Cualquiera diría que han pasado más de 100 años entre el nacimiento del cine y la época actual. Si aquellos hermanos franceses pudieran viajar a través del tiempo, seguramente se quedarían igual de asombrados con la tecnología que disponemos hoy en día, como se quedaron los espectadores de la primera película de la historia.

La tecnología puede sorprender y maravillar a quienes la desconocen

Ese fenómeno de sorpresa mayúscula es inherente a toda aquella tecnología que revoluciona el mundo. Hoy quiero que conozcáis la historia detrás de la primera proyección cinematográfica. Un hito que parecía magia en aquella época. Quizás la frase de Arthur C. Clarke sea la más correcta para definir aquel proyecto en el siglo XIX:

Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

El cinematógrafo de los hermanos Lumière

Si bien el mérito de la invención del séptimo arte recae sobre estos hermanos, Auguste Marie y Louis Jean, su máquina está basada en el quinetoscopio ideado por Thomas Alva Edison. Este aparato, en información que podemos obtener de la página web Enciclopedismo, únicamente permitía crear la ilusión de movimiento a partir de imágenes estáticas que eran secuenciadas a alta velocidad. ¿Cómo entran en la ecuación los hermanos?

Fue en 1895 cuando estos avispados franceses patentaron de nuevo, ya había sido patentado el invento, pero por falta de pagos quedó libre, su cinematógrafo. A diferencia del quinetoscopio, su tecnología utilizaba una película de 35 milímetros, aunque tuvieron que sustituir las perforaciones cuadradas que utilizaba Edison por unas redondas, al fin de evitar posibles acciones legales.

Este es el cinematógrafo de los hermanos Lumière. Hipertextual

El cinematógrafo, gracias a los datos que hemos podido recopilar de la página web Biografías y Vidas, funcionaba en una doble dirección. Por un lado, permitía a la persona que lo manejaba poder grabar imágenes en movimiento, mientras que, a su vez, posibilitaba la reproducción de dichas imágenes. La tecnología era bastante más rudimentaria que la que encontramos en la actualidad. Por ejemplo, para su funcionamiento era necesario que una persona estuviese manejando la manivela que permitía reproducir 16 fotogramas por segundo.

Estreno frente a la audiencia

En 28 de diciembre del año 1895, en información que hemos podido obtener de Wikipedia, se proyectó en uno de los salones del Grand Café, en la impresionante ciudad de París, la primera película de la historia. Al menos, la primera película que la gente corriente pudo ver en exhibición. ¿Cuál fue la protagonista?

Antes de esta proyección, hubo pases privados para ciertos elegidos

Antes de contarte cuál fue la primera película, y aquellas que la acompañaron, déjame darte algunos datos de interés. La sesión de cine tuvo un precio de un franco y tuvo lugar en el número 14 del Bulevar de los Capuchinos. Durante 20 minutos el público pudo disfrutar, incluso temer, de diez mitos del cine en forma de película. Para inaugurar el arte más conocido de nuestra historia reciente, los hermanos Lumière proyectaron La Salida de los Obreros de la Fábrica Lumière, denominada originalmente La Sortie de l’usine Lumière à Lyon.

Después de esta cinta, que asustó y sorprendió a los 35 afortunados que tuvieron el privilegio de presenciar el nacimiento del cine, vinieron nueve títulos más: Riña de Niños, La Fuente de las Tullerías, La Llegada de Un Tren, El Regimiento, El Herrero, La Partida de Naipes, Destrucción de las Malas Hierbas, Derribo de Un Muro y El Mar. El fenómeno fue creciendo gracias al boca a boca. En palabras de Clément Maurice, empleado de los hermanos y proyeccionista en aquellas sesiones:

Aquellos que se decidían a entrar salían sorprendidos y a menudo les veíamos volver trayendo a todas las personas que conocían que habían podido encontrar por la avenida.

Pronto a las diez películas originales se les uniría la primera comedia de la historia, El regador regado, y el número de empleados comenzó a crecer, debido a que se abrieron en los siguientes años cuatro salas de proyección en la ciudad. Lyon, ciudad del centro-este de Francia, fue la segunda en sumarse al proyecto y agregó a su oferta cultural un innovador espectáculo: el cine.

El cine ha posibilitado un extenso mundo de comunicación audiovisual

Ya lo sabes. La próxima vez que abras un vídeo de YouTube en tu teléfono móvil de última generación, acuérdate de los hermanos Lumière y su cinematógrafo. Quizás si su invento no hubiese salido adelante con tanto entusiasmo, ahora mismo no habría sitio en nuestra época para una loca tecnología que permite que podamos ver imágenes en movimiento dentro de un cacharro de cristal, plástico y metal. ¡Larga vida al cine!