Tesla ha cambiado la visibilidad que históricamente ha tenido el coche eléctrico en la industria automovilística. Desde hace un tiempo, cada vez son más los consumidores que apuestan por una transición que ya ha comenzado. Las mecánicas que no suponen emisiones contaminantes parece que están reduciendo, poco a poco, la distancia que les separa de las convencionales.

Los motores de combustión interna, al contar con miles de piezas, tienen una fiabilidad menor que las sencillas tecnologías que incluyen las alternativas sostenibles. Además de incrementar la vida útil de un vehículo, se consigue mantener potencia y autonomía de forma más razonable que aquellos bloques movidos por carburantes fósiles.

Las revisiones en Tesla son más baratas que las de su competencia principal

En el pasado, te mostramos por qué la tecnología eléctrica era mucho más barata de mantener que las soluciones de combustión. Sin embargo, esto no quiere decir que tener, por ejemplo, un Tesla, conlleve un nulo gasto en revisiones periódicas. La firma de Palo Alto, como todas aquellas que comercializan coches eléctricos, también ofrecen planes de mantenimiento a sus coches.

Aun así, es importante destacar cómo el proceso de sustitución y reparación de piezas de desgaste es muy diferente al que estamos acostumbrados a ver. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra la clásica cadena de distribución, una pieza que puede superar los 500 euros de coste y que, en cambio, no está entre el equipamiento de una opción eléctrica.

Veamos, por tanto, cuál es el mantenimiento que supone tener un coche de la firma de Palo Alto. Tanto los Model S, Model X como el Model 3, deben pasar por las manos de empleados de la compañía para realizar un seguimiento de todo un conjunto de parámetros. ¿Creías que iba a ser tan complicada esta tarea? He aquí cuando vemos cómo las soluciones eléctricas son muy sencillas.

Un coche eléctrico con mantenimiento de utilitario clásico

Los coches de combustión interna son más caros de mantener que las opciones eléctricas. Estos, sin embargo, requieren de un mantenimiento anual básico para conservar las propiedades de uso iniciales. ¿En qué consiste cada una de las revisiones que ofrece el fabricante de Palo Alto? El calendario no siempre es homogéneo, ya que hay algunas piezas que tienen mayor vida útil que otras.

El mantenimiento de Tesla es más barato en proporción al coche de combustión interna. Tesla

Tal y como se puede apreciar en la imagen anterior, varios son los puntos en los que se centra cada una de las inspecciones anuales. Esto es aplicable al Model S, Model X y, presumiblemente, al Model 3. Como es lógico, este calendario será fundamental tenerlo en cuenta, sobre todo, si estás pensando en comprar una unidad CPO.

El mantenimiento de Tesla no siempre es igual en cada revisión

Según se observa en la información ofrecida por Tesla, la revisión del cuarto, sexto y octavo año, son las más costosas por la realización de varias acciones extra. No obstante, este tipo de trabajos se tendrán que realizar, además, si el usuario recorre 80.000, 120.000 o 160.000 kilómetros. Esto se mantendrá del mismo modo para los años siguientes.

Entre las múltiples revisiones y actividades a realizar, el cambio del refrigerante de la batería es una de las que conllevan un mayor coste para el propietario. Esta se tendrá que realizar, únicamente, a los 8 años. Por ello, si eres de los que está echando un vistazo en el mercado de ocasión, debes saber que algunas de las unidades podrían estar próximas a su sustitución.

Revisiones menos costosas por su fiabilidad indiscutible

El funcionamiento del coche eléctrico es muy sencillo, hasta el punto de que la tasa de fiabilidad es mucho más alta que la que nos presenta el coche de combustión interna. Tesla, como no podría ser de otra manera, se ha convertido en una de esas empresas que ha sabido mantener un mejor valor en el mercado de la postventa.

Tesla es uno de los fabricantes que requieren revisiones de menor calado por ser una marca de coches eléctricos. Vanguardia

Adquirir un coche de segunda mano con unos cuantos miles de kilómetros implica la realización de un análisis en profundidad para saber el estado del motor, piezas de desgaste, eficiencia de los frenos, etc. En un automóvil eléctrico, este tipo de parámetros pueden llegar a pasar a un segundo plano por una cuestión fundamental; el sufrimiento de los componentes es mucho menor.

La frenada regenerativa evita un desgaste excesivo del sistema de frenos

Al fin y al cabo, las piezas que tiene una mecánica eléctrica son mucho menores que las existentes en una térmica. El mejor ejemplo para entender este proceso es ver qué ocurre con el sistema de frenos. La frenada regenerativa permite que un coche eléctrico (o híbrido) consiga reducir la intensidad con la que interceden las pinzas de freno. De hecho, en muchas ocasiones ni siquiera hace falta pisar este pedal.

¿Ha quedado alguna duda sobre las bondades de las motorizaciones eléctricas respecto a las convencionales? Tesla ha conseguido, principalmente, dar voz a una tecnología que está viviendo su mayor crecimiento en el mercado. Habrá que esperar todavía unos años para que esta tecnología sse equipare a las opciones más estandarizadas, pero la reversión se llegará a producir.