El coche eléctrico está cambiando los patrones de la movilidad. Cada vez son más las marcas que apuestan por una solución basada en mecánicas que funcionan gracias al suministro energético de unas baterías. Las mejoras introducidas en los últimos años, sin duda, han permitido que se reduzcan diferencias respecto a las tecnologías de combustión interna.

Ahora bien, ¿cuándo tendrá lugar el cambio de tendencia en cuanto a su consumo? Para lograr un incremento de su demanda, no obstante, sería preciso reducir el precio de estas alternativas. Al fin y al cabo, disponer de un coche con menores aptitudes a mayor coste no parece ser que sea la mejor solución. Quizás, lo mejor sería analizar qué margen disfrutan los fabricantes.

El coche eléctrico no es rentable en la mayoría de los casos

La llegada de las opciones eléctricas está comportando la materialización de importantes cambios a nivel de producción. La adaptación de las plantas, la negociación de contratos son proveedores de tecnología eléctrica o, simplemente, la búsqueda de economías de escala hace que no resulte tan atractivo para las marcas la fabricación de coches sostenibles.

Ante esta situación, toca plantearse qué empresas cuentan con un mayor equilibrio para lanzar su estrategia eléctrica. ¿Por qué no todos los fabricantes tradicionales conseguirán sobrevivir en este mercado que está por llegar? Para poder contestar a esta cuestión, es necesario ver qué problemática está viviéndose en la industria automovilística actual.

Desde hace un tiempo, los fabricantes han logrado producir y comercializar opciones eléctricas por una mea imposición legal o reputacional. En términos de ingresos, en la mayoría de ocasiones, el saldo se sitúa por debajo de los costes. Esto, en el medio y largo plazo sería insostenible. Veamos, por tanto, cómo será el coche eléctrico en cuanto a viabilidad.

Unas desafortunadas declaraciones que nos muestran la dura realidad

Si atendemos a la definición de coche eléctrico, Tesla sería la empresa que mejora identificaríamos con el término. Al fin y al cabo, su producción automovilística se ha limitado, desde su creación, a opciones sin el característico tubo de escape. La compañía de Palo Alto, solo tras la materialización de importantes inversiones, ha conseguido entrar en números verdes.

El Chevrolet Bolt no genera beneficios para el fabricante desde sus inicios en el mercado. Autologia

En el polo opuesto veríamos el ejemplo que nos ha motivado a la realización de este análisis. Según se puede leer en el artículo elaborado por el medio de comunicación CNBC, una de las personalidades más destacadas de General Motors acaba de reconocer que la viabilidad de esta tecnología en el seno de la compañía no llegará hasta comenzada la próxima década. ¿Es el Chevrolet Bolt, a estos efectos, un lastre?

Podría parecer escandaloso el mantenimiento de un producto que no es viable por mantener un mero escaparate promocional. El modelo más vendido de la marca en el segmento eléctrico no consigue ser rentable por una cuestión fundamental, se ha prácticamente imposible la materialización de las ansiadas economías de escala. Ante esta situación, ¿qué política se debería mantener?

General Motors asume que la rentabilidad del coche eléctrico será difícil de conseguir

En el caso de GM, hace cuestión de unas semanas, ya se argumentó que su estrategia para acercar las mecánicas sin emisiones contaminantes al público podría llegar de la mano de un calco de la política de Tesla. De esta forma, no sería extraño ver cómo se consigue la creación de una plataforma adaptable para aprovechar sinergias entre segmentos de fabricación.

Ahora bien, ¿qué otros ejemplos nos muestran el cuestionado espíritu para incentivar la producción del coche eléctrico? El grupo FIAT, sin duda, nos muestra el mejor ejemplo para entender cómo las mecánicas no contaminantes todavía no son una prioridad para competir en el mercado. He aquí el segundo motivo para entender la difícil búsqueda de la rentabilidad.

La producción del coche eléctrico condicionada a barreras legales

¿Imaginas a algún CEO de una compañía pedir a sus potenciales clientes que no compren un producto? Esto es justo lo que ocurrió en el mercado americano en el grupo automovilístico Fiat Chrysler Automobiles. Allí, para poder competir en el mercado, ya sea convencional, híbrido o eléctrico, se debe cumplir una condición; debe comercializar, al menos, un coche con mecánica eléctrica.

El Fiat 500e es la única opción eléctrica de FCA en la actualidad. Mashable

FIAT, para cumplir con la normativa, decidió apostar por el 500, denominándose 500e por su concepción sostenible. Debido a su baja producción y su respectivo alto coste, cada unidad vendida de este modelo se tradujo en serias pérdidas para la marca. Ante esta situación, el propio Sergio Marchionne tuvo que pedir a los usuarios que no apostasen por su compra.

La competitividad de algunas compañías están en entredicho por el coche eléctrico

Este es el mejor ejemplo que nos sirve para definir lo mucho que queda por hacer en relación a las opciones eléctricas. ¿Estamos ante el momento estratégico más importante? Es pronto para determinar cuáles serán las compañías con mayor adaptación, pero lo cierto es que la realización de movimientos en la actualidad puede desencadenar en una mayor o menor competitividad.

Ejemplos como Tesla sirven para entender que, con esfuerzo y dedicación, el coche eléctrico puede llegar a ser viable y competitivo. Es verdad que los precios que hay presentes en el mercado no son los más atractivos, pero poco a poco se está consiguiendo generalizar las alternativas sin emisiones en el la industria.