Un enjambre de más de 100 aviones radiocontrol contra el avión de poliexpán más grande del mundo

Una batalla de aviones a radiocontrol tuvo lugar en el festival Flite Fest. El principal protagonista fue este curioso avión de poliexpán.

Un enjambre de más de 100 aviones radiocontrol contra el avión de poliexpán más grande del mundo
El mercado de los aviones a radiocontrol cuenta con cada vez un mayor número de seguidores YouTube
Publicado en Movilidad Urbana

La aviación sigue unas reglas físicas que permite el transporte de mercancías y pasajeros desde hace décadas. Ahora bien, ¿sería posible recrear los modelos a escala 1:1 a opciones mucho más pequeñas? Lo cierto es que sí. Basta incorporar soluciones adaptadas a un tamaño más reducido. Echando un rápido vistazo por YouTube se pueden encontrar reliquias que destacan por tratarse de copias prácticamente exactas de los modelos de los que parten. Ahora bien, ¿imaginas 100 aviones de esta clase volando a escasos centímetros los unos de los otros?

Estos es justo lo que se ha podido ver recientemente en el Flite Fest, un evento anual que reúne a los apasionados del mundo de la aviación a radiocontrol. Cada año, este certamen atrae a un mayor número de personas. En él, los participantes llevan sus propias obras, ya sea compradas o producidas por ellos mismos. En esta ocasión, no obstante, el espectáculo ha llamado especialmente la atención por contar con una propuesta diferencial. El avión de poliexpán más grande del mundo tuvo un papel muy destacado. He aquí las pruebas.

Tal y como se puede observar en las imágenes, el avión protagonista disponía de unas dimensiones increíbles teniendo en cuenta las características del evento. Tenía una longitud total de 9,75 metros y contaba con un total de 4 potentes motores, una cualidad reservada a los modelos más destacados en la aviación convencional, tales como el Airbus A380. La aeronave, en cuestión, tiene como materiales principales el poliexpán expandido, la espuma de poliestireno, pegamento, cinta adhesiva y cartón.

Debido a la ausencia de un tren de aterrizaje, se decidió que cargando en una especie de carrito de golf podía ser el mejor método para que echase el vuelo. Así se hizo. Tras varios intentos fallidos, el avión pudo mantenerse en el aire haciendo círculos. Tras comprobar cómo era capaz de mantenerse en el aire, los organizadores pensaron que podría ser buena idea hacer una competición para ver qué modelo podría quedar en el aire más tiempo. Así pues, los participantes decidieron poner a volar sus propios prototipos.

Las imágenes, tal y como se puede observar anteriormente, son espectaculares. Además, había unas tomas realmente épicas debido, sobre todo, a la disposición de una serie de drones capaces de filmar todo lo que ocurría en las alturas. En relación con el avión protagonista de esta historia, consiguió superar diversos envites sufridos por parte de otros aviones. Sin embargo, tras el choque de uno de ellos, fue perdiendo altura hasta quedar encallado en los alrededores de la pista de aterrizaje.

Gracias a la incorporación de toda una serie de cámaras en la propia estructura del avión, unido a la disposición de los diversos drones, nos ha permitido ser testigos directos de esta curiosa escenografía. ¿Cuántas veces ha podido comprobar cómo una batalla de aeronaves a radiocontrol tenía lugar en el cielo? Se cree que había en torno a 100 unidades, lo cual convertía al avión de poliexpán en uno de los objetivos más fáciles.

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