El mundo de la tecnología y el estamento militar siempre han ido de la mano. De hecho, uno de los grandes inventos, creados por primera vez en el ámbito bélico, fue una versión primigenia de lo que hoy conocemos como internet. A pesar de que la mayoría de esfuerzos de este sector están dedicados a otros menesteres, la realidad es que, en multitud de ocasiones, los adelantos que son probados en el terreno, acaban llegando al gran público. Además, como es el caso que nos ocupa hoy, con una utilidad fuera de toda duda.

Minúsculos héroes electrónicos

Dentro de los distintos departamentos que se ubican en este organismo de Estados Unidos, existe uno dedicado a la miniaturización de la tecnología que conocemos. A pesar de lo que pueda parecer, incluir multitud de elementos en milímetros de grosor es una tarea cada vez más asequible para los equipos de investigación dedicados a ello. De hecho, en un nuevo programa recientemente estrenado y denominado SHRIMP, se busca potenciar esta tecnología casi microscópica.

DARPA siempre ha sido sinónimo de innovación y secretismo

SHRIMP, acrónimo de Short-Range Independent Microrobotic Platforms, lo que traducido sería Plataformas Microrobóticas Independientes de Corto Alcance, pretende buscar y revolucionar la ingeniería robótica a pequeña escala para que ésta pueda ser utilizada en circunstancias extremas, como podría ser el caso de desastres naturales. Según la información que hemos podido obtener de la página web de DARPA, el proyecto deberá ahondar en dos factores fundamentales: mecanismos y materiales.

Aspecto de los futuros robots. DARPA

A la dificultad de construcción de elementos tecnológicos tan minúsculos, se une la necesidad de dotar a estos robots de la fuerza, eficiencia y densidad de trabajo necesarias para cumplir tareas tan complicadas como podría ser el acceso a una zona derrumbada por un terremoto. Ronald Polcawich, uno de los directores de este programa en la Oficina de Tecnología de Microsistemas, asegura que:

Tanto si estamos ante un escenario de desastre natural, como ante una búsqueda y misión de rescate, los robots tienen el potencial de proporcionar la ayuda y el apoyo necesarios. Los sistemas de robótica más pequeños podrían suministrarnos una ayuda fundamental, aunque encoger estas plataformas requiere avances importantes en la tecnología subyacente.

Un reto para DARPA

Como te contaba antes, el desafío para este grupo de investigadores sumidos en el proyecto SHRIMP, es mayúsculo, a pesar del tamaño real de los inventos tecnológicos que buscan llevarse a cabo. Otro de los elementos que más quebraderos de cabeza provocan al personal es la manera en que se da potencia y energía a los robots. No sólo deben tener la capacidad de trabajo necesaria, sino que, además, deben ser eficientes energéticamente para intentar desarrollar su labor el mayor tiempo posible. Tal y como afirma el doctor Polcawich:

Las plataformas de tamaño minúsculo nos proporcionan un oportunidad única para empujar el desarrollo de microelectrónicos versátiles y eficientes. Mientras que el objetivo de SHRIMP es desarrollar plataformas robóticas independientes a pequeña escala, nosotros anticipamos que los descubrimientos que vayamos realizando podrían ser beneficiosos para multitud de campos, limitados por los desafíos técnicos.

DARPA ha extendido su campo de actuación con inventos que utilizamos todos los días

DARPA ya ha probado anteriormente su nivel de eficiencia en cuestiones de innovación y, seguramente, seguirá haciéndolo. En el pasado, en información que hemos podido obtener del medio de comunicación NewScientist, conocemos que esta entidad ha creado revoluciones tecnológicas, además del nacimiento de internet, como por ejemplo el conocido sistema de navegación GPS, aunque haya controversia sobre su inventor real.

El objetivo final de DARPA, por muy extraño que parezca, no es la consecución de millones en patentes, sino la aplicación de sus productos e inventos en el ámbito militar. Por eso, empresas como iRobot, inventor del famoso aspirador automático Roomba, han sido financiadas por dicho organismo. Además, el auge de la conducción autónoma tiene su inicio en DARPA, allá por principios del siglo XXI, en el denominado The Grand Challenge. Sí, tenemos más inventos nacidos del campo de batalla entre nosotros de lo que puedes imaginar.