Ni el lento del desarrollo de coches eléctricos en el mercado ha podido evitar algo que se antojaba como una amenaza que, finalmente, se ha cumplido. Sí, en la Unión Europea se ha incrementado el nivel de emisiones de dióxido de carbono, en adelante CO2, respecto a los meses anteriores.

Este dato no sería relevante si no hubiese sido porque en la última década toda la tendencia histórica había reflejado una constante caída. Es importante destacar, por supuesto, que la movilidad solamente es partícipe de un cierto volumen del total de emisiones contaminantes, pero el incremento del parque automovilístico de los últimos años ha contribuido sustancialmente.

La expansión económica actual está contribuyendo al incremento de CO[sub]2[/sub]

Ahora bien, ¿cuáles son las causas que han provocado este nuevo incremento de CO2 en una sociedad que se ha vuelto más susceptible a los problemas contaminantes? El crecimiento de la economía, tal y como ocurrió en los años anteriores a la crisis vivida en el año 2008 y siguientes, ha sido una de las principales partidas.

Según se puede leer en el portal Cinco días, el crecimiento del parque y la apuesta por un concepto menos eficiente en términos de consumo ha provocado que se haya cortado de raíz la tendencia bajista. ¿Qué detalles podemos destacar en este sentido?

El fin a una etapa de caídas marcada por la crisis

La crisis económica rompió con cualquier senda de crecimiento económico superior al viviendo en pasado. La caída de las balanzas de pagos a nivel mundial tuvieron especial incidencia en lugares como la Unión Europea, espacio económico en el que los países del sur sufrieron, especialmente, la caída de la confianza.

La renovación del parque automovilístico sigue sin atajar un problema relacionado con la contaminación. Cadena Ser

Esto, casualmente, compartió escenario con una senda de crecimiento del mercado de la automoción. Esta industria, uno de los motores de aquellos años, se vio gravemente afectada por la reducción de las ventas durante los años más difíciles de la recesión.

No obstante, hubo algunos patrones que no cambiaron. El segmento SUV, afianzado durante la etapa anterior de bonanza, fue el principal reflejo de cómo la sociedad en Europa había copiado el modelo estadounidense. Los automóviles grandes se han convertido en una prioridad, sustentando los presupuestos y partidas de ingresos de los principales fabricantes.

Porsche y el Cayenne reflejaron la situación económica previa a la crisis de 2008

El ejemplo más destacado es, desde entonces, la sostenibilidad y crecimiento de Porsche gracias a la consecución de objetivos gracias a la popularización del Cayenne. ¿Es este un factor determinante para explicar la situación actual?

El concepto SUV dispone de mayor peso que la berlina convencional. De igual modo, su mayor distancia al suelo y diseño de carrocería provoca que en términos de aerodinámica sea menos eficiente que otras alternativas de la automoción. Pese a ello, su popularización ya está haciendo estragos a día de hoy en cuanto a emisiones.

Unos datos que contribuyen al cambio climático

El cambio climático es un hecho obvio, el cual está consolidándose año tras año. El ser humano es el principal acelerador de este proceso, por lo que la movilidad tiene, por supuesto, su parte de culpa. Ahora bien, ¿cómo nos afecta este problema a nuestra especie?

Las emisiones de dióxido de carbono se han incrementado en los últimos meses. Cinco Días

Lo principal y más importante es destacar que este gas es completamente inocuo para el ser humano. De hecho, ahora mismo, si nos lees desde un ordenador, debes saber que este también está emitiendo este tipo de partículas. Seguro que no estás preocupado por ello, ¿verdad?

El principal problema de estas emisiones es que contribuyen al conocido como efecto invernadero. Al fin y al cabo, es la capa de ozono la principal perjudicada de nuestra ‘afición’ por el transporte contaminante. La solución, por tanto, debería ir encaminada hacia una movilidad sin emisiones contaminantes derivadas de los motores de combustión interna.

Esto, por supuesto, no quiere decir que los coches eléctricos no emitan sustancias dañinas para la salud. De hecho, su mayor peso, por ejemplo, provoca que los neumáticos se desgasten antes, teniendo que ser cambiados de forma más precoz. No obstante, sí que contribuyen cancelando emisiones en espacios urbanos, donde se produce el mayor volumen de polución.

El coche eléctrico contribuirá a un descenso del nivel de emisiones en el futuro

¿Estamos ante un punto de inflexión o seguirán procediéndose las caídas como en estos últimos años? La tendencia, a tenor de la recuperación económica, podría provocar que sigan incrementándose las cifras, pero es difícil que vuelva a repetirse el volumen de 159,1 g/km registrado en 2007.

El coche alternativo será la clave para sostener este nivel de emisiones en plena transición del parque automovilístico en la Unión Europea. ¿Dónde estará el límite? El mercado de vehículos nuevos con mecánicas híbridas y eléctricas tiene mucho que decir de ahora en adelante, pudiéndose obtener los primeros datos fiables en un par de años.