Tradicionalmente, el coche eléctrico ha sido objeto de críticas venidas desde el sector más petrolhead. Este colectivo, el cual apuesta por la automoción convencional a base de grandes bloques V8 en adelante, ha cargado desde el primer instante en que fabricantes como Tesla comenzaron a tener un cierto protagonismo en la industria del motor. Además, a través de diferentes medios.

El clásico por antonomasia está relacionado directamente con la capacidad de la batería y, por supuesto, con el tiempo que se necesita para disfrutar de unos cientos de kilómetros. Ahora bien, ¿es todo esto la única fuente de crítica por parte de este colectivo? Lo cierto es que no. Uno de los temas que también ha suscitado más crítica ha sido cómo se enfrenta el coche eléctrico al frío.

Los fabricantes acuden a estos lugares para comprobar la fiabilidad de sus automóviles

Desde hace mucho tiempo, los fabricantes que están probando alternativas eléctricas están especialmente interesados en probar cómo las baterías aguantan las condiciones climáticas más adversas. No es extraño ver, de hecho, prototipos en áreas donde la nieve está presente durante todo el año para comprobar la eficiencia de los productos y novedades que llegan al mercado.

Y bien, ¿tiene cierta explicación lógica esta idea o es algo infundado? Para contestarlo, ¡qué mejor que tener en cuenta la aportación de un usuario acostumbrado a conducir a temperaturas extremamente bajas! Según se puede leer en Electrek, un periodista noruego ha mostrado su particular opinión para despejar las dudas.

Para poner en contexto las condiciones de la prueba, es importante destacar que, desde hace aproximadamente un año, conduce un Tesla Model 3. Lo utiliza a diario para cubrir noticias regionales de una de las áreas más próximas al Ártico, Kirkenes, de tan solo 3.500 habitantes. Esta población de Noruega es una de las más próximas a lo que se considera el Polo Norte, por lo puede ser de gran ayuda su visión al respecto.

Las ventajas del coche eléctrico en climas fríos

Anticongelante, un producto que no es necesario en el coche eléctrico en algunos de sus componentes fundamentales. Como sabrás, la mecánica de un automóvil con baterías es mucho más simple que la que incorpora cualquier modelo con un motor de combustión interna. También en este aspecto esto tiene sus limitaciones. Ahora bien, ¿en qué pone un mayor énfasis este usuario?

El Tesla Model 3 se ha convertido en uno de los coches eléctricos más destacados del mercado. Pinterest

Una de las cuestiones que más interés ha levantado ha sido la aclimatación del interior del vehículo. Tesla es uno de esos fabricantes que ofrece la posibilidad de adecuar el habitáculo a una temperatura idónea con tan solo apretar un par de botones en nuestro smartphone. Según relata el propietario, esto facilita mucho las cosas cuando uno se encuentra, por ejemplo, a menos 15 grados centígrados.

El Tesla Model 3 de Thomas Nilsen ha sido de gran utilidad para reducir el gasto en combustible

Tal y como relata, en ocasiones, no es extraño que los automóviles no arranquen en temperaturas extremadamente bajas. En algunos casos, de hecho, es necesario recurrir a elementos poco ortodoxos como secadores de pelo convencionales para incrementar unos grados algunos componentes básicos para que se prenda la mecha. Esto, en su unidad del Model 3, no es necesario.

Realiza un uso diario que incluye conducción, principalmente, en vías rápidas. Pese a ello, afirma que ha llegado a superar los 600 kilómetros en un día en su unidad particular. Todo ello, además, sin presencia de estaciones de la red Supercharger en el recorrido. Esto ha sido posible gracias a la combinación de un trato suave del acelerador unido a una cierta planificación antes de los trayectos.

Unos números que legitiman la idoneidad del coche eléctrico

Los detractores de las mecánicas eléctricas se están quedando, en cierta medida, sin excusas lógicas. Aun así, cabe destacar que, hasta en Noruega, principal mercado del coche eléctrico, todavía hay ciertas reticencias a la compra de una opción de estas características en algunas zonas. El mejor ejemplo de ello nos lo muestra el propio Thomas con su unidad del Model 3.

La unidad del Tesla Model 3 de Thomas Nilsen en Noruega tras descongelar los cristales. Electrek

Según se puede leer en el portal citado anteriormente, Tesla ha colocado, desde que comenzó a comercializar el Roadster allá por 2008, un total de 40.000 automóviles eléctricos. Esto, no obstante, no se ha producido de forma homogénea a lo largo y ancho del país. En la región de Finnmark, por ejemplo, únicamente se han matriculado un total de 80 unidades, lo cual representa solo un 0,2% del total.

Esto, curiosamente, coincide con que se trata de una de las áreas más próximas al Polo Norte. La población que se encuentra en estos territorios, por tanto, todavía desconfía del coche eléctrico por su discutido rendimiento en circunstancias adversas. Y tú, ¿crees que el frío es motivo suficiente como para desechar la compra de un vehículo de estas características?