Atrapado en el desierto de Atacama sin batería en su coche eléctrico: la insólita maniobra solar para sobrevivir
Un viajero que recorría el continente americano en su vehículo eléctrico se enfrentó a una situación límite al quedarse sin autonomía en el desierto de Atacama, lo que le obligó a desplegar un sistema de emergencia improvisado
El sueño de cruzar América de extremo a extremo puede convertirse en una trampa mortal si falla la planificación. El creador de contenido Sandro van Kuijck experimentó esta cruda realidad en el implacable desierto de Atacama al volante de su vehículo eléctrico. Su aventura, documentada a través de su canal de vídeos, estuvo a punto de terminar en tragedia por un error de cálculo frente a las extremas condiciones geográficas de Chile.
El conductor lleva tres años viajando desde Canadá hacia el sur de Argentina en un Tesla Model X. Este todoterreno ha sido modificado para funcionar como una casa rodante, con cocina, agua corriente y una cama. Sin embargo, la verdadera salvación del aventurero no fue el confort interior, sino una modificación exterior que resultó vital para su supervivencia cuando el marcador de autonomía llegó a cero en la carretera Panamericana.
El problema arrancó al sur de la ciudad de Calama. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, el viajero había recargado la batería al 95% en una estación rápida, asumiendo que sería suficiente para el siguiente tramo. Lo que no previó fue el brutal peaje energético que supondría enfrentarse a una subida constante hasta los 3.000 metros de altitud, a lo que se sumaban los implacables vientos en contra del desierto más árido del planeta.
Un error de cálculo frente a la naturaleza
De pronto, la pantalla del vehículo mostró una realidad aterradora. Apenas quedaban 37 kilómetros de autonomía y el punto de recarga más cercano se encontraba a 42 kilómetros. Sin margen de maniobra, el coche se detuvo por completo en el arcén. En este punto, el conductor tuvo que recurrir a su plan de emergencia extremo para mantener operativo el sistema de alto voltaje del automóvil.
Paneles solares al rescate
A diferencia de un coche de combustión, el vehículo eléctrico contaba con un recurso inesperado. Van Kuijck desplegó un panel solar de 287 vatios sobre el capó del automóvil. Este dispositivo estaba conectado a una batería portátil diseñada originalmente para alimentar los electrodomésticos, pero en esta situación crítica se utilizó para enviar un flujo constante de energía a la batería principal.
El rendimiento fue humilde pero decisivo. El sistema solar apenas lograba inyectar entre uno y dos kilómetros de autonomía por hora, una cifra insuficiente para retomar la marcha. Aun así, resultó fundamental para evitar que el ordenador central del vehículo se apagara de forma irreversible.
Finalmente, un equipo de mantenimiento de carreteras que operaba en la zona le permitió conectarse a un generador industrial para estabilizar el coche. Horas más tarde, una grúa trasladó el pesado todoterreno hasta el cargador rápido de Calama, cerrando un episodio que evidencia los inmensos retos de la movilidad eléctrica en las rutas más remotas.