El escándalo de Cambridge Analytica y Facebook abrió una caja de Pandora del que muchos todavía no son conscientes: estamos cediendo datos muy valiosos sobre nuestro estilo de vida, rutinas y hábitos alegremente y de forma gratuita. Desde el otro lado de la pantalla, los están aprovechando muy bien.

No solo Facebook: oculto en un halo de buen rollo paternalista, muchos servicios y plataformas 2.0 obtienen nuestro consentimiento para recabar datos personales que ¡nosotros mismos proporcionamos!

Tus datos personales valen muy poco, pero generan un negocio enorme

¿Qué pasa con esos datos? ¿A dónde van? ¿Quién los usa? Todo un negocio en el que tú eres el producto y tu información personal vale muy poco, pero se hace mucho dinero con ella.

Así, ya hemos visto cómo las apps de monitorización de la regla pueden servir para vendernos moda y complementos, gimnasios, dietas e incluso interferir en nuestra salud sexual con la excusa de ayudarnos a saber cuándo somos fértiles o cómo es nuestro ciclo menstrual.

El lucrativo negocio de ceder tus datos de salud. Wearable

Sí, la salud ha encontrado un nicho de mercado brutal en las redes sociales o las apps y esto no ha hecho más que empezar. El aterrizaje de aplicaciones que actúan como tu médico personal es incipiente, pero muy pronto muchas personas se descargarán apps para recibir consejos sobre vida y salud en función de su edad, género, hábitos, etc.

Otro negocio que ya comienza a hacer uso de nuestros datos personales para su beneficio es el de los seguros de vida. Aunque con un pequeño matiz: ellos no trafican con tus datos, los usan para maximizar sus beneficios. ¿Para qué rellenar un cuestionario sobre si hay antecedentes de obesidad o cáncer en tu familia si tú mismo puedes facilitarles tu día a día?

Y lo harás. Carlos Fernández Barbudo ha lanzado un interesante hilo en Twitter sobre cómo la falta de privacidad convertirá los seguros de vida en un articulo de lujo (aún mas si cabe).

Obviamente, se trata de un producto opcional, pero destapa una realidad inminente: serás tú mismo el que cedas tus datos voluntariamente a cambio de pagar menos.

Ya se deja ver en los eslóganes de los seguros de El Corte Ingles o DKV, que no se cortan en anunciarse como "el primer seguro de vida que te paga por andar" o "Quiero cuidarme".

Un mensaje claro: instálate la app y permítenos monitorizar tu vida. Solo así sabremos si eres rentable. A cambio, recibirás consejos sobre lifestyle que puedes leer en cualquier sitio o mejor aún, en el médico. Y descuentos en tu póliza.

Al fin y al cabo, no es justo que pagues lo mismo que alguien que no hace deporte y no come sano. ¿Seguro que no es justo? Quiero decir, lógicamente para ellos sí.

Del mismo modo que no pagas lo mismo por el seguro de tu coche cuando es nuevo y "duerme" en la calle que cuando tiene 15 años y está en un garaje, tampoco lo haces si eres una persona clasificada como de riesgo.

Un seguro de vida más barato a cambio de monitorizar tu salud. InsureApp
América, el país de los sueños y de las facturas sanitarias

En Norteamérica, el lugar donde paradójicamente los sueños se hacen realidad al mismo tiempo que no puedes pagar tus facturas del médico, están a la orden del día como puedes ver en Insure App, una aplicación revolucionaria y personal para el cliente en el que se controlan los patrones de vida para ajustar los productos de la compañía a sus necesidades.

Si triunfan en USA es precisamente porque beben la esencia de ese sistema de salud: la responsabilidad individual de la salud en su máxima expresión.

Es tu responsabilidad si no te cuidas. Es porque no te esfuerzas, porque no te preocupas lo suficiente. Tus circunstancias personales dan igual: que tengas que trabajar y estudiar a la vez, que estés pluriempleado, que tengas personas a tu cargo… Recuerda: si no te cuidas, es tu culpa.

Eso sí, siempre puedes negarte a la monitorización de tu vida desde la app y pasar por el aro de pagar el importe total de la póliza. O mejor aún, seguir confiando en la sanidad gratuita y universal. Ah, el bienestar.