Las pantallas táctiles son cada vez más habituales en coches modernos, pero quizá no sean una buena idea

¿Son las pantallas seguras para la conducción? Un nuevo estudio sugiere que genera muchas más distracciones que beneficios para el conductor.

Las pantallas táctiles son cada vez más habituales en coches modernos, pero quizá no sean una buena idea
Tesla se ha convertido en una de las empresas más destacadas en el ámbito del minimalismo Neo Motor
Publicado en Motor

A lo largo de los últimos años, se ha podido observar una continua modernización de los automóviles para cubrir nuevas necesidades. Aun así, algunas marcas han decidido pasar a la acción con interiores de lo más curiosos y diferenciales. En ocasiones, quizás, puede que se hayan pasado. Para poder entender a lo que nos estamos refiriendo, es necesario echar un vistazo al interior de un Tesla actual. Si buscas botones físicos, no los encontrarás en la zona de la consola central. En sustitución a esta propuesta, nos encontramos una gran pantalla.

Para legitimar esta transición se ha buscado un término que puede sonar un divertido y moderno. Minimalismo le llaman. Es una idea que, como concepto, puede resultar muy interesante. Sin embargo, esconde una cara oculta. ¿Tiene sentido que las Autoridades no dejen, por ejemplo, ver una pantalla de un smartphone mientras conducimos pero sí el simple hecho de controlar una pantalla de estas características? Son esas cuestiones que dejan margen a la polémica. Más todavía cuando se han decidido establecer todos los servicios a través de este sistema.

Veamos, por tanto, por qué puede que no haya sido una gran idea el establecimiento de pantallas capaces de hacer sustituir toda la botonera. En el caso particular de Tesla, hasta la decisión de introducir la dirección de marcha ya no cuenta con un botón convencional. El futuro va encaminado a la estandarización de estos servicios, pero lo cierto es que no parece una idea del todo positiva. ¿Está inversamente relacionada la seguridad con la modernidad? A tenor por esta medida, bien podría decirse que sí.

Las pantallas táctiles y la reducción de costes para los fabricantes

En plena escasez de suministros de componentes se ha podido ver una clara apuesta por el uso de técnicas digitales para renunciar a botoneras. Al fin y al cabo, esto se traduce en un ahorro de costes para los fabricantes. Vender esta solución con el concepto de minimalismo parece que no cuela, ¿verdad? Todo comenzó con Tesla, pero lo cierto es que este movimiento no ha hecho más que repetirse.

Uno de los principales problemas realizados con esta medida está directamente relacionado con los menús y desplegables presentes en los sistemas operativos. Pese a que hay fabricantes como Polestar que ya disponen de un software creado por Google (no estamos hablando de Google Car Play), la gran mayoría de alternativas siguen apostando por un diseño propio. Esto, para la persona que puede conducir varios vehículos al mismo tiempo, puede traducirse en errores a la hora de manipular la pantalla.

De acuerdo con el portal Vi bilägare, se ha establecido que el usuario requiere hasta 4 veces más de tiempo para poder realizar una tarea concreta y convencional. Para comprobar la efectividad a la hora de utilizar los servicios por parte del conductor, se juntó a un total de 11 automóviles nuevos con pantalla integrada en el salpicadero. Todos ellos fueron comparados con una unidad del Volvo V7O con 17 años de antigüedad.

El objetivo de la prueba era comprobar cuánto tiempo se perdía en cada modelo analizado en comparación con uno convencional con botones en la consola central. Las pruebas, además, se realizarían a una velocidad de marcha de 110 km/h para copiar una situación de tráfico convencional. Y bien, ¿cuáles fueron los resultados?

Las pantallas táctiles son cada vez más habituales en coches modernos, pero quizá no sean una buena idea

Interior del Volvo V70 utilizado en las pruebas KM77

Entre las cuestiones que más llaman la atención está, sin lugar a dudas, la dificultad relativa al climatizador. El hecho de estar integrado en la pantalla hace muy difícil su manejo, ya que el mecanismo analógico permite disfrutar de una experiencia muy rápida. Esto se puede observar en todos los modelos analizados durante la prueba. Ahora bien, ¿qué decir en casos más específicos? He aquí algunas de las claves.

En el caso de Volkswagen y Seat, ambas compañías que comparten algunas de las sinergias, llama especialmente la atención la presencia de un climatizador digital que no está retroiluminado. Esto dificulta la maniobra, por lo que se pierden más segundos de lo esperado para gestionar esta función. BMW, a través de la variante iX, tiene muy difícil la gestión de las diversas herramientas integradas, lo cual provoca que el usuario pierda mucho más tiempo.

El ganador de la prueba fue, sin duda alguna, el Volvo V70 del año 2005. Las 4 tareas realizadas se culminaron en tan solo 10 segundos, habiéndose recorrido una distancia de unos 300 metros. En el caso del MG Marvel R, se tardó la friolera cantidad de 44,6 segundos. Para entonces, el vehículo había recorrido un total de 1.372 metros. En la mayor parte de modelos se requirió un tiempo de unos 1.000 metros, una distancia considerable teniendo en cuenta que debería primar la seguridad por encima del confort.

Un caso particular es el del Volvo C40, el primer automóvil en incorporar el sistema de gestión desarrollado por Google. Se pudo comprobar cómo realizó todas las maniobras en un tiempo algo mejor que la mayor parte de los candidatos, sin acercarse, no obstante, al resultado cosechado por el modelo V70 convencional.

La conclusión que se puede extraer es que nos encontramos ante una tecnología más minimalista, pero que es contraria a la seguridad al perder la atención de la carretera para la gestión de las funciones digitales. Nos encontramos ante una tecnología que, no obstante, se impondrá debido al ahorro de costes y simplificación que supone para los fabricantes.

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