Mini está viviendo una situación extraña en el mercado. Cuando un fabricante saca un determinado producto, suele recibir en ambos lados del océano atlántico (los 2 principales mercados de la automoción) unos números que cuentan con varias semejanzas.

De hecho, si una compañía detecta que por alguna razón en uno de los 2 mercados no va a tener éxito, suelen introducir modificaciones para adaptarlo o bien, cancelan su comercialización en uno de las áreas de comercio para prescindir de los costes de oportunidad y los relativos a la producción.

Mini ha tomado una drástica decisión para potenciar las ventas en Estados Unidos

Como decíamos, Mini está bajo la amenaza de la rentabilidad en su mercado estadounidense. ¿Cuál es el motivo? En Estados Unidos demandan coches grandes, voluminosos y, a fin de cuentas, que cuenten con un gran espacio interior. Todas estas características son las que carece el fabricante del grupo BMW en sus modelos, los One y Countryman.

Ante esta situación, la firma ha determinado que esto es insostenible. De hecho, la las ventas de estos modelos en el último mes se han vuelto a reducir otro 10%, tal y como se puede leer en el portal InsideEVs. Ante esta difícil situación, la cúpula de la marca y el grupo empresarial han tomado una nueva senda para penetrar en un mercado menos competitivo, el de la tecnología eléctrica.

¿Conseguirán mejorar un producto que dispone de alternativas muy competitivas? Es importante recordar que 2 de los principales modelos más vendidos en Estados Unidos podrían representar parte del segmento del Mini One eléctrico. Estos serían el Nissan LEAF y el Chevrolet Bolt, ambas opciones renovadas recientemente.

Un anuncio inesperado repleto de sospechas y malos augurios

El Salón del Automóvil que está celebrándose en Los Ángeles ha sido testigo de una de las decisiones más disruptivas que se han visto en las últimas semanas por parte de un fabricante. El grupo BMW, junto a su filial Mini, ha decidido que apostarán por las mecánicas eléctricas en un mercado con poca presencia competitiva.

Mini está obteniendo cada vez más un menor número de ventas en el mercado estadounidense. Jalopnik

¿Acierta el holding alemán? El producto tradicional de Mini no ha cuajado en un parque automovilístico repleto de pickups, monovolúmenes para familias de 3 miembros o berlinas con motores V8. Quizás, según se puede apreciar ahora, el problema estuvo en competir en este mercado.

Peter Schwarzenbauer, una de las grandes personalidades en el grupo BMW, y más concretamente en la división BMW, ha realizado las siguientes declaraciones en uno de los eventos de la automoción más importantes a nivel internacional en referencia al sector:

El objetivo de Mini en Estados Unidos es construir una nueva imagen de marca para convertirnos en la compañía eléctrica de movilidad urbana más importante.

La firma propiedad de BMW comenzará la producción del Mini basado en la plataforma One en 2019. Esta versión, de la que aún no se conocen apenas datos, podría ser producida en los centros de producción que la compañía posee en Estados Unidos.

Sin embargo, esto chocaría con las declaraciones que se realizaron cuando este prototipo fue presentado por primera vez. En aquella ocasión se habló de Gran Bretaña como centro de operaciones para suministrar esta nueva línea de negocio, algo que lo convertiría en un producto menos competitivo para el mercado norteamericano.

Mini debe afianzar su estrategia en otro pilares en Estados Unidos

El principal problema al que se enfrenta Mini es la concepción que siempre ha tenido como marca y la distorsión que está produciéndose en torno a su visión.

Mini necesita transformar su estrategia para competir en determinados mercados. Autopista

El tamaño de sus modelos siempre ha sido su gran fuente de diferenciación respecto a los demás fabricantes. Sin embargo, en Estados Unidos esto no es de agrado de la gran mayoría de la población.

Si hablamos de una desconexión de los valores de la compañía nos referimos, obviamente, al incremento de sus medidas que ha ido teniendo con el paso de las generaciones. Pertenecer a un segmento como el C o compacto equivale a adaptar la plataforma a un estándar generalista, pero no debe por qué conllevar una pérdida de la forma de competir en el mercado.

Por ello, es necesario que Mini vuelva de nuevo a reorientar su senda de competitividad con el objetivo de volver a contar con una estrategia clara a seguir.