargo, ahora todo el mundo está apostando por la electrificación, porque es la manera más eficiente de conseguirlo"
La Unión no reniega al coche de combustión, lo que le preocupa es el impacto medioambiental que tiene sobre los ecosistemas. Está claro que el modelo eléctrico soluciona el problema de la contaminación, pero el problema evidente es que la infraestructura que requieren estos coches todavía no está al nivel que necesita para hablar de una transición total. Es otra de las cuestiones que ha subrayado Timmermans:
"Tenemos que invertir en transformar la industria del automóvil europea para que los vehículos eléctricos se vendan en el mundo entero, y por eso tenemos que redoblar esfuerzos construyendo infraestructuras de recarga por todas partes"
En España hay cada vez más puntos para cargar el coche eléctrico gratis, pero todavía no son suficientes. Si las medidas de la UE se aplican según la propuesta, España (y el resto de países) tiene doce años para adaptar sus carreteras y ciudades para la transición eléctrica.