El sector de la construcción, uno de los más volubles de la economía de cualquier país, atraviesa por un momento de bonanza económica. Los tiempos de vacas flacas han dejado paso a un cielo despejado y prueba de ello es el auge de compañías que, utilizando tecnología de última generación, invitan a cualquier persona a cambiar su perspectiva a la hora de encontrar la casa de sus sueños. Estos sueños, quizás, puedan llegar a imprimirse en tres dimensiones.

Un hogar sin ataduras

No es la primera vez que escribo, mucho menos que leo, acerca de este tipo de construcciones que se salen de la norma. Esta empresa ucraniana, PassivDom, está dispuesta a enseñar, a todo aquel que quiera, que se puede vivir sin necesidad de estar sujeto a patrones clásicos de construcción. Olvídate de los cimientos, el garaje, las instalaciones costosas de luz y agua, porque desde el este de Europa llega una casa fuera de lo común.

La combinación de tecnología y sostenibilidad hacen de PassivDom una casa distinta a las demás

La propia empresa denomina a su construcción como la Casa de los gadgets impresa en 3D fuera de la red. Con una alimentación a través de paneles solares, estas construcciones no emiten ningún tipo de contaminación a la atmósfera. El esqueleto de las mismas es creado por robots, como bien nos cuentan los compañeros del medio de comunicación online Tech Crunch.

Un detalle gracioso, que merece la pena destacar en esta época de seriedad y falta de sentido del humor generalizada, es que, según los gerentes de la compañía, las casas impresas están construidas a prueba de zombies, como aseguran en su página web. Sus argumentos pasan por que la casa puede ser colocada en cualquier lugar, por inhóspito que sea, y, en caso de que los muertos vivientes logren llegar hasta ti, el compuesto que se utiliza para construirse es seis veces más resistente que el propio acero. Según sus creadores:

Puedes ver a los zombies, desde dentro, hasta que mueran de hambre. Las ventanas resisten los arañazos de, aproximadamente, seis zombies al mismo tiempo.

Dos hogares, una misma solución

Existen dos tipos de construcción ofertada por los amigos ucranianos. Por un lado, podemos encontrar, en su página de pedidos, una casa, denominada modulOne, que tiene un tamaño aproximado de 40 metros cuadrados. Este módulo incluye tres posibles versiones. La primera, llamada Kit del Entusiasta, no incluye ni baño, ni cocina, ni mobiliario. Los sistemas domóticos y otros sistemas eléctricos o de agua tampoco vienen incluidos. En este caso su precio, con una reserva de 1.000 dólares, sería de 64.000 dólares, 54.000 euros o 1.200.000 pesos mexicanos.

Existen tres configuraciones para ambos módulos

La segunda versión del modulOne se llama Básica fuera de la red y ya sube su precio hasta los 85.000 dólares, 72.000 euros o 1.600.000 pesos mexicanos. En esta ocasión, lo único que no se incluye sería la cocina, el baño y el mobiliario. Contarás con suelo radiante, sensores para controlar distintos parámetros de la casa, superficies decoradas, instalaciones del baño y lavabo listas y una batería con capacidad de almacenamiento de 22 kWh.

Por último, tenemos la versión completa. En esta ocasión tendrás a tu disposición, una vez finalizada la obra, un hogar al que entrar a vivir. Podrás utilizar el teléfono móvil para controlar distintas opciones domóticas de la casa como la temperatura, alarmas o cámaras de vigilancia. Además, contarás con un hogar totalmente auto-sostenible, es decir, que no necesitarás de elementos externos para tener un aire purificado en el interior, agua potable o para alimentar los electrodomésticos. ¿Su precio? Prepara 97.000 dólares, 82.000 euros o 1.800.000 pesos mexicanos.

Más grande, mayor confort

El segundo módulo disponible por el momento se denomina modulTwo y tiene un tamaño más acorde a lo que una familia podría buscar. Estamos hablando de más de 70 metros cuadrados, que se distribuyen en un salón, una habitación, una cocina y un baño. En esta ocasión, tenemos las mismas versiones que os he comentado en el apartado anterior. Lo único que cambia, lógicamente, son los precios. El modelo básico cuesta 97.000 dólares, 82.000 euros o 1.800.000 pesos mexicanos. Si queremos el modelo intermedio, tendremos que desembolsar 132.000 dólares, 110.000 euros o 2.400.000 pesos mexicanos. En caso de que tengamos en mente adquirir su mejor modelo, el denominado Autónomo, necesitaremos 147.000 dólares, 125.000 euros o 2.800.000 pesos mexicanos.

Este modelo, sin duda es más amplio y, además, tiene mayor capacidad de almacenamiento en su batería, llegando a los 33 kWh. Con un peso de 16 toneladas, frente a las 9 toneladas del modulOne, estamos ante un hogar en toda la expresión de la palabra. Sus dimensiones en altura y longitud son iguales, simplemente cambia la anchura que pasa de los casi cuatro metros a alcanzar los ocho sin ningún problema.

Si los precios de la vivienda siguen subiendo y la calidad de las construcciones sigue dejando tanto que desear en la mayoría de países, puede que proyectos como el de PassivDom tengan su sitio en un mercado oscuro y lleno de recovecos como el inmobiliario. De momento, originalidad y sentido del humor no le hacen falta.