Parece que aquello de la pandemia, el confinamiento, el miedo a salir a la calle y contagiarte ya es cosa del pasado, pero deberías echar un vistazo a los medios de comunicación norteamericanos y observar cómo el país más poderoso del mundo aún tiene un grave problema de seguridad sanitaria y parece que no va por el buen camino con la mayoría de negocios y ciudadanos intentado volver a la nueva normalidad. Es por ello que todos los esfuerzos son de agradecer y la NASA ha querido contribuir para evitar la expansión del coronavirus.

Un dispositivo de código abierto

Recientemente, gracias a la información que hemos podido localizar a través del medio de comunicación Engadget, hemos conocido cómo la agencia espacial norteamericana ha ideado un wearable que podría resultar interesante para muchos de nosotros que, aún en los tiempos que corren, continuamos teniendo descuidos en las medidas de higiene. A decir verdad, quien realmente se encuentra detrás del desarrollo de este dispositivo es un laboratorio de la agencia gubernamental, situado en el Instituto de Tecnología de California. Bajo el nombre de Jet Propulsion Laboratory, este departamento, perteneciente a la NASA, ha ideado un collar que evitaría que el usuario o usuaria que lo lleve puesto se toque la cara, ya que es de sobra conocido que el COVID-19 puede transmitirse a través de distintas superficies, si después nosotros y nosotras nos tocamos boca, nariz u ojos.

Este wearable de la NASA luce como un collar. NASA
Construir este collar inteligente no debería ser demasiado costoso

Este wearable, de nombre PULSE, es una creación del laboratorio californiano y puede ser replicado por cualquier persona interesada en la tecnología y con una impresora 3D a su disposición, gracias a la documentación que este departamento de la agencia espacial ha colgado en la página web GitHub. Para que te hagas una idea de la sencillez de la propuesta, el dispositivo tiene, como elemento exterior, una carcasa que puede replicarse en distintas formas y colores. Dentro, donde ocurre la magia de la tecnología, este wearable incluye un sensor de proximidad por infrarrojos, un pequeño motor de vibración, un interruptor táctil y un hueco para colocar una batería de 3V.

La inteligencia del collar se mide por su capacidad de vibrar en función de la proximidad de nuestra mano con la cara

El nombre del dispositivo, como podrás entender, no está elegido al azar. PULSE, que en inglés vendría a ser una suave presión, es lo que este wearable provocaría en el usuario o usuaria cuando sus manos se acerquen a una distancia aproximada de 30 centímetros de la cara. Una de las características más interesantes vendrían cuando las manos se acercan a la cara, ya que el collar detectaría la distancia, cada vez más cercana, con lo que cuanto más cerca estemos de tocarnos la nariz, por ejemplo, mayor vibración sentiríamos en nuestro dispositivo colgado del cuello. Me parece una solución muy interesante, por ejemplo, en niños, ya que éstos tienden a olvidar las reglas por las que nos regimos el resto de personas, y un aviso de este tipo sería ideal para que estuviesen al tanto de las medidas de higiene más básicas.

Ojalá esta iniciativa tenga el respaldo de grandes compañías

No me gustaría despedir este artículo sin hablar acerca de la creación de un dispositivo de código abierto por parte de un laboratorio de la NASA. Vivimos tiempos convulsos y creo que el mayor ejemplo debe llegar desde las más altas instancias, no sólo en comportamientos ejemplares, sino en soluciones al alcance de todo el mundo. Puestos a soñar, imagina que alguna empresa de renombre internacional tuviese la idea de fabricar en masa estos dispositivos y los donase a organizaciones sin ánimo de lucro para poder prevenir la expansión del virus entre las clases menos favorecidas de la sociedad. Imagínate.