Un ingeniero de la NASA ha diseñado un nuevo concepto de naves espaciales del tamaño de un móvil
La NASA financia un proyecto para agujerear el hielo en el Sistema Solar y encontrar agua. Unas naves espaciales se encargarían de la exploración.
La NASA, de forma continuada, ofrece programas de financiación para la elaboración de proyectos por parte de instituciones y personas con el objetivo de obtener datos que ayuden a la compañía a desarrollar futuras misiones en el Espacio. Desde hace un tiempo, este tipo de investigación permite a la empresa pública estadounidense centrarse en sus propios desarrollos de cohetes y todo lo que acontece alrededor de ellos.
En uno de los últimos programas de financiación, se ha concedido una ayuda por valor de 600.000 dólares a un ingeniero para desarrollar toda una serie de naves espaciales de pequeño tamaño. Siendo, en realidad, robots de pequeña factura, tendrían como principal objetivo ser un referente para la búsqueda de posible vida en el exterior. Gracias a la tecnología que incorpora esta propuesta, podrían desarrollarse futuras misiones comandadas, ya sí, por la propia NASA.
Veamos, por tanto, en qué consistiría este proyecto, el cual está enmarcado dentro del NASA Innovative Advanced Concepts (NIAC), el cual ha sido financiado por la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial de la NASA. Se trata de un evento especialmente pensado para ofrecer un rendimiento en el medio plazo y que contará con diversas etapas. Como es lógico, la refinanciación de la investigación estará condicionada a la consecución de las metas marcadas por ambas partes.
Crear un enjambre de robots especializados en la investigación espacial
Una de las claves para entender esta tecnología está directamente relacionada con la presencia de esta propuesta en el ámbito espacial. Aun así, tiene un objetivo mucho más específico, ya que una de sus principales acciones tiene lugar tras aterrizar en un área congelada. La innovadora propuesta que ha sido financiada permitiría aterrizar sobre el suelo helado en un planeta o satélite y analizar qué es lo que habría debajo. He aquí el papel que jugaría el enjambre de robots.
Los océanos subterráneos serían el ecosistema en el que esta especie de naves espaciales diminutas podrían desempeñar su función. El propósito del programa es poder crear un agujero bajo la superficie de la nave que incorporaría estos elementos para que, posteriormente, estos pudiesen circular bajo la superficie. Como es lógico, una de las claves es que no todo tuviese una formación de hielo, sino que este tuviera una única capa y, por debajo, hubiese agua en estado líquido.
Ethan Schaler es la persona que ha recibido los fondos de la NASA para crear el programa de investigación. Es un ingeniero mecánico de robótica en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la propia entidad pública, por lo que podrá disfrutar de todo un arsenal tecnológico para crear su propio enjambre de pequeñas naves espaciales. Aun así, si quiere seguir con el proyecto, deberá presentar en el periodo de los 2 próximos años, un equipo de propuestas impresas en 3D.
El concepto SWIM, cuya denominación hace referencia a la capacidad nadadora de esta tecnología, tendrá un conjunto de robots con unas dimensiones de 12 centímetros de largo. De igual manera, contarán con 60 a 75 centímetros cúbicos de volumen. Aun así, debido a la etapa de desarrollo en la que se encuentra el proyecto, todo esto está sujeto a cambios.
Se espera que a lo largo de los próximos meses se puedan conocer más datos sobre cuáles son los verdaderos objetivos de esta propuesta en el mercado. Se espera que esta solución vaya anclada, en una primera versión, a la estructura perforadora de la capa de hielo. La causa sería, sin duda alguna, la falta de medios autónomos para poder completar la misión. Esto, no obstante, podría tener solución en una fase más adelantada del proyecto.