El 21 de octubre de 2016 Netflix lanzaba la tercera temporada de Black Mirror, una de sus series estrellas. Si un capítulo llamó la atención especialmente, ese fue el de Nosedive. En caso de que hayas visto este episodio, podrás corroborar que un sentimiento extraño se adueñaba del espectador.

Black Mirror se caracteriza por ser una ciencia ficción más similar a la realidad de lo que nos gustaría pensar. En Nosedive, la protagonista vive pendiente de lo que la gente piensa de ella, ya que la interacción social es clave para ser ciudadana de primera o segunda clase. Al ver el capítulo es inevitable pensar "¿Quién no se ha sentido así alguna vez?".

Todos nos llevamos las manos a la cabeza al ver que la calificación personal podía ser tan importante en esa historia, aunque la sociedad en la que vivimos *no es muy diferente. Las redes sociales son la muestra perfecta para comprobar que las apariencias importan más de los debido.

La surrealista ciencia ficción de Black Mirror se hará realidad en China en unos años

Ahora toca recordar bien lo que sucedía en Nosedive, ya que China está a punto de implantar un sistema muy parecido. Por muy loco que parezca, el país ya está probando con voluntarios el Sistema de Crédito Social (Social Credit System), que será obligatorio para todos los ciudadanos en 2020, según Wired.

El plan perfecto para controlar a los ciudadanos

El macabro proyecto de China se inició en 2014, cuando el Consejo de Estado reveló al mundo sus planes. La idea es calificar individualmente a cada ciudadano basándose en una serie de aspectos como información personal, su historial crediticio, la interacción que realiza en redes sociales, lugares que visita o compras que realiza, así como sus hábitos y preferencias.

El control ejercido por el gobierno chino sobre los ciudadanos será extremo, y para ello contará con la ayuda de, por el momento, ocho empresas entre las que destaca el gigante del comercio electrónico Alibaba. Esta empresa ha avanzado ya cuáles serán las características que dividirán a los ciudadanos.

Uno de los capítulos más célebres de Black Mirror será realidad en China. Pousta

La transparencia, la capacidad del individuo para cumplir con sus obligaciones contractuales o los amigos serán factores a cuidar. Por ejemplo, la puntuación que tenga un ser querido tuyo influiría también en tu calificación individual.

Aunque a ti te parezca que este Sistema Social de Crédito suponga una forma de control bestial de los ciudadanos, desde China justifican su actuación. Así lo recoge PanamPost, que se hace eco de las palabras expuestas por el propio gobierno nacional:

Forjará un ambiente de opinión pública donde mantener la confianza es glorioso. Fortalecerá la sinceridad en los asuntos gubernamentales, la sinceridad comercial, la sinceridad social y la construcción de la credibilidad judicial.

Todo resulta muy turbio al conocer información sobre este proyecto, pero ¿cuáles serán las puntuaciones? ¿Qué pasará con los ciudadanos que no alcancen las primeras clases sociales?

Puntos y sanciones por doquier

El plan de China está preparado de forma estricta, sin un detalle por pulir, lo que facilita que esté siendo probado ya por algunos voluntarios. Estos participantes están haciendo uso ya del sistema de puntuación y, obviamente, también de las sanciones que conlleva tener una baja calificación.

La tabla de puntuación va desde los 350 hasta los 950 puntos, cualquier variación entre esos niveles supone grandes cambios. Por ejemplo, si llegas a los 600 puntos, puedes disfrutar de préstamos para comprar en Alibaba, o alquilar un coche sin necesidad de depósito en caso de contar con 650 puntos.

¿Lograrán las posibles sanciones obligar a que el ciudadano se comporte bien?

Los 700 puntos te otorgan facilidades para viajar y si superas los 750 tienes más facilidades para hacerte con la visa Schengen, un permiso para entrar en parte de Europa. Una de las técnicas para alcanzar esta alta puntuación es hablar bien del gobierno, que otorga puntos.

China quiere evaluar el comportamiento, la honradez y la confianza que puede tener en sus ciudadanos, por lo que también sancionará a aquellos que no lo hagan bien según su sistema. Atento, porque los inconvenientes de tener una baja puntuación no tienen desperdicio.

Desde no poder optar a cargos públicos, pasando por ser revisado a fondo en la aduana, hasta ser excluido de hoteles o rechazado por agencias de viajes. Además, aquel ciudadano de nivel inferior no podrá acceder a la seguridad social ni acceder a reservar coches-cama o asientos de primera clase tanto en tren como en avión.

Según los datos que van saliendo a la luz, parece que el Gobierno chino revelará la puntuación de cada ciudadano, que será tenida en cuenta a la hora de optar a puestos o plazas públicas, como las del colegio o la universidad.

Así es el plan de China para controlar a sus ciudadanos. Pictoline

La vida en China se regirá en apenas unos años por este Sistema Social de Crédito. Y las autoridades no lo tendrán nada complicado para controlar a la población y comprobar su comportamiento, ya que en este momento cuentan con más de 20 millones de cámaras instaladas en áreas públicas que funcionan con inteligencia artificial.

Este sistema de videovigilancia y la colaboración de otras tantas empresas que recopilarán datos ayudarán a China a examinar a la población en un proyecto que nos recuerda más de lo que nos gustaría al famoso capítulo de Black Mirror. Y no creas que no se hará realidad, ya que más de 6 millones de ciudadanos no han podido viajar desde 2014 por delitos sociales.

El futuro no parece muy deseable. La sociedad mundial se dirige cada vez con más fuerza hacia el mundo narrado en la novela 1984 por el escritor George Orwell. La creciente presencia de la tecnología en nuestras vidas lo facilita en gran medida, desgraciadamente.