La inteligencia artificial es el ámbito más prometedor de la tecnología, pero ¿qué pasaría si lo pusiéramos a prueba? Esta es la tarea del conocido como ‘Cuarto Chino’, un experimento muy interesante que pone a la mente a pensar sobre la inteligencia artificial y su futuro.

La IA acapara durante los últimos años parte de las noticias. Desde detectar el Alzheimer hasta escribir Juego de Tronos antes que George R.R. Martin, las aplicaciones de la inteligencia artificial son miles y la mayoría positivas, o así parecer ser.

¿Están las máquinas capacitadas para pensar igual que los seres humanos?

Este sector de la tecnología está adquiriendo tanta relevancia que podría llegar a convertirse hasta en una religión, en la Iglesia de moda. Sin embargo, hay algunos expertos que están muy en contra de estas creencias y no dudan en poner a prueba a la inteligencia artificial.

De esto se trata ‘Cuarto Chino’, el experimento del que te hablamos en este artículo. Pero antes de adentrarnos en ese tema, debemos hablarte del test de Turing, una prueba rebatida por el propio ‘Cuarto Chino’. ¿Qué establecen las palabras del célebre Turing?

Humanos, máquinas y la inteligencia artificial

Remontémonos a 1950, cuando Alan Turing, el considerado padre de la inteligencia artificial, se planteaba la siguiente pregunta: "¿Las máquinas pueden pensar?". Esta cuestión formaba parte de su ensayo Computing Machinery and Intelligence y sirve como origen del test de Turing.

Como leemos en Wikipedia, se trata de una prueba que intenta medir la capacidad de las máquinas de tener un comportamiento inteligente o similar, que sea muy parecido al de los seres humanos. Para llevar a cabo este test, solo se necesitaba la participación de dos humanos y una máquina.

Este experimento pone en duda a la inteligencia artificial. Engadget

La realización de la prueba sería sencilla: una máquina capaz de dar respuestas como un ser humano y una persona mantienen una conversación con un medio únicamente textual (teclado de ordenador y monitor). Mientras, una segunda persona se encarga de distinguir el comportamiento de ambos participantes. En caso de que no pueda distinguirlos, la máquina habrá pasado la prueba.

Como ves, esta prueba solo tiene en cuenta que la máquina sea capaz de responder de forma similar a la de un humano y no su capacidad de conocimiento. Este parece ser un fallo fundamental para John Searle, creador del experimento conocido como ‘Cuarto Chino’, que fue popularizado por Roger Penrose.

Un experimento que te hará reflexionar

John Searle, filósofo estadounidense, es uno de esos expertos convencidos de que la inteligencia artificial nunca podrá ser igual que el conocimiento humano. El entendimiento generado cuando el cerebro procesa la información es algo que no será replicado de forma fiel por las máquinas en el futuro, según defiende el propio Searle.

El ‘Cuarto Chino’ te llevará a reflexionar sobre la inteligencia artificial

Para no quedarse solo en esas palabras, el filósofo creó un experimento que ponía a prueba a la inteligencia artificial y cuestionaba el test de Turing. Un ordenador nunca será igual a un ser humano y Searle lo quería comprobar con esta prueba.

Este experimento, explicado por BBC, recibe el nombre de ‘Cuarto Chino’ y te hará pensar al conocerlo. Imagina que una persona está encerrada en una habitación y recibe una nota por debajo de la puerta. El problema llega cuando este individuo lee la nota y encuentra que está formada por preguntas escritas en chino.

¿Cómo puede responder a esas cuestiones? Bien, afortunadamente cuenta con un manual en su idioma con las reglas de la lengua china. Ahora solo tiene que investigar en dicho manual y contestar a las preguntas en el mismo idioma que en el que ha recibido las preguntas.

Una conversación entre un humano y una máquina forman la base del test de Turing. El Financiero

Una vez respondidas, el observador que se encuentra fuera de la habitación pensará que esa persona entiende y habla mandarín, y que están manteniendo una conversación totalmente normal. En realidad, la persona no hace ni una ni otra cosa.

Así demuestra John Searle que el test creado por Alan Turing no puede confirmar exactamente que una máquina piense igual que los humanos, aunque supere la prueba. La persona del experimento puede responder las preguntas, pero, en el fondo, no sabe chino.

Cabe destacar que el ‘Cuarto Chino’ ha recibido críticas, como vemos en Wikipedia, que alegan que un robot podría adaptarse a las circunstancias exteriores y aprender del mismo. Ahora, regresamos a la pregunta inicial planteado por Turing: "¿Las máquinas pueden pensar?". Lo único que tenemos claro es que, según el filósofo John Searle, no, y nunca podrán, por muchos avances que tenga la tecnología.