Si te paras a pensar, el ser humano corriente y moliente, alguien como tú y como yo, que nos levantamos todas las semanas para ir a trabajar en nuestra ciudad, no habrá viajado en toda su vida tanto como muchos de los animales del planeta. Si hablamos de aves, además, el caso resulta más sangrante, ya que toda la libertad de la que presumimos, es la que ellas utilizan para recorrer el globo terráqueo. Esta es la historia de un águila a la que la tecnología eligió para conocer sus rutas en este siglo XXI.

Un viaje por el Medio Oriente

La historia comienza con el cadáver del pobre animal. Un joven llamado Fahd Qash la encontró mientras daba un paseo por una zona boscosa. Inmediatamente, el dispositivo GPS, que el animal llevaba alrededor del cuello, llamó su atención. Resulta curioso, además, que el mismo, en su parte trasera, contenía un número de serie y el correo electrónico de su dueño, aparentemente de origen ruso. Tal y como hemos podido leer en el medio de comunicación Bored Panda, este ave ha recorrido gran parte del Medio Oriente durante los últimos 20 años.

Este es parte del mapa con la ruta del águila. Faifa
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Tal y como puedes observar en el mapa que te muestro sobre estas líneas, el animal ha recorrido gran cantidad de países, aunque hay varias curiosidades a destacar. Por una parte, y esto dicho desde el desconocimiento más absoluto del comportamiento de un águila, el ave no cruzó ningún mar, ni el Mar Rojo, ni el Mar Caspio, ni el Golfo Pérsico. Además, no sé por qué motivo, tampoco se adentró en territorio iraní. O bien este país tiene sus propias aves, entrenadas para alejar fauna extranjera o el águila fallecida no quiso pasar por un país con reservas de uranio como para detonar medio planeta.