Japón es uno de los exportadores de automóviles más importantes del mundo, tanto en el mercado del coche nuevo como en el de ocasión. Es un país con una gran tradición relacionada con la industria de la automoción, ya que fabricantes como Toyota, Nissan o Subaru son algunos de sus principales interlocutores.

El país nipón, no obstante, tiene una serie de costumbres que chocan con las que se pueden observar en otras áreas geográficas del mundo. La economía y la cultura, en el sector del automóvil, comparten una correlación a la hora de disponer de nuestro vehículo propio.

Japón dispone de un tejido industrial muy avanzado en la producción de automóviles

Viéndolo en este sentido, podría decirse que países como Cuba son el contraste más exagerado que podemos encontrar en la industria. Mientras que la isla americana dispone de un parque automovilístico antiguo, Japón dispone de uno de los más nuevos del mundo. ¿Por qué se da este fenómeno?

El público japonés tiene arraigado un fuerte sentimiento patriótico relacionado con la economía y el desarrollo nacional. Si a ello le sumamos una fuerte lucha por la reducción de las emisiones contaminantes, obtenemos la fórmula perfecta para que se dé esta situación.

Ahora bien, para un japonés, ¿cuándo es el momento de pensar en cambiar de coche? Según el canal de YouTube Japanistic, 10 años sería la barrera psicológica que se fijarían para comprar uno nuevo y entregar el antiguo.

Un parque automovilístico con menos de 10 años de antigüedad

El diésel está siendo la motorización más perjudicada en relación con la contaminación de las grandes ciudades. Tras años y años de popularización, ha quedado estigmatizada por los altos volúmenes de óxido de nitrógeno que genera, los cuales son cancerígenos para el ser humano.

Sin embargo, los japoneses lo ven desde un punto de vista más global. Tanto las motorizaciones de gasolina como las diésel emiten CO2, gas que contribuye a una aceleración del cambio climático a través del conocido como efecto invernadero.

El Nissan Skyline GT-R 34 es uno de los coches más venerados por el público japonés. 8000vueltas

Si atendemos a que la innovación y una mayor concienciación por parte de los fabricantes ha provocado que los motores sean cada vez menos contaminantes, esto provoca que el público japonés decida cambiar su automóvil por otro más moderno.

Sí, así es, la reducción de las emisiones es uno de los intereses de la sociedad asiática, los cuales suelen cambiar de coche cada cierto tiempo, pocas veces superando los 10 años de antigüedad.

¡Menudo contraste con otras áreas del mundo! Por ejemplo, si realizamos una rápida comparación con lo que ocurre en Europa, obtendremos que la edad media del parque europeo está por encima de los 10 años, tal y como se puede observar en los datos publicados por el ACEA, el organismo que se encarga de valorar la movilidad en Europa.

La seguridad de los coches nuevos es más eficiente que la de los tradicionales

De esta forma, se consigue mejorar, además, el nivel de seguridad del parque automovilístico, tanto a nivel de vehículos como para los demás usuarios de la vía.

Ahora bien, ¿es esta la única solución? Tal y como ya se ha comentado unas líneas más arriba, la mejora de la economía es otra de las causas que ha provocado que dicha corriente se haya popularizado entre la población.

El mercado japonés es el mejor ejemplo de economía de consumo

Como es lógico, no nos referimos a la economía típica del ‘usar y tirar’. El mercado japonés tiene un arraigo a la buena situación del mercado laboral y la sostenibilidad del mismo en lo referente a la industria del automóvil y todo tipo de componentes del mismo.

El Honda NSX ha vuelto para renovar el espíritu más deportivo japonés. New Motoring

Ante esta situación, prolongar sus propios automóviles por encima de la década les puede parecer que están traicionando la propia cultura del país en materia económica.

La industria de vehículos es muy rentable para la economía nipona

Incentivar el mercado del automóvil, una de las economías que más contribución realizan al Producto Interior Bruto japonés es, desde el punto de vista macroeconómico, un punto a favor para el futuro de la nación.

La mejora de la competitividad se convirtió, desde hace muchos años, en una de las prioridades y **pilares de la sociedad el país asiático.