En nuestro lado del mundo, la situación económica, política y social, por muy mal que nos parezca que van las cosas, no tiene comparación con lugares y países que merecen un estudio aparte. Lógicamente, no pretendo utilizar este artículo para defenestrar al pueblo cubano, ni mucho menos, sino para mostrar cómo la creatividad va más allá de lo que podamos imaginar. ¿Quién dijo que no se puede consumir cine, series o videojuegos sin tener una conexión aceptable a internet? Cuba demuestra que su ingenio traspasa fronteras.

El Paquete Semanal

Detrás de este curioso nombre encontramos un servicio, a todas luces fuera de la legalidad, pero que sirve para que el pueblo cubano pueda estar un poco más abierto a lo que sucede en el resto del planeta, ya que su propio gobierno controla qué contenidos pueden ser expuestos a sus ciudadanos. En información que nos ofrece el sitio web Cubanet, radicado en la isla caribeña, sabemos que este Paquete Semanal reúne en un formato físico de almacenaje, alrededor de un terabyte, contenido muy variado.

Los cubanos y cubanas pueden acceder a cultura y entretenimiento sin necesidad de conexión a internet

Cuanto te hablo de contenido variado me refiero a que en esa cantidad ingente de datos, los cubanos pueden encontrar programas de televisión, películas, series, videojuegos, aplicaciones para dispositivos móviles, libros o, por ejemplo, contenido de canales de YouTube. De hecho, yo descubrí esta información gracias al último vídeo del maravilloso canal de viajes protagonizado por Alan Estrada y llamado alanxelmundo. La curiosidad ocurrió cuando, buscando entre el contenido del famoso paquete, el mismo Alan encontró varios de sus vídeos incluidos en el mismo, incluso con publicidad dentro de los mismos. Obviamente, el propio autor no ve ni un dólar por las visualizaciones de sus espectadores cubanos.

El gran auge que tiene este sistema de entretenimiento se debe, en gran medida, a que el resto de medios de comunicación están controlados por el gobierno del país. Es por ello que las noticias que no son de su agrado o contenido que pueden considerar subversivo está muy limitado. Los dispositivos USB están siendo la manera clandestina de introducir cultura extranjera en Cuba, cuyo reparto suele comenzar cada domingo en la capital, La Habana. Su precio es de 20 pesos cubanos, 60 céntimos de euro o 14 pesos mexicanos ese mismo día, aunque según avanza la semana, el precio puede bajar hasta los 10 pesos cubanos, 30 céntimos de euro o 7 pesos mexicanos.

Una página web ofrece visualizar qué contenido contiene cada remesa cultural

Recientemente ha surgido en internet una página web, llamada Paquetedecuba, que ofrece toda la información acerca de los distintos contenidos que están siendo ofrecidos a través de esta curiosa modalidad de consumo multimedia y cultural. A pesar de que la página no permite la descarga del contenido, que tampoco serviría de mucho debido a que un bajo porcentaje de la población tiene acceso a internet, se puede consultar qué se ofrece en el mismo, para poder tomar la decisión de comprarlo y disfrutar de las series más actuales o esas películas de superhéroes que no llegan nunca a los municipios cubanos.

La Mochila como alternativa gubernamental

Desde que este proyecto ha tomado las calles de la isla, el gobierno, que siempre está al tanto de lo que sucede en su territorio, decidió crear su propio servicio y llamarlo La Mochila. Gracias a la información que hemos podido obtener del medio digital Martí Noticias, sabemos que el gobierno distribuye contenido similar al copiado en el Paquete Semanal, pero que únicamente se distribuye y puede descargarse en los Joven Club, lugares de esparcimiento de la juventud cubana.

Fidel fue, indirectamente, quien dio el pistoletazo de salida a este proyecto

Obviamente, el gobierno de la isla inyecta su propia propaganda y cierto contenido de carácter educativo para justificar la creación de este sistema alternativo de consumo de cultura. Su utilización es bastante más baja que el famoso Netflix cubano, pero cuenta con numerosos seguidores, sobre todo entre los más acérrimos seguidores del régimen. De hecho, el primer conjunto de contenido ofertado, coincidiendo con la muerte de Fidel Castro, fue un compendio de libros, documentales y películas dedicados al famoso dirigente de la revolución cubana.