Récord mundial tras una década: un robot resuelve un cubo de rubik a la velocidad del rayo

Un equipo de estudiantes de ingeniería ha diseñado una máquina capaz de completar el célebre rubik en una décima de segundo. El dispositivo supera con creces la marca anterior de una multinacional japonesa

Récord mundial tras una década: un robot resuelve un cubo de rubik a la velocidad del rayo
La mano de un robot humanoide con un cubo de rubik
Publicado en Robótica

El parpadeo de un ojo humano medio dura entre 200 y 300 milisegundos. En la mitad de ese tiempo, un equipo de estudiantes de la Universidad de Purdue ha logrado completar el rompecabezas más famoso del mundo. Los jóvenes han inscrito su nombre en el libro Guinness de los récords al diseñar un sistema robótico que desafía las leyes de la percepción visual.

Bautizada como 'Purdubik's Cube', esta máquina ha resuelto el cubo de Rubik en apenas 0,103 segundos. La cifra obedece a meses de intenso trabajo en los laboratorios de West Lafayette, en el estado de Indiana. Los creadores han combinado visión artificial avanzada y algoritmos de resolución personalizados para alcanzar una velocidad imperceptible.

Una ingeniera milimétrica y que consigue resultados en segundos

Según detalla la publicación especializada Interesting Engineering, el desarrollo de robots capaces de resolver este rompecabezas se ha convertido en un auténtico campo de pruebas para la ingeniería de alta precisión. A este reto se suman tanto instituciones académicas como grandes corporaciones tecnológicas en busca de la supremacía mecánica.

Hasta la fecha, la corona absoluta de la rapidez robótica pertenecía a la industria nipona. En mayo de 2024, los ingenieros de la multinacional Mitsubishi Electric fijaron la marca mundial en 0,305 segundos. Sin embargo, los universitarios estadounidenses han pulverizado el récord anterior al ser casi tres veces más rápidos. Con ello, demuestran que la innovación académica puede superar los recursos de los gigantes del sector.

El proyecto arrancó impulsado por Matthew Patrohay, un estudiante de ingeniería eléctrica cuya afición por el cubo multicolor se remonta a su etapa escolar. Junto a sus compañeros Junpei Ota, Aden Hurd y Alex Berta, el equipo perfeccionó cada movimiento mecánico para maximizar la aceleración. Así, lograron reducir al mínimo el tiempo de ejecución tras ganar un certamen de diseño el pasado mes de diciembre.

El funcionamiento de este dispositivo requiere una coordinación extrema. El sistema utiliza cámaras de alta velocidad para escanear la disposición de los colores en tiempo real. Acto seguido, un algoritmo de resolución calcula la secuencia exacta de movimientos y transmite las órdenes a los motores. Todo este complejo proceso ocurre en una fracción de segundo.

La ambición de superar los límites actuales quedó patente cuando Patrohay recordó una antigua marca de 380 milisegundos lograda por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Aquel hito sirvió de inspiración directa para desarrollar una máquina que ejecuta perfiles de movimiento con control submilimétrico. Hoy, la hazaña trasciende el mero entretenimiento y abre la puerta a futuras aplicaciones industriales.

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