El sector de automóvil, como muchos otros, ha sufrido el devastador efecto del Coronavirus. En España, la industria automovilística empleaba al 9% de la población en activo. Concesionarias, fábricas, tiendas de recambios y talleres han cesado su actividad debido a la propagación mundial del COVID- 19. Esta situación, crítica para el sector y sin precedentes recientes, podría tener unas consecuencias catastróficas, aún sin cuantificar.

En ese sentido, la prestigiosa marca Ferrari se encuentra en pleno epicentro de la pandemia, en el país alpino. Italia es uno de los países más afectados, junto a Estados Unidos, China y España, por este letal virus. Esta situación ha provocado el cierre tanto de la sede de la escudería de Fórmula Uno como sus fábricas de automóviles deportivos de alta gama.

Ferrari

Sin embargo, aunque las fábricas de Ferrari se encuentren actualmente cerradas, desde la dirección, se espera poder reiniciar su actividad el 14 de abril en Módena y Maranello. No obstante, reabrir estas fábricas se ve condicionado al hecho de poder asegurar el abastecimiento de componentes y recambios, algo que en estos momentos no está del todo claro.

Al mismo tiempo, los inversionistas confían en que la rentabilidad de la marca descienda mínimamente este año, y que se revalorice y reactive en gran medida en los años venideros. Igualmente, se muestran optimistas ya que el volumen de pedidos se mantiene intacto y no auguran que la demanda se pueda desvanecer.

En cuanto a los pagos de la Fórmula Uno sí muestran cierta preocupación, debido a que la temporada se encuentra paralizada y todo apunta a que se cancelará de manera definitiva. En consecuencia, este año se han rebajado las previsiones de EBIT un 15%. Se estima que el beneficio por acción caerá un 11%, mientras que en 2021 y 2022 se incrementará en un 13% y un 4% respectivamente.

De igual modo, según cálculos aproximados un pago de la Fórmula Uno significa una cantidad de entre 50 y 55 millones de euros. En la temporada 2019, Ferrari, obtuvo más de 1.200 millones de euros en ganancias. Para este año estaba previsto, antes de la pandemia, que los beneficios operativos se incrementarían hasta los 1.400 millones de euros aproximadamente. En ese contexto, cabe destacar que, la marca del Cavallino Rampante consiguió vender el pasado año 10.131 automóviles.

Dicho esto, aunque el COVID-19 esté golpeando duramente el sector del automóvil, las grandes marcas como Ferrari no temen por su continuidad y sus beneficios. Esto no significa que no estén sufriendo en sus carnes los efectos de la pandemia. Las principales fuentes de ingresos de la marca se encuentran paralizadas temporalmente, aunque el prestigio de la marca hace asegurar tanto su cartera de pedidos como su futuro.