A lo largo del día vemos cientos o incluso miles de fotografías y probablemente casi todas han sido manipuladas digitalmente de algún modo. Mientras que algunas han sufrido una leve corrección de color o un triste filtro de Instagram, otras llevan un trabajo de Photoshop encima de horas. Y no nos damos ni cuenta.

De hecho, nuestro ojo no es demasiado bueno reconociendo cuándo una imagen ha sido manipulada, incluso aunque el cambio haya sido sustancial. Para ayudarnos en esta materia, Hany Farid, profesor de informática en Dartmouth especializado en fotografía forense, ha revelado algunos de sus trucos y herramientas para detectarlo. De este modo, casi cualquiera puede descubrir hasta los retoques más nimios.

Búscala en internet

Esta herramienta de Google busca imágenes idénticas a nuestro patrón, así como otras que son similares en cuanto a temática. Y es que a veces no hace falta complicarse: si quieres saber si una foto ha sido retocada, no hay como buscar en esa función del buscador y analizar los resultados.

Botón derecho sobre una imagen y "Buscar imagen en Google". Es una función muy útil.

Otra herramienta similar es Tineye, que hace exactamente lo mismo, pero de forma más precisa, es decir, obtendremos menos resultados, pero estos serán más exactos.

Según Farid:

A veces, basta con buscar imágenes para dar con ella. Te encontrarás con la original que alguien cogió de Getty Images y le añadió un OVNI en el cielo o algo similar.

Busca rarezas

Haz zoom y examina los objetos que han podido ser añadidos, busca pruebas de otros que hayan sido eliminados… Eso sí, tampoco te pases acercando la imagen, porque podría distorsionarse. Toma nota: nunca más del 200-300% de ampliación, así evitarás falsos positivos. Y es que nada soporta el escudriño de un ojo atento. De hecho, según Farid, el ojo humano es mucho mejor buscando detalle que las máquinas, al menos por ahora:

Los ordenadores son muy buenos buscando inconsistencias en geometría o compresión, pero si alguien crease una fotografía de un barco navegando en medio de la carretera, una máquina podría no encontrar nada raro.

Asimismo, es momento de buscar errores en escalas y perspectivas, que suelen ser los detalles más notorios en una foto falsa. ¿Tiene una persona una cabeza demasiado grande en una foto? ¿Está ese objeto con un ángulo raro? Señal de alarma: ha sido añadida posteriormente.

Comprueba los datos EXIF

Puedes descubrir muchas cosas comprobando los metadatos asociados a una imagen. Y es que, cuando una cámara toma una fotografía, le anexa una gran matriz de información al archivo, llamada datos EXIF. Estos datos incluyen todos los ajustes de la cámara, así como los datos GPS si están disponibles (como es el caso de los smartphones).

Nada habla tanto de una imagen como sus datos EXIF

Para ver los datos EXIF de una foto, simplemente ábrela en Photoshop o en otro software de edición y busca la información de la imagen.

También puedes acceder a ellos desde algunas webs como Exifdata.com. Incluso desde tu ordenador, haz clic en el botón derecho de tu ratón en el Explorer o Finder en Mac para obtener sus datos.

Descubre los datos EXIF de una foto en Photoshop. Popular Science

¿Y para qué sirven los datos EXIF? Muy sencillo, si tienes conocimientos fotográficos, podrás ver cosas como la exposición, que si por ejemplo es de una décima de segundo, habrá generado cierta difuminación en el caso de que hubiera objetos en movimiento. Si ves formas claras y definidas, esto significará que ha habido retoque.

También puedes conocer el tamaño original de la foto, que en muchos casos suele ser mayor que el que vemos, probablemente porque se ha recortado para excluir información. Además, en EXIF también hay etiquetas del software usado, de forma que si alguien la ha abierto con Photoshop, podremos verlo.

Fíjate en las sombras

Para muestra, un botón. La imagen que ves a continuación ha sido editada para cambiar la orientación de la cara del hombre. Si miras con atención, verás cómo su rostro genera una sombra opuesta a la del resto de objetos que componen la fotografía.

Descubre la diferencia, ¿Cuál ha sido retocada? Popular Science

Los humanos tenemos asumida la sombra porque llevamos toda la vida con ella, por ello sencillamente la obviamos. Sin embargo, puede decirnos muchas cosas. Y es que las sombras aparecen en el lado opuesto al que se encuentra la luz que la genera.

Entonces, si un objeto ha sido añadido o modificado, su sombra será distinta. Todo es cuestión de habilidad. No obstante, según un estudio realizado sobre la capacidad de los humanos a la hora de detectar fotos fakes publicado por Springer Open, este es una de los primeros detalles que se mira.

Como apunta Farid:

El mundo tiene 3 dimensiones, por ello tenemos consciencia de las sombras, los objetos y las fuentes de luz. Esto significa que fácilmente puedo reconocer la ubicación del punto de luz.

Busca patrones

El reconocimiento de patrones es un área en la que se ha investigado mucho para desarrollar software especializado, si bien muchos podemos reconocerlos con nuestros ojos. Un usuario novato de Photoshop puede ser descuidado a la hora de retocar, rompiendo la secuencia de algunos patrones que pueda tener.

Así que haz zoom y busca cualquier tipo de imagen que se repita: estampados en la ropa o paredes, cenefas, baldosas… incluso la propia piel sigue un tipo de patrón.

Los programas de fotografía forense llaman a este tipo de irregularidad "ruido".

Según Farid:

La imagen tiene unos patrones específicos y cuando hay una parte que tiene más o menos ruidos, significa que algo ha sucedido.

Pero el software forense, además de buscar patrones en la imagen en sí, busca más allá, concretamente en la extensión JPEG. JPEG es un formato que aligera las imágenes comprimiéndolas para ahorrar espacio. Esto genera cambios imperceptibles para el ojo humano.

Lo explica Hany Farid con un ejemplo muy sencillo de entender:

Es como cuando te compras un iPhone nuevo, lo sacas de su caja y le quitas el embalaje. Luego intentas reconocer todo y verás cómo ya no queda igual. Lo mismo sucede con un archivo digital cuando le cambiamos la extensión.

Y si todo lo demás falla…

Hay lugares online donde puedes subir una imagen para buscar signos de edición, si bien los resultados pueden ser algo complicados de interpretar. Esas páginas son capaces de leer etiquetas de software, permitiéndonos conocer qué procedimiento se siguió en programas de edición, aunque eso sí, requieren que conozcas las posibilidades en sí para poder interpretarlos. Por ejemplo, izitru o FotoForensics.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que se trata de software comercial, únicamente para temas comerciales y judiciales. Y es que, cuanta más información se hace pública, más fácil es desarrollar los métodos para ocultarla y perfeccionar el arte del engaño.

Según Farid:

Aunque publicamos los detalles en publicaciones científicas, materializar la técnica de la fotografía forense es más complicado.

Así que si llevas un rato mirando una foto con la mosca detrás de la oreja porque piensas que ha sido retocada, pero no tienes muy claro en qué y no consigues encontrar pruebas con estos trucos, quizás es mejor que simplemente asumas que a veces las fotografías son raras de forma premeditada.