Desde hace un tiempo, el panorama automovilístico se ha visto salpicado de noticias relacionadas con la electricidad. En cada certamen internacional es común encontrarse con soluciones híbridas y eléctricas basadas en pila de combustible de hidrógeno o en las más estandarizadas baterías. Ahora bien, ¿por qué no terminan de ser unas opciones completamente limpias?

Durante el proceso de producción se emiten partículas contaminantes a la atmósfera, o bien, la energía que se utiliza en el movimiento puede venir directamente de fórmulas contaminantes como el carbón u otros recursos fósiles. Ante esta situación, es importante preguntarse si existe alguna forma para determinar si hay alguna forma de evitar completamente la huella de polución.

El Solar Voyager se nutre de energía solar para recorrer largas distancias

En este sentido, es importante hacer mención al Solar Voyager, un medio de transporte que ejemplifica cómo el transporte podría llegar a ser completamente sin emisiones contaminantes. Sus aptitudes, de hecho, demuestran cómo el vehículo eléctrico del futuro estará capacitado, además, para rodar en espacios donde jamás se hubiese uno imaginado.

Para demostrar la operabilidad de esta tecnología, el equipo que ha hecho posible la circulación del Solar Voyager se ha propuesto recorrer el polo sur. Para ello, se ha tenido que acomodar la tecnología presente en esta infraestructura para permitir acceso a recursos básicos como la propia energía eléctrica o la obtención de agua, entre muchos otros servicios.

¿Cómo lo han conseguido? Es cierto que no estamos ante una alternativa que pueda ser práctica en el medio plazo en torno a la movilidad, pero sí sirve para representar cómo algunas nuevas formas de producir, tales como la impresión 3D, serán fundamentales para entender los medios de transporte del futuro. Veamos cómo funciona este vehículo con aspecto militar.

Un vehículo hecho a base de impresión 3D que es eléctrico

La inclusión de unos paneles fotovoltaicos se ha convertido en una solución recurrida para la obtención de energía eléctrica. Un equipo de baterías, además, se encarga de almacenar parte de la misma para conseguir suministro energético en aquellos momentos en los que la luz solar no incide sobre el vehículo.

Según se puede leer en el portal Electrek, esta especie de vehículo rudimentario está fabricado a base de materia orgánica a través de un proceso extenso de impresión 3D. La conversión de basura reciclada en filamento de impresión se ha podido conseguir una chapa especialmente rígida, suficiente como para servir de aislante frente al intenso frío que hay en el exterior en el polo sur.

Los paneles fotovoltaicos del Solar Voyager son su principal seña de identidad

Quizás, donde mayor énfasis debe hacerse en los próximos años sea en la inclusión de una panelización que requiera un menor espacio. Al fin y al cabo, el sistema utilizado en el Solar Voyager no será el más recurrido para explicar la movilidad del futuro. Aun así, cabe destacar que, en este caso, incluía una solución para derretir el hielo y obtener así agua potable.

En su conjunto, este curioso medio de transporte ha conseguido fijar un peso máximo de 1.485 kilogramos sobre la báscula, una medida que se antoja muy positiva para explicar el intenso trabajo que se ha realizado para crear un producto válido para circular en esta arriesgada misión. Al fin y al cabo, ¿quién iba a decir que recorrer el polo sur iba a ser sencillo?

El objetivo primordial del Solar Voyager en el corto plazo

Recorrer la Antártida es un desafío para el equipo que ha trabajado codo con codo para la materialización de este vehículo sostenible. Clean 2 Antarctica, que es como así se llama la organización que ha trabajado en esta solución, pretende recorrer un total de 2.400 kilómetros sobre la superficie helada. Para ello, la expedición deberá tener en cuenta unos factores.

El Solar Voyager acaba de demostrar cómo el transporte completamente sostenible es posible para el largo plazo. Electrek

El primero de ellos está especialmente relacionado con la capacidad eléctrica en cuanto a su obtención. A modo de garantizar el suministro, se ha establecido una limitación de velocidad máxima a 8 km/h. Los primeros cálculos estiman que se podrá recorrer esta distancia en unos 30 días si se mantiene una velocidad constante y las circunstancias climatológicas lo permiten.

El objetivo de la expedición discurre en demostrar cómo una movilidad sostenible es posible

¿Te gustaría seguir la expedición durante los próximos meses? Se ha creado especialmente un blog para que cualquier usuario pueda constatar cómo se están produciendo los avances para demostrar que la movilidad puramente sostenible es posible. Aun así, para conseguir el desafío, se debe hacer especial mención a la idoneidad de las condiciones climáticas.

Al fin y al cabo, este vehículo circulará en un entorno en los que se alcanzan temperaturas por debajo de los 30℃ bajo cero. Por este motivo, es necesario ser prudente antes de lanzar las campanas al vuelo. ¿Son la impresión 3D o la obtención de energía solar algunos aspectos básicos para entender la movilidad sostenible en el futuro?