El principal argumento de los haters del coche eléctrico está relacionado con el nivel de emisiones y la autonomía que estos disponen por cada ciclo de carga. Las mecánicas alternativas, según este colectivo, cuentan con un nivel de polución igual o mayor que las motorizaciones tradicionales por su proceso de producción.

Lo cierto es que en la práctica esto no es así. Solamente bajo unas condiciones extremas, un motor de combustión interna podría ser más rentable y menos que uno que dispusiese de su correspondiente conjunto de baterías.

El coche eléctrico, bajo ciertos condicionantes, puede ser más contaminante

Para darse esta situación, la motorización de baterías debería utilizar solamente energías procedentes de la combustión del carbón, uno de los recursos fósiles más perjudiciales para el medio ambiente. Ahora bien, ¿y si hablamos del proceso de producción del coche eléctrico? ¿Es más contaminante?

Si este debate parecía haberse calmado, una multa fijada por el Distrito de Gestión de la Calidad del Aire del Área de la Bahía acaba de reavivar la polémica. Tesla, principal compañía que apuesta por la sostenibilidad del coche eléctrico, acaba de ser multada por este organismo público por emitir niveles preocupantes de contaminación.

¿Qué es lo que ha ocurrido y por qué la firma de Palo Alto ha querido salir al paso del alboroto que se ha montado en torno a esta sanción? Veamos, por tanto, si la justificación que ha querido mostrar la compañía podrá servir como excusa.

Qué argumentos han pesado para sancionar a Tesla

La compañía cuyo CEO es el propio Elon Musk acaba de ser multada por haber incurrido en altos niveles de niveles de óxido de nitrógeno. Resulta paradójico que la empresa que más ha apostado por la disrupción eléctrica haya sido sancionada por incumplir el límite de un gas que es fuente de polémica del coche con mecánica diésel.

La fábrica de Freemont se ha convertido en el principal enclave del coche eléctrico en el mundo. Tesla

Ahora bien, ¿qué es lo que ha argumentado la compañía de Palo Alto tras recibir la notificación de la sanción de 139.500 dólares? Esta sanción asciende, al cambio actual, a unos 115.000 euros o 2,65 millones de pesos mexicanos, una cifra considerable teniendo en cuenta los altos costes de inversión que están llevándose a cabo en relación a la producción del Model 3.

La empresa más puntera en tecnología eléctrica ha querido salir al paso de esta sanción echando la culpa a la anterior propietaria de la maquinaria que ha sido foco de las emisiones. Según se ha podido saber gracias al portal Híbridos y Eléctricos, tanto General Motors como Toyota habrían sido las compañías culpables de este suceso.

Tesla adquirió sus instalaciones principales a una compañía relacionada con la automoción

¿Por qué? La producción de Freemont, anteriormente a Tesla, correspondía a NUMMI, una empresa que nació fruto de la colaboración entre ambos fabricantes. Tras la irrupción de la crisis económica que sacudió principalmente la industria de la automoción, quebró, por lo que las instalaciones fueron compradas por Tesla en el año 2010.

Curiosamente, 2 años después de instalarse en la planta de Freemont, nació el Model S, el modelo más fructífero de la compañía. Ahora bien, ¿por qué se ha utilizado maquinaría que emitía un alto índice de partículas cuando basan su diferenciación en la apuesta por la movilidad sostenible?

Freemont, las instalaciones más destacadas del coche eléctrico

La mecánica eléctrica está viviendo un crecimiento mucho más fructífero que en el pasado. Las baterías ofrecen mejores densidades, lo que está provocando un incremento de las autonomías. Ahora bien, ¿este suceso pone en tela de juicio el objetivo principal del coche eléctrico?

La producción del Tesla Model S lleva ejecutándose desde el lanzamiento de la berlina en 2012. High Motor

La multa administrativa que acaba de producirse parece estar solventada por Tesla, quien introdujo cambios en las instalaciones para adecuarse a la normativa vigente. No obstante, la polémica ha provocado que algunas voces hayan vuelto a dudar del propósito de una compañía que ya cuenta con una mayor capitalización que fabricantes de la talla de GM o Ford, entre otros.

Aunque Tesla desarrolla vehículos eléctricos y tecnologías relacionadas que California necesita para enfrentar el cambio climático, pero la compañía aún debe cumplir con todas las condiciones de sus permisos.

Tal y como se desprende de las declaraciones realizadas por Jack Broadbent, el oficial ejecutivo del organismo que ha cuantificado la sanción. La firma de Palo Alto debe también materializar su propósito en torno a la producción de sus vehículos.

Así pues, según se puede leer en el portal citado, la compañía también ha llevado a cabo un plan para cubrir toda la superficie del techo con placas solares. Esta medida será ejecutada a lo largo del año, lo que provocará una reducción de la dependencia de fuentes externas para contar con la energía necesaria en la fabricación de los Model S, Model X y Model 3.