China cambia radicalmente sus leyes con los drones: ahora serán tratados como aeronaves corrientes
Una nueva reforma legal incorpora, por primera vez, a los vehículos aéreos no tripulados y busca controlar un sector clave para la seguridad y el crecimiento económico
China ha dado un paso decisivo para regular el uso civil de los drones. Hace pocos días, el país asiático aprobó una revisión de su Ley de Aviación Civil, que estaba vigente desde el año 1995, para integrar drones dentro del marco legal nacional. Y estamos hablando no solo de un movimiento de despachos, sino del respaldo político de la llamada economía de baja altitud, uno de los nuevos motores de crecimiento que China quiere impulsar.
La regulación del tráfico de drones en China
Lo primero que podemos contarte es que las modificaciones han sido aprobadas por el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional y que entrarán en vigor el 1 de julio. El objetivo, según la información publicada en el medio South China Morning Post, sería tapar las lagunas legales que no regulan gran parte del tráfico aéreo con drones.
Próximamente, parece que la ley se ampliará para dar cabida a un capítulo específico dedicado a los drones de uso civil. En él, se obligará a todos los actores implicados en el ciclo de vida de un dron a cumplir normas de seguridad más estrictas. Pero, ¿y qué significa esto? Habrá que contar con un certificado oficial que garantice que el aparato es seguro para volar y que sea emitido por la Administración de Aviación Civil de China.
A partir de ahora, cada dron tendrá que llevar una especie de matrícula propia. Ese código permitirá identificar quién lo ha fabricado y quién es el responsable de hacerlo volar, algo clave si ocurre un incidente. Y no creas que el endurecimiento de las normas es algo casual. Dado que cada vez se observan más vuelos sin permiso, que han provocado el cierre temporal de aeropuertos y retrasos en vuelos comerciales, la nueva ley pretende poner orden en un espacio aéreo cada vez más congestionado.
Y se va más allá de los drones. La regulación prohíbe acciones peligrosas como apuntar con láser a los aviones o provocar interferencias electrónicas. Además, define mejor las sanciones y las medidas que pueden adoptar las autoridades cuando la seguridad aérea está en riesgo. Esta reforma, como te comentábamos antes, pretende impulsar la economía de baja altitud. Hablamos de un sector valorado en más de 60 millones de euros en 2023 y con previsiones de superar los 240 millones antes de 2030.
Y esta ley llega en pleno enfrentamiento tecnológico con Estados Unidos. Mientras en el país norteamericano se está limitando el uso de drones chinos, según se alega por motivos de seguridad, en China se refuerza su control para proteger una industria que considera estratégica. Y se necesita innovación, pero no a cualquier precio.