Mirando la oferta actual de automóviles de los múltiples fabricantes que compiten en el mercado, es muy extraño ver algún modelo que no alcance los 100 km/h. Es más, cada vez se constatan nuevos registros por encima.

¿Recuerdas la aparición del Bugatti Veyron? El deportivo francés, bajo el mandato del grupo VAG, estableció, primero con la versión estándar, y más tarde con el Super Sport, 2 récords mundiales al superar la cifra de los 400 km/h.

Después llegaron los Hennessey Venom GT, Koenigsegg One:1 o Bugatti Chiron, entre otros, tal y como destaca DIGITAL TRENDS en su versión para el público hispanohablante.

Año tras años vemos cómo los récords de velocidad se superan

Superada la barrera de los 400 km/h, el próximo objetivo en el que ya están fijándose los fabricantes más destacados son los 500 km/h, algo que aún parece estar algo lejos de hacerse realidad.

Sin embargo, dada la tecnología de algunos modelos como la del Rimac Concept One, ¿por qué no ser optimistas y pensar que, quizás, un eléctrico sea ya el que supere dicha barrera?

Sea como fuere, lo cierto es que a la hora de registrar velocidades destacadas, los eléctricos han estado ahí, al pie del cañón. El mejor ejemplo que puede ponerse es el Jamais Contente.

¿Quieres conocer en profundidad cómo se creó y forjó el mito? A continuación, te mostramos todo lo más destacado de un modelo que llamó la atención del automovilismo en multitud de facetas.

Jamais Contente, con forma de cohete para batir un récord

Todo comenzó cuando Constant Jenatzy, según publica el medio especializado Soy Motor, decidió apostar por la utilización del caucho en la industria del automóvil.

Por aquel entonces, a finales del siglo XIX, la automoción basaba su movimiento principalmente en ruedas fabricadas sobre una base de madera, elemento primordial en esos años.

En aquella época, los automóviles estaban viviendo su propia revolución. La potencia de los motores térmicos comenzaba a estandarizarse y, pese a que era un bien de lujo, los fabricantes de la época recibían cada vez más, un mayor número de pedidos.

Este fue el primer automóvil en superar los 100 km/h. MICHELIN Challenge Design

Camille, su hijo, se interesó por el proyecto de su padre en relación al caucho. Al finalizar sus estudios como ingeniero, su afición por los automóviles y la velocidad le hizo seguir estando ligado al sector.

De forma más especializada, creyó que la electricidad era lo que verdaderamente sería el pilar fundamental de la movilidad en el futuro.

Por ello, investigó hasta conseguir montar su propia idea de lo que debía ser un coche eléctrico de carreras. Así, tras un periodo de pruebas, nació el que se convertiría, por un tiempo, en el coche más rápido del mundo.

Un cohete con ruedas que tenía entre ceja y ceja romper la anterior marca

Siempre dicen que del segundo no se acuerda nadie, ¿verdad? Pues bien, hagamos una excepción. Según la publicación de YouBioit, Gaston Chasseloup, un aristócrata de la época, logró con otro modelo alcanzar unos días antes del registro final, los 92,7 km/h.

El señor Chasseloup era un conde y desde la firma de aquel registro fue apodado como el Conde Eléctrico. La historia, no obstante, no ha hecho más que empezar, ya que ambos, Chasseloup y Camille, mantuvieron una disputa digna de una película de Hollywood.

Todo comenzó cuando el 19 de diciembre de 1988, el hombre con título nobiliario, probó su creación. Se llamó Jeantaud y consiguió alcanzar los 63,15 km/h. Días después, ya en enero de 1988, Camille le retó con el ya conocido La Jamais Contente, estableciendo un nuevo registro en 66,64 km/h.

Así, durante 2 meses, fueron sucediéndose nuevos retos entre ambos que acabarían provocando el registro del récord que hoy analizamos.

Todo este periplo duró hasta el 1 de mayo de 1989, momento en el que Camille logró batir la marca de los 100 km/h. De hecho, consiguió fijar su velocidad máxima en 105 km/h, récord que sería batido en 1903 por Leon Serpollet.

Al parecer, por la ausencia de más datos referentes al Conde Eléctrico, todo nos hace pensar que, viendo la superioridad del Jamais Contente, prefirió aceptar la derrota tras este último récord.

Cuáles eran sus principales características

Tal y como se puede leer en Coches.net, el Jamais Contente estaba fabricado en aluminio, tungsteno y magnesio.

Sus baterías, muy ineficientes teniendo en cuenta la actual tecnología disponible, eran del tipo Fulmen, contribuyendo a que su peso total estuviese situado en torno a la tonelada y media.

Emplearon los mejores materiales para conseguir el récord de velocidad

Como dato curioso, padre e hijo, expertos en la materia, decidieron utilizar unos neumáticos Michelin con el objetivo de lograr la mejor adherencia y agarre.

La dirección se sostenía sobre una barra de metal, desde la cual Camille podía girar a un lado y a otro. Sin embargo, lo verdaderamente importante es saber qué tipo de frenos tenía por aquel momento un automóvil de estas características.

El Jamais Contente no disponía de pedal de freno. Un equipo de frenos de tambor situado sobre el eje trasero debía accionarse por medio de una palanca.

Qué es lo que ocurrió después con el Jamais Contente

El modelo que logró ser el primero en superar los 100 km/h acabó descansando, tiempo después, en un museo. Actualmente, según muestra la Wikipedia, el bólido que desafió las leyes de la física descansa hoy en el museo del automóvil de Compiègne, situado en la región de Hauts-de-France, Francia.

El primer coche en pasar de los 100 km/h era La Jamais Contente, del belga Camille Jenatzy, en 1898. Coches.net

Aficionados del motor le rinden culto cada día tras saber la increíble historia de uno de los modelos más fascinantes que nos ha dado la conducción eléctrica.

Y tú, ¿imaginabas que un automóvil prácticamente casero con motor de estas características sería el primero en lograr las 3 cifras de velocidad punta?