Un nuevo estudio confirma que las grandes marcas de coches sufrirán mucho frente a los eléctricos chinos
¿Suponen los coches eléctricos chinos una seria amenaza para la industria del automóvil global? He aquí un último polémico informe.
La industria del automóvil ha cambiado drásticamente a lo largo de los últimos años. El coche eléctrico ha llegado para sustituir a las mecánicas convencionales, pero lo cierto es que esto tiene múltiples implicaciones en el futuro. El sector está viéndose afectado por la llegada a mansalva de nuevos competidores, los cuales han demostrado ser muy competitivos frente a los fabricantes que han liderado el mercado durante décadas. Los mejores ejemplos de ello nos lo muestran Tesla o Rivian, entre otros.
Esto es así, principalmente, debido a la sencillez de la tecnología eléctrica. Se trata de una tecnología que ha demostrado ser más eficiente que un motor basado en la combustión interna. Dispone de muchas menos piezas y esto, sin duda alguna, se nota. ¿No te llama la atención lo rápido que están apareciendo nuevas marcas en la automoción? Se está observando una gran aproximación de la industria china en el terreno de la movilidad sostenible. Algunos holdings empresariales como XPENG, BYD o Geely ya venden más automóviles basados en baterías que muchos otros.
Veamos, por tanto, cuáles son las características principales de la situación que está viviéndose en el parque móvil a medida que el coche eléctrico está encontrando una cuota de mercado superior, por qué nos encontramos ante un momento de vital importancia en lo que se refiere a transición tecnológica y, por supuesto, qué papel tiene China en este proceso de crecimiento del coche eléctrico.
China es un gigante en la industria del automóvil y si no lo crees mira qué está ocurriendo
Un estudio elaborado por la división Trade de Allianz, ha estimado unas pérdidas anuales de hasta 7.000 millones de dólares para los fabricantes europeos debido al desarrollo y crecimiento de la industria china. Al parecer, la apuesta por este sector en expansión es lo que ha provocado que los fabricantes convencionales se encuentren esta difícil situación. La competitividad del producto chino se ha disparado desde hace unos años, algo que está reflejándose ya en el número de ventas de automóviles eléctricos.
China, hace una década, apenas ofrecía competencia. Es cierto que nos encontrábamos ante alternativas más económicas que las europeas, japonesas o estadounidenses, pero los acabados justificaban ese menor precio. En la actualidad, se ha conseguido mantener el nivel de competitividad ofreciendo tecnologías mucho más interesantes desde el punto de vista de la calidad. ¿Quién no recuerda las copias baratas de BMW o modelos particulares, tales como el Range Rover Evoque? En la actualidad, ya no vemos nada de ello debido a la increíble inyección de dinero que hay detrás.
Las importaciones realizadas por fabricantes de origen chino parece que no paran de crecer desde hace un tiempo. Este proceso de comercialización parece que seguirá incrementándose en el futuro. ¿Tomarán medidas proteccionistas organismos como la Unión Europea? Es muy pronto para saberlo, pero lo cierto es que la llegada del coche eléctrico procedente de China puede desestabilizar la industria con el horizonte puesto en 2030. Los fabricantes occidentales son conscientes del cambio de paradigma que está produciéndose, por lo que saben que deben actuar ya.
Cabe precisar, al mismo tiempo, que estas nuevas marcas de corte chino disponen de una peculiaridad muy interesante. Los niveles de conducción autónoma son una de las claves para comprender la industria del automóvil del futuro y, en este apartado, el país que pretende competir con la industria de Europa y Estados Unidos, principalmente, van sobrados.