EE. UU tiene grandes planes para la energía eólica, pero tendrá que sortear este obstáculo que viene de 1920
¿Puede un parque eólico marino en Estados Unidos tener un gran impacto en el sector energético? La clave podría estar en una ley aprobada en 1920
La energía eólica es rentable en la mayor parte de casos, pero sus beneficios no se suelen obtener hasta pasados unos casos. En Estados Unidos, una de las fórmulas que podría ser más rentable sería la instalación a mansalva de lo que se conoce como parques eólicos marinos. Ahora bien, ¿a qué se enfrenta la Administración de Biden? La clave podría estar en una legislación que lleva vigente desde la década de los años veinte del siglo pasado. Estados Unidos podría ver limitado el crecimiento en la instalación de molinos de viento.
Energía eólica, un obstáculo en Estados Unidos derivado de una legislación obsoleta
El problema está directamente relacionado con el proceso logístico y de instalación de las turbinas. Debido a su increíble tamaño, este tipo de instalaciones requiere de vehículos de transporte muy grandes. El problema actual es que la legislación estadounidense (Ley de la Marina Mercante) obliga a la utilización de embarcaciones estadounidenses que realicen trayectos entre dos emplazamientos situados dentro de su territorio. El problema radica en que el país americano no cuenta con este tipo de medios de transporte, por lo que requiere acudir a empresas extranjeras.

Los parques eólicos marinos se sitúan en emplazamientos estratégicos en los que hay presencia de fuertes rachas de viento. Getty
Estados Unidos ya está trabajando en solventar este problema mediante la producción de buques a nivel local. Sin embargo, la crisis de componentes no ha hecho más que provocar retrasos en su materialización. Este tipo de embarcaciones, denominadas WTIV, requiere de un tipo de construcción específica. Incorporar una turbina de 30 gigavatios de energía requiere de vehículos mercantes muy específicos. Se espera la instalación de las primeras unidades para el año 2030, pero lo cierto es que esto tampoco se puede asegurar.
Tras una primera fecha estimada de conclusión de obra para el año 2025, se han producido constantes retrasos, los cuales están teniendo una implicación directa de cara a su finalización. En este sentido, el Charybdis, de 144 metros de longitud, dispondrá de más de 5.000 metros cuadrados de cubierta principal. Esta infraestructura permitirá transportar los múltiples componentes que componen una turbina de grandes dimensiones. Estados Unidos, debido a la legislación vigente, ha incurrido en costes adicionales que superan ya los 100 millones de dólares. Empresas como Google ya están investigando cómo lograr reducciones de emisiones gracias a este tipo de parques eólicos.
El objetivo a medio plazo es la construcción de hasta 6 buques con capacidad para transportar palas de grandes dimensiones. Se espera, no obstante, que no se puedan cumplir los plazos dados los retrasos que están produciéndose en el primero de ellos. Respecto a la situación actual, parece más evidente una modificación de la legislación con el objetivo de evitar la obligación descrita anteriormente. ¿Se convertirá Estados Unidos en el país con el parque eólico marino más grande del mundo? Todo parece indicar que esto no ocurrirá, al menos, en un horizonte temporal de aquí a 2030.