Nidos de arañas dentro del coche: la terrorífica razón por la que Mazda retiró del mercado este modelo
¿Por qué Mazda tuvo que llamar a revisión a 42.000 automóviles debido a un problema ocasionado por arañas? He aquí las claves.
La producción de un automóvil conlleva miles de millones de dólares en inversión por lo complicado que es encajar todas las piezas. Cabe recordar que cada uno de los vehículos que sale de la cadena de montaje está formado por miles de ellas, un hecho que requiere de múltiples estudios en los que hay que tener en cuenta muchas variables. Ahora bien, ¿quién iba a decir que el control de las arañas tenía que ser una opción a tener en cuenta? Mazda sufrió con su modelo 6 las consecuencias de no haber previsto qué ocurre con algunas arañas.
El problema tuvo repercusión muy pronto. En sucesivas ocasiones, la compañía tuvo que mandar a revisión tiradas de miles de unidades con el objetivo de dar solución a un problema relacionado con nidos de arañas creados en los sistemas de alimentación de los vehículos. La firma japonesa vivió en sus propias carnes cómo este problema tuvo un gran impacto en las cuentas de resultados de la compañía. El problema estaba directamente focalizado en su división norteamericana, lugar en el que abundan las denominadas arañas de saco amarillo.
Veamos, por tanto, qué es lo que ocurría en este modelo en particular, por qué sirvió de ejemplo a otros fabricantes para evitar sufrir el mismo problema en sus automóviles y, por supuesto, hasta qué punto es necesario tener cualquier posible variable en cuenta a la hora de valorar una posible compra.
Las arañas que se sentían atraídas por el olor a combustible
Para entender lo ocurrido con el Mazda 6 es necesario tener en cuenta 2 cuestiones principales. La especie de araña mencionada anteriormente se sentía atraída por el olor que desprende el combustible y, de igual modo, tenía como costumbre llevar a cabo sus nidos en áreas de baja luminosidad. Las áreas próximas a los tanques de combustible se convertían en uno de los mejores lugares para poder establecer una colonia de arácnidos. Esto es justo lo que comenzó a pasar poco después de comercializarse las primeras unidades.
El problema, como cabría esperar, está directamente relacionado con la tela de araña. Tal era la facilidad de acceso de estas arañas que podría llegar a producirse un tapón en los conductos de flujo de combustible. Tras comprobar cómo varias unidades llegaron a talleres oficiales con el mismo problema, se abrió una investigación interna. Poco después se comprobó la importancia del problema, lo cual desencadenó en una llamada a revisión que tuvo 2 diferentes fases. Al fin y al cabo, se llevaron a cabo soluciones físicas y a nivel de software.
Tal y como cabría pensarse, esto afectó a los modelos de una generación a la actual y, adicionalmente, únicamente afectó a aquellos vehículos producidos en la planta de Flat Rock, Michigan. De acuerdo con la información de Slash Gear, nos encontramos ante un evento que sirvió para evitar un problema en otros potenciales vehículos ajenos a la compañía. Tras la primera de las 2 fases, es decir, la física, se consiguió mitigar el problema en la mayor parte de las unidades afectadas.
Esto consistía en la introducción de una especie de cubierta que impedía a las arañas poder aproximarse a las áreas conflictivas. Aun así, debido a una incidencia todavía presente, se apostó por la segunda de las variantes, la cual incorporaba soluciones a nivel de software para acabar con el problema. Al fin y al cabo, conllevó llamadas a revisión a un total de 42.000 automóviles, un buen ejemplo para demostrar cómo no pasar por alto un pequeño problema puede traducirse en millones de dólares de presupuesto al tiempo.