La vida es un cúmulo de misterios. Desde coincidencias que hacen que uno sospeche que formamos parte de un gigantesco, e incomprensible, plan, hasta pequeños detalles de la vida diaria, que pasan desapercibidos en la mayoría de ocasiones. En este caso, quiero contarte la historia de una mujer, una atracción vinculada a la ciencia y un descubrimiento que ha podido cambiar su vida para siempre.

Edimburgo, cámaras térmicas y cáncer

Escocia es una tierra de legendarias tradiciones, pero como el turista, y sus propios habitantes, también necesitan aprender de una manera divertida e interesante, son muchas las personas que visitan a diario el Camera Obscura & World of Illusions, un edificio donde la ciencia sirve de hilo conductor para pasar una jornada entretenida y, de paso, conocer los secretos de nuestro mundo. Aquí es donde comienza la experiencia de Bal Gill, una mujer de 41 años, que repasando las imágenes de su visita, descubrió una extraña mancha tras su paso por una zona de cámaras térmicas.

Esta es la imagen obtenida en la atracción. PetaPixel
Bal Gill no olvidará su paso por Edimburgo

Obviamente, la mujer acudió a su médico de cabecera y este acabó diagnosticándole cáncer de mama en una fase temprana. A pesar de que las imágenes térmicas no son un método fiable para este tipo de diagnósticos, parece que Bal ha podido seguir con su vida, gracias a la ciencia que encontró en Edimburgo. En sus propias palabras, publicadas en la página web de Camera Obscura & World of Illusions, la señora Gill declaró que:

He tenido que pasar dos veces por el quirófano y aún me queda una visita más para prevenir que se extienda. Solamente, refiriéndose a la atracción, quería daros las gracias. Sin la cámara, nunca lo habría sabido. Sé que no es el propósito de la cámara, pero para mí fue una visita que cambió mi vida.