Este escenario te resultará familiar: te pones delante de tus apuntes o de tu ordenador anticipándote a un duro día de trabajo. No puedes perder el tiempo, es vital que estés concentrado porque la fecha límite de tu examen/proyecto/tarea está a la vuelta de la esquina.

Súbitamente suena tu móvil. Acaban de retuitear lo que publicaste anoche. Fulanito te escribe en WhatsApp para preguntarte por tus planes para el finde. Un nuevo email, este es importante, tienes que contestarlo. Alguien le ha dado a "Me gusta" a una foto en la que apareces. Miras el reloj y descubres una aterradora realidad: llevas dos horas y no has hecho absolutamente nada de lo que tenías que hacer.

¿Serías capaz de aguantar 24 horas sin notificaciones?

Imagina por un momento que todas las notificaciones estuvieran desactivadas: no más beeps, vibraciones, globos o parpadeos. Idílicamente productivo, ¿verdad?

Es lo que han hecho en el desafío No molestar (o Do Not Disturb Challenge, en el idioma original), un estudio realizado por Telefónica R&D y la Carnegie Mellon University.

El desafío "No molestar"

En este curioso desafío, los autores Martin Pielot y Luz Rello pidieron a 30 voluntarios que desactivaran las notificaciones durante 24 horas. No solo de su móvil, sino de absolutamente todos sus dispositivos y servicios. Aunque no lo sepas, no solo existe el modo avión o el silencio, sino que podemos activar el modo No molestar, un perfil que permite que todo llegue a sus respectivas apps, pero sin que seamos alertados. Vamos, que podían seguir leyendo sus mensajes o emails, pero simplemente no recibían el aviso.

Cómo activar en modo no molestar en un iPhone. Applesencia

Por cierto, si quieres activar este modo y tienes un iPhone, en iPadizate nos explican paso a paso cómo hacerlo. Si tienes un Android dependerá de tu modelo, pero en Andro4All también nos dan alternativas.

Para evaluar el efecto, tomaron nota detallada del feedback de cada uno de ellos y lo compararon con cuestionarios de productividad realizados durante un día normal. Sus efectos son sencillamente impresionantes.

Cómo afecta estar 24 horas sin recibir notificaciones

Menos enganchados al móvil

La ausencia de notificaciones logró que los participantes se dieran cuenta de la importancia real de sus terminales y su grado de compromiso con estos. De hecho, uno de los participantes se dejó el móvil en el trabajo porque simplemente se olvidó de él.

¿No le estarás dando demasiada importancia al móvil?

Más productivos

Creo que no es un secreto que estar concentrados en una labor y dejar a un lado las distracciones es una gran medida para aumentar la productividad.

Y es que las notificaciones te distraen de lo que estás haciendo. De hecho, si tu labor es frente a un ordenador, notarás cómo rindes mucho más si no tienes notificaciones.

No falla: A menos notificaciones, más productividad

Menos conectados

Sin un chivato que nos avisa de cualquier cambio, lógicamente los participantes perdieron información personal y profesional. Lo que repercute directamente en no estar actualizado frente a cambios en proyectos laborales o incidencias.

Pero el terreno personal también se ve afectado. Uno de los participantes aseguró que este experimento le trajo un enfado mayúsculo con uno de sus amigos, que se enojó al no recibir respuesta.

¿A quién no le ha pasado alguna vez que no puede responder mensajes personales aun pudiéndolos leer en el momento? ¿Deberíamos ser más tolerantes y permisivos en este tipo de situaciones, mostrando cierta empatía? Al fin y al cabo, no podemos estar receptivos las 24 horas del día. ¿O sí?

¿Cómo cambia nuestra vida sin notificaciones? iPadizate

Mucho más preocupados

Prácticamente la totalidad de los participantes estaba preocupado ante la posibilidad de perder información importante, sobre todo si ya estaban pendientes de una respuesta.

Mirar el móvil más a menudo

¿Qué pasa cuando nadie nos va a avisar de las novedades que acaecen en la vida 2.0? Muy sencillo, que tendemos a checkearlas nosotros mismos constantemente: Facebook, WhatsApp, correo electrónico…

¿Qué pasa con el estrés?

Sorprendentemente, nadie se estresó demasiado por no recibir notificaciones. Y es que no se puede obviar que las notificaciones son un arma de doble filo: por un lado nos mantienen al día de las novedades, pero por otro provocan continuas interrupciones que generan pérdidas de tiempo en su mayoría inútiles.

Sin avisos, algunos participantes se agobiaron un poco por no poder responder a compromisos, pero nada que no se pudiera solventar echando un ojo de vez en cuando.

¿Te vuelves un anacoreta por no recibir notificaciones?

Aislamiento

Por increíble que parezca, la ausencia de notificaciones generó una sensación de soledad y aislamiento en los participantes respecto a sus compromisos sociales: reuniones, grupos de amigos, pareja, familia, amigos…

Conclusiones totalmente opuestas

Tras soportar todo un día sin notificaciones, las sensaciones de los participantes fueron bastante antagónicas. Mientras que algunos se sintieron liberados, otros estaban tranquilos porque habían avisado a su entorno del experimento. Por el contrario, otros llegaron a la paranoia y pasaron la mayor parte del tiempo con su móvil en la mano.

Se observó una tendencia: En general, cuanto más rápido estamos acostumbrados a responder, peor llevamos la ausencia de avisos.

Como explica Luz Rello para Trib Live:

Nuestras conclusiones evidencian que el comportamiento cultural alrededor de las notificaciones ha puesto a las personas en un dilema: por un lado, las notificaciones son una herramienta integral para estar conectados y son necesarias para cumplir con las expectativas de otras personas. Por otro lado, nuestros participantes fueron conscientes de los efectos negativos y adoptaron estas estrategias.

En todo caso, más del 66% de los participantes reflexionaron sobre cómo es su vida con una exposición constante a las notificaciones procedentes de servicios, apps, correos, llamadas, etc. Algo les quedó rotundamente claro: cuando quieren concentrarse de verdad y acabar algo rápido, de un modo u otro se deshacen de las distracciones, lo que les lleva a ser mucho más efectivos.

De hecho, tras este curioso experimento, una parte importante de los participantes valoraron modificar su gestión de las notificaciones. Y es que, no son todas igual de importantes y, por supuesto, no son necesarias en ciertos momentos. Como apuntan en la web Indy100, priorizar es la clave. Y ahí es donde sobresalen apps de mensajería como Messenger, Hangouts y, cómo no, WhatsApp. Peor paradas van las redes sociales, con Facebook a la cabeza.

Como ambos autores destacan:

El desafío de "No molestar" ha revelado reacciones muy fuertes y polarizadas. Para algunos, la ausencia de notificaciones fue una experiencia positiva que les provocó más tranquilidad y mayor productividad. Para otros, el miedo a perder información y a no corresponder las expectativas de otros lo convirtió en una experiencia negativa.

Una conclusión bastante interesante es que mientras que en un estudio previo en el que los autores se ciñeron únicamente a los avisos del correo electrónico, todos los participantes retomaron los avisos al concluir, no ha sido así con este "Do Not Disturb Challenge".

Y es que parece ser que la mayoría ha reflexionado sobre el uso de las notificaciones y la importancia de estas. Ahora es momento de que lo hagas tú: ¿de verdad necesitas estar al corriente absolutamente de todo durante todo el día?