¿Cómo un fabricante de aspiradores y electrodomésticos pequeños termina queriendo desarrollar un coche eléctrico? Los planes de expansión de Dyson le permitieron a la marca establecer un contacto con el mercado de la automoción. Al fin y al cabo, ni siquiera la la visión de la compañía estaba reñida con la consecución de un objetivo, a priori, inverosímil.

Muchos eran los obstáculos que había tras el anuncio de la investigación en baterías y automóviles sostenibles. El más claro de ellos estaba relacionado, directamente, con la propia reputación de Dyson. ¿Cómo un usuario iba a interpretar la compra de un automóvil bajo el logo de un fabricante de aspiradoras? Este es uno más de las múltiples trabas de un proyecto que se ha ido por el sumidero.

El proyecto de Dyson ha terminado siendo un despropósito en cuanto a desarrollo

Tras ello, años de especulaciones, inversiones fallidas, y sobre todo, dinero que podría haber ido destinado a otras muchas líneas de investigación. Fue el año 2016, momento de máxima expectación en Tesla por la potencial llegada del Model 3, cuando se decidió apostar por un nuevo sector en auge, el de las baterías eléctricas aplicadas al mercado del automóvil.

Por aquel entonces, contar con un coche eléctrico para principios de 2020 se antojaba una idea muy apetecible en términos de rentabilidad. Al fin y al cabo, ¿cuántos fabricantes convencionales contaban con, al menos, un coche eléctrico entre sus filas? Desde aquellas fechas, lo cierto es que la industria ha cambiado por completo. Este podría ser uno de las causas de su fracaso a nivel de desarrollo.

Varios fueron los movimientos que nos hicieron pensar que, tras los rumores, sí existía un concepto firme en Dyson en relación con el coche eléctrico. Se apostó por compra de entidades y startups, como fue el caso de Sakti3 y se llegaron a confirmar modelos de producción. ¿En qué ha servido este tipo de movimientos? Veamos cómo ha derivado en esta determinación un proyecto que se antojaba apasionante.

Se veía venir, este es la expresión más repetida en el sector

Todos lo hemos visto con Tesla. Contar con una ventaja competitiva en términos de autonomía eléctrica no es suficiente para garantizar ser un éxito en el negocio. La prueba más evidente nos la muestra la firma de Palo Alto. ¿Quién no recuerda los fallos de producción que han ido teniendo lugar en los modelos que han salido de la planta de Freemont?

Dyson ha estado trabajando en crear su propio coche eléctrico. The Times

Uso de materiales de dudosa calidad o escándalos laborales han ido sucediendo en Tesla desde que comenzó la producción del Model S. Todo ello tiene una explicación; ser un fabricante de automóviles es algo que va puliéndose con el paso de los años y la estandarización de la producción. Dyson, por ello, debería haber cedido la fabricación a una empresa tercera.

Una apuesta que no ha prosperado por las necesidades de capital

Otro de los motivos por los que se ha decidido cancelar el proyecto, tal y como se puede leer en Electrek, está directamente relacionado con la innovación en baterías. Dyson podría no haber conseguido lo necesario para garantizar la producción de baterías de estado sólido, la gran alternativa a las tradicionales de ion litio. Esto habría sido el estoque final al lanzamiento potencial de hasta 3 versiones diferentes de coches eléctricos.

Por el camino quedan las inversiones realizadas, los centros de producción e investigación adquiridos y, por supuesto, el desaprovechamiento de parte del personal que había sido contratado para tal fin. Las recolocaciones en términos de coste de oportunidad supondrán varios millones de euros al cambio. Aun así, ¿estamos ante un gran movimiento por parte de Dyson?

Llegar tarde al mercado es similar a la pérdida de rentabilidad

Como muy pronto, finales de 2020 o principios de 2021 iba a ser el momento en el que la marca de electrodomésticos podría haber presentado su primer concepto de su coche eléctrico. ¿Demasiado tarde? Para entonces, su principal potencial competidor disfrutaría en plantilla del Model S, Model 3, Model X y Model Y, por no del Roadster.

Dyson decidió apostar por su coche eléctrico a través de las baterías eléctricas. Carbuzz

Un equipo formado por 600 empleados estaba centrado exclusivamente en el diseño y creación del primer modelo eléctrico. Ahora, tras barajarse varias hipótesis, se ha decidido cancelar la propuesta asumiendo las pérdidas que se han derivado de su desarrollo. Esta ha sido la culminación de uno de los fracasos más destacados en el ámbito de la automoción.

Tesla sí apostó por el coche eléctrico a sabiendas que contaba con una ventaja competitiva

Se creyó conveniente vender la división que había sido creada para su producción, pero no ha encontrado comprador alguno. Tesla, en su momento, se mantuvo firme en su apuesta y contó con la contribución de un préstamo por parte de las autoridades públicas, algo que no ha tenido lugar en esta ocasión.

Este episodio, ¿provocará que las empresas ajenas a la industria de automoción decidan tener un comportamiento más conservador en relación con la fabricación de coches eléctricos? Todavía es pronto para conocer nuevos detalles sobre un proyecto que finalmente no tuvo recorrido comercial.