Un estudio revela un dato incómodo: las baterías de estado sólido son igual de peligrosas
Expertos chinos advierten acerca de que la nueva generación de baterías reduce algunos riesgos, pero no elimina los peligros inherentes al litio
Durante los últimos años, las baterías de estado sólido han sido presentadas como la gran promesa para resolver uno de los principales problemas del vehículo eléctrico: el riesgo de incendio. La sustitución del electrolito líquido por materiales sólidos se ha vendido como un salto casi definitivo en seguridad. Sin embargo, a medida que esta tecnología se acerca a la producción comercial, empiezan a surgir mensajes más prudentes desde el ámbito científico e industrial.
¿Problemas en las baterías de estado sólido?
Investigadores y analistas chinos, según la información publicada en el medio chino Sina, recuerdan que las baterías de estado sólido siguen siendo dispositivos que guardan muchísima energía en muy poco espacio. Algunos peligros se reducen, sí, pero no borran de un plumazo los riesgos asociados al litio. La advertencia llega en un momento clave, con la entrada en vigor prevista para el 1 de julio de 2026 de una nueva normativa nacional china de seguridad para baterías, que obliga a las celdas a soportar pruebas extremas sin incendiarse ni explotar durante al menos cinco minutos.
Esa nueva norma de seguridad no hace distinciones, ya que da igual si la batería es tradicional o de estado sólido, que todas deben pasar las mismas pruebas. Parece que ese peligro no ha desaparecido y uno de los grandes motivos es el litio metálico. Aunque la batería use materiales sólidos en su interior, el litio sigue siendo muy reactivo. Y esto significa que en situaciones extremas puede reaccionar directamente con otras partes de la batería, incluso sin necesidad de oxígeno.
Algunos expertos afirman que estas reacciones pueden generar temperaturas cercanas a los 2.500 ºC, lo que implica que eso de hablar de baterías totalmente seguras es, como mínimo, optimista. Además, hay otro problema que no está del todo resuelto: las dendritas. Estas son como pelos o agujas diminutas de litio, que pueden aparecer dentro de una batería con el uso. Si crecen demasiado, pueden atravesar las capas internas que mantienen todo separado y provocar un cortocircuito. Las baterías de estado sólido dificultan que aparezcan, pero no lo evitan por completo.
Y el problema es de vital importancia, ya que China ya no habla solo de prototipos, sino de coches reales en la calle. El Grupo FAW quiere estrenar baterías de estado sólido a partir de 2027, mientras que el Grupo GAC ya opera una planta piloto para producirlas a pequeña escala. Se sabe que las baterías de estado sólido son un avance importante, pero no una solución mágica que elimina todos los riesgos.
Además, y en paralelo, las baterías de iones de litio tradicionales siguen mejorando, ya que usan electrolitos menos inflamables, recubrimientos que protegen los electrodos y diseños capaces de soportar más calor sin fallar. Por eso siguen siendo una opción fiable, mientras las baterías de estado sólido terminan de demostrar, con datos y no con promesas, que están listas para dar el salto definitivo a hogares, industrias o coches eléctricos.