A medio camino entre la inteligencia básica, aquella de la que disponen la mayoría de seres vivos y que permite la supervivencia de los mismos, y la inteligencia compleja, aquella de la que disponemos los seres humanos y que nos permite, por ejemplo, intuir o imaginar, se encuentra la inteligencia artificial. Queremos que sea lo más parecida a nuestra forma de razonar, pero sin que nos sobrepase. ¿Conseguiremos este resultado?

La tecnología barrerá los empleos de más carga física y de proceso de datos

Gracias a una de las más interesantes publicaciones de los últimos años, un libro de Arturo Gradolí titulado Inteligencia Artificial y desempleo tecnológico, que puedes comprar en la propia editorial, y que gira en torno al futuro del hombre y el desarrollo de la inteligencia artificial, podemos reflexionar acerca de cómo las máquinas van a ir quitándonos puestos de trabajo hasta que, quién sabe si algún día lo veremos, llegue un punto en el cual no sea necesario trabajar para vivir.

Una nueva sociedad en ciernes

Llegará un momento en que nuestra sociedad cambie de forma de pensar y de forma de actuar. Según pasan los años, la tecnología envuelve más y más situaciones cotidianas. Una de estas situaciones, en la que por desgracia todos nos tenemos que defender día a día, es el trabajo. Garantizar, como ocurre en algunos países, una renta básica al conjunto de la población es una quimera en la actualidad.

Sin embargo, quizás exista un futuro donde nuestra sociedad se divida en máquinas e inteligencias artificiales que realicen todo tipo de trabajos y nosotros, la especie dominante, seamos los artistas y los ociosos que dedicamos nuestras vidas a otros menesteres menos vulgares.

El futuro de la humanidad pasa por combinarse con la Inteligencia Artificial. Unsplash

Gracias a la intervención de Arturo Gradolí en el podcast Días Extraños, del siempre genial Santiago Camacho, he podido conocer un poco más en profundidad qué bases deberían ser las que sujetasen esta futura sociedad tecnológica. Para empezar, como no podría ser de otra manera, la inteligencia artificial estaría en el centro de la cuestión, ya que la mayoría de trabajos serían susceptibles de ser realizados por máquinas con la inteligencia suficiente para aprender y mejorar día a día cada una de las tareas que les son encomendadas.

Una renta básica sería el principio del sistema

Una renta básica universal sería otro de los pilares de este sistema social. Si pensamos en que la mayoría de trabajos están copados por robots, máquinas e inteligencias artificiales, sería asumible que la población en edad de trabajar reciba una renta lo suficientemente amplia para satisfacer sus necesidades más básicas y tener incluso algo de liquidez para caprichos propios de la especie. El propio sistema capitalista no podría permitirse esta situación. El hecho de tener países con más del 50% de la población, por poner un ejemplo, en situación de desempleo generaría problemas difíciles de solucionar.

Los derechos humanos deberían ser reescritos para incluir un nuevo jugador en la partida. Con el avance de la tecnología, y el supuesto comentado anteriormente de una sociedad libre de trabajo, el ser humano debería mirar hacia el futuro con optimismo, pero también concienciado en que la liberación del empleo no significa el libertinaje moral del que se hace gala en redes sociales en la actualidad.

Por último, que no quiero ser demasiado pesado ni farragoso, la sociedad del futuro debería basarse en una llamada Ociosidad Productiva. No creas que acabo de inventarme este término. Uno de los grandes filósofos y genios del siglo pasado, Bertrand Russell, describió este término en una de sus obras cumbres, llamada Elogio de la ociosidad.

Nuestra sociedad y nuestra especie deberían abrazar los beneficios de la tecnología

En ella, el pensador confía en que trabajar menos y tener más tiempo libre repercutiría en una mejora del ser humano, y por ende, en una sociedad más avanzada. Dicho esto, y para ir acabando, habría que distinguir entre el ocio más vago y aquel que resulta productivo, donde el ser humano redactar poesías, compone canciones o dedica su tiempo a actividades que agrandan el alma.

Espero que esta sociedad futurista donde el hombre y la mujer dedican su tiempo a mejorar como especie, y a que el resto de la sociedad mejore con ellos, llegue pronto. La tecnología nos está ayudando a cruzar barreras hasta ahora desconocidas, pero aún es pronto para adivinar qué rumbo tomará dicha tecnología o la propia inteligencia artificial. Esperemos ser parte de una simbiosis con lo digital y, de paso, crear poco a poco una raza humana más avanzada.