Antena 5G

En Reino Unido se están reportando que antenas de 5G están siendo quemadas. Según estas personas, el despliegue de la quinta generación de las tecnologías de telefonía móvil es el causante del coronavirus. Pero, ¿de qué se trata esta loca teoría y cómo hemos llegado hasta este punto?

El 5G es la tecnología que viene a sustituir al 4G, la tecnología que llevan todos los móviles hoy en día y que nos ha permitido alcanzar velocidades de Internet tan rápidas como las que tenemos hoy en día en nuestros teléfonos. El 5G es la nueva revolución que conseguiría velocidad aún mucho más altas. Y, a pesar de que aún no se está usando masivamente –aún está en pruebas–, sí que se ha instalado a lo largo de mucho países.

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Las principales compañías telefónicas de Reino Unido han reportado que antenas a lo largo del todo el país están siendo quemadas. Las primeras dos antenas quemadas ocurrieron en Belfast –Irlanda del Norte– y Birmingham –Inglaterra–. Eso ocurrió el jueves, y el viernes otra antena 5G también resultó quemada en Liverpool –también Inglaterra–. Todos esos incendios tenían un punto en común, a parte de ser antenas 5G: los fuegos se realizaron porque los causantes pensaban que esta tecnología era la causante de la enfermedad COVID-19. A parte de estos tres casos, las telefónincas del país europeo ya han reportado otros muchos ataques, declaran.

No, el 5G no puede causar COVID-19

¿Cómo podría el 5G causar el coronavirus? Según esta loca teoría, la radiación emitida por las antenas 5G sería el único origen del virus, haciendo que aquellas personas que estuvieran cerca de las mismas se contagiasen. De hecho, no es muy difícil encontrar personas que apoyen esta teoría: no hace falta más que buscar en YouTube, y encontraremos varios vídeos de personas defendiéndola.

Enfermeras en un hospital en Shenzhen en China | ONU
Todos los rumores acerca de si el 5G y otras tecnologías producen enfermedades es por el desconocimiento sobre cómo funciona la radiación

Dejando de lado estas preocupaciones, el 5G no es el culpable del coronavirus. La Organización Mundial de la Salud ha determinado que esta tecnología es «posiblemente cancerígenos para los humanos», incluyéndola en el grupo 2B. Según palabras de la propia OMS, esta «categoría que se utiliza cuando se considera que una asociación causal es creíble, pero el azar, los sesgos o los factores de confusión no pueden descartarse con una confianza razonable en el mismo». En definitiva, en este grupo se incluyen sustancias que tienen poca probabilidad de provocar cáncer.

Por lo tanto, no hay razones para pensar que el 5G podría ser el origen del virus. No obstante, hechos como que Wuhan fue una de las primeras ciudades a nivel mundial en adoptar esta tecnología han impulsado esta loca teoría de la conspiración. Wuhan es, además, donde se registró el primer caso de esta enfermdad y fue el epicentro de la misma antes de que saliera del país. Al mismo tiempo que en Wuhan, el 5G también comenzó a funcionar en las ciudades chinas Beijing, Shanghai y Nanjing.

La OMS ha calificado al 5G como un riesgo poco probable de provocar cáncer, pues no hay indicios que lo demuestren

Otra de las teorías es que el 5G no sea el causante directo del virus, sino que esta tecnología debilitaría el sistema inmune de las personas, exponiéndolas al mismo. Pero debemos reafirmarnos: esta tipo de tecnología no es dañina para el ser humano. Es un debate que lleva muchos años en la palestra pero nunca se ha encontrado evidencias de ello. Ni siquiera la Organización de la Mundial de la Salud ha encontrado las evidencias necesarias para demostrar esta teoría.

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Pero no solo la OMS se opone frontalmente a esta teoría, sino también la Administración de Alimentos y Medicamentos y la Comisión Federal de Comunicaciones, dos de los organismos gubernamentales más importantes de Estados Unidos.

«Las ondas de radio pueden alterar su fisiología a medida que lo calientan, lo que significa que su sistema inmunitario puede no funcionar. Pero [los niveles de energía de] las ondas de radio 5G son muy pequeñas y no son lo suficientemente fuertes como para afectar el sistema inmunitario. Hay muchos estudios sobre esto», ha afirmado el Dr. Simon Clarke, profesor asociado en microbiología celular en la University of Reading –Inglaterra–.

Por lo tanto, esta teoría, de la que se oyó por primera vez hace aproximadamente poco más de un mes, no tiene ninguna base científica, sino que se basa en puras suposiciones y hechos que no son evidenciables.