Por qué es tan importante el peso y la aerodinámica en un coche eléctrico
Veamos hasta qué punto es importante el peso y el coeficiente aerodinámico para un coche eléctrico a través de este ejemplo de electrificación.
En la actualidad, el segmento de coches eléctricos está en un profundo crecimiento. Basta con ver las nuevas presentaciones para entender cómo la hibridación o las opciones puramente eléctricas tienen un potencial único frente a las alternativas convencionales de combustión interna. Se está observando cómo el parque automovilístico de los próximos años está considerando, sin duda alguna, que será 0 emisiones. ¿Cuándo? El horizonte está más próximo.
A la hora de determinar un coche eléctrico, la autonomía es fundamental para explicar si conviene su compra o no. Si se requiere para la realización de largos trayectos, no sería la opción más recomendable, ya que este tipo de propuestas pecan de una debilidad relacionada, sobre todo, con la alta velocidad. Si se va a llevar a cabo una conducción puramente urbana o de ciclo mixto, luz verde para su adquisición. A medio plazo se obtendrá un retorno de la inversión.
Ahora bien, ¿cuáles son los aspectos que pueden incidir en la autonomía de un coche eléctrico? En este punto, podemos encontrar factores internos y externos. Los segundos vienen dados y, entre ellos, podemos destacar la temperatura exterior o la presencia de rachas de viento. En relación con los primeros, el peso o la aerodinámica inciden, y de qué manera, en el consumo, pudiendo obtener cifras de autonomía mayores o menores. Ahora bien, ¿cómo saber si se ha hecho un gran trabajo en este aspecto?
Los fabricantes de automóviles han trabajado mucho para conseguir coeficientes de aerodinámica y peso reducidos con el objetivo de extender al máximo la autonomía. Aun así, es importante tener en cuenta que nos encontramos ante variables difíciles de modificar para obtener mejoras, por lo que, en muchos casos, el coche eléctrico termina derivando en unos precios superiores a los que podría esperarse.
Veamos, por tanto, hasta qué punto es importante disfrutar de ambos parámetros a nivel bajo a través de un ejemplo muy sencillo. Gracias a este caso en particular, se podrá descubrir por qué este tipo de soluciones tienen una gran implicación en el consumo y, por tanto, en la autonomía total de un vehículo basado en baterías y motores eléctricos.
No siempre es buena idea electrificar un coche clásico por pérdida de autonomía
En el pasado, en Urban Tecno te hemos mostrado todo tipo de ejemplos de vehículos clásicos que han sustituido sus mecánicas convencionales con el objetivo de apostar por una alternativa eléctrica. Siguiendo este patrón, este Jaguar de 1950 hizo lo propio, obteniendo un resultado dispar. Se cumplió el objetivo, sí, pero el resultado dista de ser lo eficiente que cabría pensarse. Al fin y al cabo, el mayor peso y coeficiente aerodinámico lastran la instalación de los componentes eléctricos.
SuperfasstMatt ha sido el encargado de comandar esta transformación. Para entender hasta qué punto se han perdido prestaciones, es importante tener en cuenta que la tecnología eléctrica correspondía a un Tesla Model 3, cuyo paquete de baterías correspondía con la versión de 50 kWh . Se trata, por tanto, de un equipamiento usado, pero que, haciendo una rápida estimación, se puede pronosticar que podría tener utilizables en torno a 40-45 kWh.
Teniendo en cuenta que el grupo eléctrico original ofrecía al Tesla Model 3 en torno a 400 kilómetros de autonomía, en uno de los primeros viajes tan solo pudieron realizarse unos 200 kilómetros. La diferencia entre ambas valoraciones es claramente palpable. Sí, la propuesta eléctrica tuvo como principal problema la presencia de un peso excesivo y un coeficiente aerodinámico que no contribuyó de forma notable al desarrollo de uno de sus primeros trayectos.
La problemática de usar materiales convencionales y sin test en túnel de viento
En la década de los años 50, ¿qué fabricante iba a tener en cuenta el coeficiente aerodinámico? Por aquel entonces, las preocupaciones del público eran, sin duda alguna, otras bien distintas. Con el paso del tiempo y el incremento del coste de la energía, comenzó una apuesta continuada por mejorar en este sentido. Algo que ocurrió de igual manera con el peso de los automóviles. El uso de materiales livianos se volvió indispensable para reducir el consumo de combustible.
Este tipo de prácticas, ya con el desarrollo del coche eléctrico, han sido llevadas a una nueva dimensión. Al fin y al cabo, nos encontramos ante un momento único en el que cada kilómetro extra de autonomía puede servir para que la popularidad de esta tecnología se incremente. Aun así, queda mucho por hacer en una industria que continúa, sin descanso, por trabajar en esta dirección.
Cabe destacar que esta posición incrementó su apuesta tras comprobar cómo las baterías de ion litio tienen muy difícil seguir mejorando su densidad. Habrá que esperar para ver si llega otra tecnología con opciones para seguir creciendo o si, por el contrario, la tecnología eléctrica sigue trabajando en reducir el peso y el coeficiente aerodinámico para ganar kilometraje extra por ciclo completo de carga.