El robot justiciero, así se pretenden agilizar los procesos judiciales en el futuro
La inteligencia artificial podría colarse en el ámbito judicial. ¿Creías que los abogados, jueces o fiscales estaban a salvo de la robótica? Así es la tecnología que podría llegar.
Desde hace un tiempo, ante la llegada de múltiples soluciones basadas en la inteligencia artificial, muchas son las profesiones que se han convertido en el centro de atención. ¿Te has preguntado alguna vez si podrías ser sustituido/a por un robot en el trabajo? Esto, quizás en el corto plazo, no es importante, pero hay que tener en cuenta lo rápido que está creciendo la innovación.
Entre todos los empleos existentes, uno de los menos afectados por la llegada de esta nueva variable era el relacionado con el ámbito judicial. Algunos oficios como la abogacía o la carrera judicial parecía que se iban a librar de un intrusismo robótico. Sin embargo, las últimas tecnologías descubiertas predicen lo contrario. ¿Cómo es posible si en los pleitos intervienen múltiples puntos de vista?
La robótica podría tener su propia interacción en el ámbito judicial
Tal y como ocurre en el resto de sectores económicos en los que la robótica está introduciéndose, los sistemas de inteligencia artificial que se incorporan son capaces de llegar a establecer conexiones entre unos y otros casos. Aun así, cabe destacar que su nivel de desarrollo sigue siendo limitado, ya que cualquier proceso judicial es diferente al anterior.
En países como Estonia, tal y como se puede leer en el portal Noticias de la Ciencia, ya se está analizando cómo sería posible introducir estas soluciones de aprendizaje continuo con el objetivo de reducir los tiempos de espera existentes en este momento. El dictamen únicamente podría ser aplicable, por tanto, basándose en un caso muy parecido a uno sucedido anteriormente.
Veamos, por tanto, cómo funcionaría una hipotética solución basada en inteligencia artificial, qué problemas legales podrían existir si se extendiese su aplicación y, por supuesto, qué probabilidades reales habría sobre una estandarización en el ámbito judicial. ¿Tendría legitimidad una resolución que simplemente habría sido tratada únicamente por una máquina?
Robots y campo judicial nunca han ido de la mano, hasta ahora
En la actualidad, estamos viendo cómo nuestro smartphone combina tecnología basada en inteligencia artificial. En el campo de la domótica disfrutamos de programas que aprenden con la rutina. Y así, podrían ponerse muchos más ejemplos sobre nuestro día a día relacionado con lo que se conocer como sistemas de aprendizaje continuo o machine learning.

El ámbito de la justicia es uno de los que están menos amenazados por la robótica. Monumental
Estonia, tal y como ocurre en otros muchos países del mundo, acumula toda una lista de procesos penales y administrativos abiertos en el ámbito judicial. Esto está provocando que, sobre todo, las deliberaciones, citaciones y resoluciones, se dilaten en el tiempo. ¿Cómo reducir los plazos de forma exponencial? Ya se ha pensado en la robótica como eje del cambio.
La parcialidad en los pleitos podría quedar eliminada de la ecuación en una sentencia
La utilización de algoritmos basados en miles y miles de anteriores sentencias sobre un tema concreto podría eliminar de la ecuación del dictamen el término 'parcialidad'. De esta forma, un juez que dictase una norma determinada en función de unos sucesos contrastados por la prueba o las intervenciones de testigos y peritos, entre otras fuentes de recopilación de datos, podría llegar a ser más justa.
Esto se contempla todavía a nivel teórico, ya que no se está diseñando un sistema basado en esta tecnología. Sin embargo, el Gobierno de dicho país ya ha comenzado a introducir este tipo de tecnologías digitales con el objetivo de acelerar los procesos y mejorar la calidad del servicio. Algunos ministerios, de hecho, ya cuentan con programas informáticos aplicados.
Un movimiento que sí ha encontrado su espacio en otras áreas judiciales
¿Cómo saber si un preso va a reincidir? ¿Debería aplicarse la libertad condicional a un preso determinado en función de su conducta en los días o meses anteriores en determinados supuestos? Este tipo de preguntas, además de ser contestadas por personas con conocimientos basados en la psicología o la psiquiatría, podrían también hacerlo sistemas basados en fuentes de datos.
En Estados Unidos, más concretamente en el Estado de Wisconsin, existe una herramienta que puede ayudar a determinar una pena a imponer a un acusado en función de su grado de peligrosidad o su posibilidad de reincidencia. Por el momento, se basa únicamente en información acontecida en el pasado y, por el momento, existe una fuerte presión para eliminarlo por sus posibles connotaciones raciales.
Lo cierto es que todavía es pronto para determinar qué posible relación puede haber entre un caso y otro para que una inteligencia artificial realice un análisis certero. Sin embargo, todo parece indicar que, al menos, en un futuro se intentará ligar el ámbito judicial con la inteligencia artificial. ¿Llegará el momento en el que la justicie avale la 'profesionalidad' de estas herramientas?