La electrificación se ha convertido en una de las bases de la innovación en el terreno del transporte. Desde hace unos años, las marcas, muchas veces por inercia, han ido introduciendo novedades en sus planes de investigación teniendo como enfoque la tecnología sin emisiones contaminantes. Ante esta situación, ¿caben todas las modalidades dentro de este nuevo panorama?

Se está observando cómo algunos medios de transporte no son aptos, aún, para dejar atrás los recursos fósiles. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra la aviación o la circulación marítima. Sobre las 4 ruedas sí se ha visto un despliegue de opciones eléctricas. ¿Y sobre las 2 ruedas? Todavía hay controversia en este sentido, ya que hay una disparidad dentro de este mercado.

Las opciones destinadas a la ciudad, tales como los ciclomotores, sí están siendo objeto de la electrificación. Esto, no obstante, no está ocurriendo en las opciones pensadas para rodar por carretera. Al fin y al cabo, la dificultad para concentrar celdas de baterías hace que sea más difícil encontrar la fórmula que permita recorrer un gran número de kilómetros por unidad de carga.

El problema radica, por tanto, en la densidad de las baterías actuales. La clave está en una mejora de esta variable, algo que está ocurriendo desde hace unos años. Damon, un fabricante que está explorando cómo mejorar en este ámbito, acaba de mostrar al público 2 variantes que producirá próximamente. Es un buen ejemplo que sirve para demostrar la valía del producto eléctrico.

Veamos, por tanto, cómo funciona la solución planteada por este fabricante, cuáles son los objetivos a medio plazo y, por supuesto, hasta qué punto hay compatibilidad entre ambas soluciones. De hecho, mostraremos una imagen sobre cómo queda encajado el motor y el conjunto de baterías una vez se ha integrado en el cuadro. He aquí una demostración sobre su potencial.

Un producto clave para acercar el futuro de la motocicleta eléctrica

La motocicleta eléctrica, desde la perspectiva de Damon, debe mantener algunas de las variables clave de cualquier modelo convencional de carretera. Una postura de competición siempre ha sido uno de los elementos sobre los que se ha basado el proyecto. Conseguido esto, ¿qué más queda por conocer de esta variante diferencial? He aquí algunas de las soluciones planteadas.

Las motocicletas de Damon representan cómo será la industria en el futuro. Robb Report

HyperDrive, este es el nombre de la plataforma utilizado por la marca. A tenor por las declaraciones de la compañía, recogidas en el portal especializado Electrek, el conjunto formado por rendimiento, seguridad y diseño es la base para entender esta solución innovadora. De ahí viene, además, el nombre de las 2 principales variantes, HyperSport SX y SE.

La autonomía máxima de la versión con más batería es de unos 240 kilómetros

El modelo SX contará con una batería con una capacidad de 15 kWh, así como la disposición de un motor de 111 kW. De esta forma, entre los datos dinámicos de interés, cabe destacar la posibilidad de realizar un máximo de 240 kilómetros teóricos. La versión SE, por el contrario, disfrutará de una capacidad de 11 kWh, lo cual está pensado para poder recorrer hasta 160 kilómetros.

En relación con el sistema de carga, se espera que tenga una tecnología compatible con potencias de 25 kW. De esta forma, se podrá disfrutar del máximo de autonomía con solo conectar unos minutos la motocicleta al puerto eléctrico. Ahora, bien, ¿cuál es su precio? Sin duda alguna, el principal foco de penalización de esta todavía incipiente tecnología. Aun así, Damon tiene una baza que contar.

un programa diferente de compra para atraer al aficionado

¿Merece la pena la compra de una motocicleta eléctrica con precios que pueden superar los 20.000 dólares? Damon es conocedor de que comercializa opciones poco competitivas. Es por ello que lanzará un programa de suscripción mensual con pago garantizado del valor residual. De esta forma, se podría disfrutar de esta opción eléctrica de forma mucho más sencilla.

Hyperdrive es el nombre de la plataforma sobre la que se asienta el motor eléctrico. Electrek

Esta especie de alquiler facilitaría la entrada de un producto que aún no ha conseguido llamar la atención de la industria tradicional por falta de un proyecto interesante y, sobre todo, rentable. Quizás en esta ocasión, bajo el paraguas de un programa especialmente diseñado para ser eléctrico, se pueda conseguir un producto mucho más eficiente. ¿Le ha llegado el turno a la moto eléctrica?

La posibilidad de obtener un producto renovado a un precio más competitivo hace que el riesgo de esta inversión se reduzca de forma muy notable. De esta forma, la confianza en las baterías aumenta de forma considerable. Aun así, se trata de una tecnología que deberá madurar todavía más para saber si se trata de una opción con un gran porvenir en el medio y largo plazo.