Así sobrevivió Google al mayor ataque DDoS de la historia, con 46 millones de solicitudes por segundo
La batalla de Google frente a entidades maliciosas tuvo un milagroso final feliz.
Ha sido un hecho bastante reciente, en concreto ocurrió el día 1 de junio de 2022, el que ha dado visibilidad al servicio Google Cloud Armor, un sistema que pretende ser el escudo que proteja a páginas web y aplicaciones frente a los ataques web y de denegación de servicio. Un cliente de dicho servicio tuvo que enfrentarse a una serie de ataques DDoS, que alcanzaron su pico máximo con un total de 46 millones de peticiones por segundo, lo que hace de este ataque una invasión un 76% más importante que la mayor registrada hasta la fecha y pudiendo compararse con el ataque más grande registrado en Europa.
Cómo consiguió la empresa norteamericana bloquear un ataque DDoS tan masivo
Quizás los datos más técnicos sean complicados de entender para quienes no somos expertos en ingeniería informática, pero tal y como aclara Google en el comunicado publicado en su página web, te puedes hacer una idea de la dimensión del ataque con un simple ejemplo. Imagina que la página web del cliente de Google Cloud Armor recibiese las peticiones diarias de la Wikipedia, la décima página más consultada del mundo, en tan sólo 10 segundos. Así de violento y rápido fue este ataque DDoS.
Fue alrededor de las 9:45 de la mañana del 1 de junio cuando el ataque se inició, con 10.000 peticiones por segundo, escalando hasta las 100.000 peticiones por segundo ocho minutos después. A pesar de los esfuerzos de los empleados de seguridad, el ataque acabó llegando al pico máximo de 46 millones de peticiones por segundo, para ir mitigándose, a través de la coordinación con los trabajadores de Google Cloud Armor, dando el ataque por finalizado a las 10:54, 69 minutos después de su inicio.
Una de las funcionalidades del servicio de Google es denominada Adaptive Protection y es la que sirvió de base para detectar el ataque DDoS de manera rápida, pudiendo analizar el tráfico y generando la alerta antes de que el asunto se desmadrase. El cliente siguió el consejo de los empleados de Cloud Armor y desplegó un sistema de limitación del tráfico, que redujo el impacto del ataque, a la vez que permitió continuar navegando por la web a los verdaderos usuarios. Como ves, ni las empresas mejor protegidas se libran de este tipo de ataques, cada vez más habituales en el mundo digital.