Desde la primera mitad de la década, la industria del automóvil ha comprobado cómo la producción de coches eléctricos puede llegar a ser tan efectiva en términos de diversión para el usuario. Basta con echar un vistazo a los múltiples vídeos que hay en las redes sobre Tesla para entenderlo. ¡Hasta el mundo de la competición está adaptándose a esta tecnología!

En la actualidad, pese a que todavía ocupan puestos residuales, podemos encontrar diversos campeonatos en los que hay emisión de partículas contaminantes ni bombas de gasolina en los boxes. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra la Formula E. ¿Estamos ante la llegada de otras propuestas que tengan la intención de mantener esta apuesta? Atendiendo a las prestaciones, podría decirse que sí.

Se están comenzando a ver preparaciones realizadas a partir de la tecnología de Tesla

Lo cierto es que lo tienen muy fácil. Simplemente podría desguazarse, por ejemplo, un Tesla Model S en su versión más potente e incluir el juego de baterías y sus trenes de potencia en una estructura tubular con un chasis reforzado. ¿Estamos ante una apuesta desproporcionada? El equipo de competición Driftech Electric Racing ha conseguido unir estos componentes con este fin.

Sus cualidades, como podrás imaginar, son dignas de algunos de los superdeportivos de circuito más destacados del panorama actual. Llama la atención, sobre todo, su sencillez en términos de producción y, por supuesto, el coste de fabricación más allá de la mano de obra utilizada y la adquisición de su corazón (el motor) y sus pulmones (el conjunto de baterías).

Veamos, por tanto, cuáles son sus principales señas de identidad, por qué estamos ante una opción única en el mercado y qué puede anticipar la creación de esta criatura de la velocidad. Teniendo en cuenta que el Model 3 está extendiéndose en el mercado a nivel exponencial, ¿veremos otras muchas creaciones a partir de la versión Performance? He aquí el primer intento.

Unos números de escándalo para entender sus prestaciones

¿Alguna vez habrías imaginado incluir un motor de unos 600 CV de potencia en un kart? Esto es justo lo que ha creado Damian Butcher y su equipo Driftech Electric Racing. Según se puede leer en el portal especializado Electrek, se ha introducido el tren de potencia para tirar de un peso máximo de 450 kilogramos, algo que sirve para anticipar de lo que es capaz el resultado final del proyecto.

Para entender estos datos, es necesario ponerlos en perspectiva. La relación peso potencia, medido en kilogramos y kilowatios, es de 1, algo que no es posible conseguirlo en muchos de los mejores deportivos existentes en la actualidad y reconocidos dentro del sector. Esta es una señal definitoria de por qué este proyecto puede anticipar la llegada de otras muchas preparaciones de este estilo.

El superdeportivo está pensado para circuito aprovechándose de una gran relación peso potencia

Una de las particularidades más destacadas de este monoplaza es la situación del puesto de conducción. Al contrario que otros muchos superdeportivos, los cuales incorporan el asiento en un punto intermedio, este modelo lo incorpora en un lateral. El objetivo no es otro que contrarrestar la posición del conjunto de baterías, las cuales se encuentran establecidas en el otro apartado.

Una vez atendida esta compensación, el reparto e pesos es de 60/40, lo que permite tener un mayor control en circuitos en los que se pueden encontrar curvas de múltiples grados. En este monoplaza, cualquier detalle es mirado con lupa. De hecho, disfruta de una pantalla táctil en su interior con el objetivo de eliminar la botonera para reducir sobre la báscula algunos gramos de peso.

Creaciones que aprovechan la mejor gestión del kW

Un kW de potencia es más aprovechable en la conducción por un coche eléctrico que por uno de combustión interna. Esto es así porque, en relación con el segundo, se produce una pérdida de energía derivada de la transformación en calor. Por ello, las alternativas eléctricas tienen un gran porvenir a eso que se desarrollen baterías con una mayor capacidad.

Driftech Electric Racing es el equipo que ha conseguido introducir la tecnología de Tesla en un chasis de carreras. Steemet

Ahora bien, ¿cuánto ha costado la producción de este vehículo de carreras? Tal y como se puede leer en Steemet, se han invertido en el proyecto en torno a 40.000 dólares, lo cual incluye la adquisición de los 2 apartados mecánicos fabricados por Tesla. No obstante, habría que agregar el coste que habría supuesto la introducción y desarrollo de los reglajes.

Se espera que a lo largo de los próximos meses se conozcan nuevos programas diseñados a partir del esqueleto de un Tesla. Al fin y al cabo, ¿por qué escoger otras opciones cuando es la firma con sede en Palo Alto la que consigue producir los automóviles con más prestaciones en el segmento de las berlinas?